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Suave California

Cierra los ojos. Ahora imagina un mundo sin normas. Un mundo en el que cada habitante puede hacer lo que quiera, cuando quiera y como quiera. Lógicamente tampoco hay obligaciones, en este mundo lo que prima es hacer lo que te pide el cuerpo sin consecuencias. Puedes coger lo que te apetezca, ir a donde imagines... pero ¡ojo! que los demás tampoco tienen normas, ¿te sentirías seguro en un mundo así? ¿Piensas que nuestra sociedad es así?.




Bienvenidas/os a esta cuarta entrada sobre el Club de la calma. Para saber por donde vamos te recuerdo el índice:
1. Principios Básicos.
2. Cómo cultivar la calma en casa.
3. Actividades que potencian la calma.
4. Normas y límites. 
5. Educación emocional.

Algo que veo imprescindible para mantener la calma en casa es tener establecidas unas normas y definir unos límites.

Las normas y los límites son importantes porque:


  • Con ellas sabemos lo que tenemos que hacer y cómo hacerlo.
  • Nos dan seguridad. 
  • Favorecen la convivencia y las relaciones con los demás.
  • Aumentan la autoestima al alcanzar objetivos.
  • Los niños aprenden hábitos, rutinas y a cómo comportarse.
  • Nos da autonomía y aprendemos  a autoregularnos ya que conocer las consecuencias de mis         actos me da el control, yo elijo, y eso señoras y señores me da tranquilidad.
  • Desvincula al padre o la madre con la figura "castigadora", como lo dice la norma y es por el bien de todos no tengo que ir improvisando ni sintiéndome "la mala de la película".

Y hablando de tranquilidad quiero dar mi opinión sobre un aspecto del que oigo mucho hablar últimamente, ¿se puede de decir NO a los niños? por dónde empiezo... No solo es necesario decirles que NO si no que es fundamental que aprendan a decirlo ellos también. Una cosa es plantear una conversación o una petición de forma positiva, pero otra muy distinta es prescindir de la palabra NO. Está claro que decir que sí a nivel emocional es más gratificante, complacer a los demás siempre es agradable pero si no ponemos los límites adecuados y dejamos de decir que No por no "traumatizar" o por no ofender al final las que tendremos que ser atendidas seremos nosotras por un ataque de nervios. Es preferible que los niños aprendan que existen los límites y que lo aprendan en casa de manera progresiva, coherente y desde el cariño. La crueldad ya la pone el mundo, que en eso no escatima.
Y en cuanto a enseñarles a decir que no, seguro que piensas que tu hijo o hija en eso es un experto y ojalá así sea por que no imaginas la cantidad de personas (sobretodo mujeres) que acuden a consultas de psicología con ansiedad debido en gran parte a sobrecargarse de trabajo por no saber decir que NO.

Dicho esto, y dejando clara mi postura de disciplina positiva sí, normas y límites también, te voy a contar algunas cosas que he ido aprendiendo desde mi experiencia como psicóloga y trabajando con niños, pero también cosas que como madre me gustaría saber.

Cómo deberían ser las normas y cómo las pondremos:


  • Claras y específicas.
  • Formularlas en positivo: "Se habla bajito" o "se trata bien al compañero" en lugar de "no grites" o "no pegues". Ni que decir tiene que si le estamos diciendo que hable bajito se lo diremos hablando bajito, si se lo decimos gritando pierde todo el sentido. Recordemos que la primera norma es educar con el ejemplo. 
  • Se les explica de manera sencilla el porqué (las primeras veces)
  • Las recordamos a menudo, si es necesario las dejamos escritas en algún sitio bien a la vista o en forma de dibujos si el niño es pequeño.
  • Deben ser fáciles de cumplir.
  • Solo pondremos las normas NECESARIAS. No nos vengamos arriba con las normas que un exceso de control también es malo (nadie dijo que fuera fácil).

Pero, ¿cuándo empiezo a poner normas?

Aquí lo que mejor funciona es el sentido común. Hay familias que no imponen normas de manera formal o escrita y otras que necesitan ponerlas desde bien temprano. Pero como guía podemos ir creando normas en función de la edad del niño, a mí es lo que me parece más coherente a la hora de respetar la evolución del peque.

- 2 a 4 años: Todo lo relacionado con hábitos y rutinas.

- 4 a 6 años: Normas de comportamiento y relación con su grupo de iguales. (Más las del tramo anterior).

- 6 - 12: En esta edad ya saben que sus acciones tienen consecuencias y es el momento de poner normas relacionadas con esos comportamientos o actitudes.

- 12 - 15: En esta edad llega el momento de negociar las normas y cambiar el chip autoritario para ser más flexibles. Ellos ya son capaces de decidir y aunque hay ciertas normas que son inamovibles debemos dejar que participen en otras decisiones para que se sientan parte y se impliquen más en su cumplimiento.

¡Manos a la obra!

Algunas consideraciones que veo importantes a la hora de poner normas y límites en casa:


  1. Prestar atención a todo lo bueno que tienen nuestros hijos, y sobretodo a todo aquello que hace bien. Lo que no hace tan bien está ahí pero no le vamos a prestar nunca más atención que a lo bueno. Os aseguro que esto es la base de todo y las conductas que más atención reciben son las que se repiten hasta el infinito y más allá.
  2. Siempre que apliquemos una consecuencia a una conducta que se salga del límite hacedlo de manera respetuosa. Siempre estamos siendo ejemplo.
  3. Reconocer el estado de ánimo de nuestros hijos y entenderlos antes de juzgar (no se comportan igual recién levantados de la siesta que el resto del día).
  4. Reconocer nosotros nuestras emociones también. Si tenemos mal día o estamos enfadados es mejor tomar las decisiones sobre las consecuencias de los actos de los niños en otro momento. Que no sea nuestro enfado el que castigue.
  5. Si nos equivocamos y nos pasamos de la raya, pediremos perdón y buscaremos juntos otra solución.
  6. Las normas se deciden entre papá y mamá (si es el caso) y las aplican los dos por igual. Es fundamental estar de acuerdo e ir todos a una.
  7. Ofrecer alternativas siempre que se pueda. Si a nuestro hijo le gusta saltar en el sofá le invitaremos a hacerlo en el suelo. Si está jugando con algo ruidoso y nos molesta le ofreceremos un juego más silencioso. 
  8. Ser muy concreto a la hora de poner normas. Por ejemplo, en lugar de decir: "Debes ser ordenado" decir: "Después de jugar recoger los juguetes". Cuando decimos "ser ordenado" estamos calificando a nuestro hijo, y si no cumple más bien descalificándolo. De lo que se trata es de incentivar buenas conductas y que esas conductas les lleven a mostrar actitudes más positivas en un futuro. Construyamos la casa por los cimientos.
Espero que estas pinceladas te hayan servido de ayuda. Está claro que cualquier pauta que nos den no es la panacea. Tampoco tenemos que estar las 24 horas del día con las normas en la mente, esto se trata de encontrar la calma. Pero si invertimos algo de tiempo en pensar un par de normas básicas para la convivencia y somos constantes en mantenerlas, os aseguro que es algo reforzador a más no poder.

Paciencia y constancia. No hay más. Bueno sí, mucho amor del bueno.

Ante todo mucha calma amigas.

Nos leemos la semana que viene, gracias por estar ahí.

Besos, 

Vanesa.





mayo 06, 2019 No comentarios
Llevo tiempo pensando algo. Supongo que a todas las madres y padres nos pasa. Nos volvemos cautos, prudentes, nos da miedo viajar, adelantar a ese camión por la carretera. Minimizamos el riesgo en nuestras vidas con un único objetivo, no faltar, porque ahora nos necesitan de verdad.

Hoy voy a escribir una carta a Luca, mi hijo Luca. Porque puede que algún día la probabilidad o estadística haga que yo no esté, no es algo imposible y sucede más de lo que nos gustaría en muchas familias. No quiero que si esto pasa mañana por un absurdo accidente, mi hijo no tenga un mensaje mío, algo que le acompañe al lado de una foto o los videos de un móvil. Quiero que me tenga cerca, me oiga y me tenga en su mente diciéndole "ves, te lo dije". 
Son tantas cosas las que me gustaría recopilar, consejos, ánimos, lecciones... Tantas cosas. 



Voy a empezar a hacer una lista, esta lista estará abierta y en ella anotaré todo lo que quiero decirte hoy pero que leerás mañana.


Empezaremos por lo importante, el amor. 

- Cuando quieras a alguien quiérelo/la bien. 
- Respeta, anima, apoya. Intenta que la persona que esté contigo se sienta bien. Motívala a realizarse y a sentirse bien a tu lado.
- Busca formas de quererte, principalmente a ti antes que a los demás. No te olvides nunca.
- En el amor no se fracasa, ni se gana o se pierde. Si algo no sale bien recuerda quién eres, reponte y vuelve a hacer cosas que ames de verdad. Todo lo demás vendrá solo.
- Siente, por favor siente!! La vida es un regalo maravilloso, encuentra algún momento a lo largo del día y solo siente que estas vivo.
- El amor no solo se encuentra en una pareja. No le pongas nombre. Rodéate de amor con buenos amigos, no hace falta que sean muchos, aprende a reconocerlos. Abraza a la naturaleza, a tu familia y a todo lo que te haga sentir bien.
- Habrá gente que no te quiera o que le des igual. El mundo es como un puzzle, y las personas somos las fichas, no encajan todas las piezas con las demás ¿a qué no?, sería imposible hacer un puzzle así. Si intentas encajar con una pieza que no es la que tiene la forma adecuada déjala pasar y deja que lleguen las que encajan contigo, lo sabrás al notar que todo fluye sin esfuerzo.
- Si disfrutas del silencio con alguien. Quédate cerquita de esa persona.
- Si eres tú el que no quiere a alguien, trátalo bien, aunque no lo quieras.
- Sé amable con la gente, si vas por la calle y ves a alguien serio, sonríele, verás como te devuelve la sonrisa. Da lo que quieras recibir, pero sé tú el primero en ofrecerlo.
- Desarrolla tu compasión, y si no sabes hacerlo pregunta a tus tíos Jou y Lola, ellos te ayudarán.

El secreto de la felicidad.

- ¿Te cuento algo sobre la felicidad?, te diré que es una palabra sin más, no es un estado, no es una meta, puedes llamarla como quieras.
- No te estará esperando cuando termines de estudiar, ni cuando ganes dinero, ni cuando tengas un hijo. La felicidad está en los pequeños detalles cotidianos que te hacen sentir bien. Así que en lugar de esperar a que llegue la felicidad, haz cosas con las que disfrutes, y hazlas a menudo.
- Ahora te veo, ahora tienes dos años y estás aquí jugando, ahora soy feliz viéndote, y te doy las gracias por este momento.
- Te deseo muchos momentos de felicidad mi amor.

Sobre Dios y esas cosas.

- No te hablaré de Dios porque yo no creo en un ser superior como algo Divino. Pero te animo a que si tienes dudas, busques información sobre todas las religiones y te quedes con la que más te convenza. Eso es algo que quiero hacer contigo pero si no estoy hazlo tú al igual que lo hice yo en su momento.
-Tener fe en una idea, creer en algo más grande, más importante que tú mismo debe ser una gran experiencia, si quieres hazlo.

Solo hay una manera de conseguir lo que quieres y es trabajando.

- Luca, no te voy a pedir que estudies algo en concreto, pero cuando llegue el momento de elegir, elige lo que a TI te guste. Y no te preocupes si te equivocas o cambias de opinión. La vida es larga para según qué cosas y para esto vas a tener tiempo para elegir lo que quieras hacer.
- Y si no te gusta estudiar, hijo, creo que te lo repetiré varias veces pero en la vida solo funciona el esfuerzo, así que hazlo, estudiar una titulación o formarte para una profesión te da herramientas que te ayudarán toda la vida.
- Trabaja duro, esfuérzate, pon tus energías y corazón en todo lo que hagas. Solo hay una manera de hacer las cosas para que funcionen, y es dándolo todo.

Cosas que no caben en ningún sitio pero que son importantes.

- Viaja, viaja, y viaja más, todo lo que puedas.
- No uses drogas.
- Eres único y especial así que no te compares, siempre encontrarás diferencias, porque no hay nadie como tú.
- Escucha a tu cuerpo, déjate guiar por esa sensación que no sabes explicar.
- Haz caso a lo que te emocione.
- En todos los aspectos de la vida no siempre uno es el que gana, aunque te esfuerces, y hay que estar preparado para estar satisfecho de lo que uno hace sin buscar el reconocimiento de los demás.
- Ve a muchos festivales de música.
- Baila bajo la lluvia.
- Sé que te gustan las emociones fuertes, pero con prudencia (eres como yo), pues prepárate porque la vida es una gran montaña rusa. No siempre vas a estar bien, lo que quiere decir que lo malo tampoco durará eternamente, acéptalo y sé paciente.
- Antes de hacer algo para y pregúntate ¿eres una buena persona?.
- Por favor, sé una buena persona.
- Cuida de la naturaleza.
- Báñate en el mar por la noche.
- Saborea el momento, para, respira y observa con los ojos del corazón.
- Duerme bajo las estrellas y recuerda cuando dormíamos así juntos.

.............................................................................................

Mi lista sigue, pero me la guardo para Luca y para mí. Quiero tenerla bien cerquita y a mano para ir apuntando poco a poco todo lo que me gustaría decirle y no quedarme con las ganas.
La guardaré en una caja, junto con nuestras primeras fotos juntos, con mi cara de niña asustada con un bebé recién nacido en brazos.

He de reconocer que la idea de hacer esto en un principio me pareció de lo más práctico, luego se convirtió en algo duro porque no quieres ni pensar en ello, y ahora se ha convertido en algo necesario y vital.

Es mi carta vital. Cómo no se me había ocurrido antes, cómo no lo había hecho antes...

Creo que todos deberíamos hacer algo así, por nosotros mismos y por los que queremos. Te animo a que lo hagas, escribe hoy lo que quieres decir, pero que puede que lean mañana.

Gracias por estar ahí.

Nos leemos la semana que viene.

Besos,
Vanesa.
abril 15, 2019 2 comentarios
¡Hola a todas las integrantes del Club de la Calma! y bienvenidas a este tercer post de la sección.

Hasta ahora hemos hecho una introducción básica en el post de Maternidad con calma, principios básicos, y hemos hablado sobre hábitos que podemos ir cambiando para cultivar la calma en nuestro hogar y familia en el post de  Cómo cultivar la calma en casa.

Lo que he preparado para hoy son unos sencillos ejercicios que van a ayudar a nuestros hijos a ir aprendiendo a centrar su atención de manera consciente. ¿Y por qué la atención, si el post va sobre calma? Pues muy sencillo. ¿Has practicado yoga alguna vez? yoga, meditación, relajación, cualquier tipo de actividad en la que se consiga estar más calmado. Cuando llega el momento de la relajación ¿qué frase se repite siempre? "A continuación centra tu atención en la respiración, centra tu atención en tu cuerpo..." Eso es, centrar la atención para conseguir la calma.

Trabajar la atención focalizada de los peques (centrarse en un estímulo sin que le afecten los demás que hay en su entorno durante un espacio de tiempo, en otras palabras) les ayudará en un futuro a conseguir una atención plena, en el aquí y ahora, eso que tanto nos cuesta a nosotros hacer y que es algo fundamental para llevar una vida más Slow y más feliz. Hacer ejercicios que trabajen la atención tiene múltiples ventajas y beneficios, no solo en cuanto a la calma se refiere. Una función ejecutiva crucial a nivel cognitivo y algo imprescindible si hablamos en un entorno académico. Pero sin adentrarnos en ese territorio y al hilo de lo que nos ocupa hoy nos quedaremos con la idea de que sin atención no hay calma.


¿Qué podemos hacer para centrar la atención?

Antes de seguir te recuerdo que todo empieza contigo, una manera genial de aprender nosotros también a centrar nuestra atención es jugando con nuestros hijos. "Dar ejemplo no es la principal manera de influir en los demás, es la única manera", ya lo dijo Albert Einstein.
Así que no te desesperes si te cuesta al principio, es algo normal. Practica a menudo durante intervalos cortos de tiempo. Las actividades que te muestro a continuación para lograr una atención plena están destinadas para niños de más de 4 años, pero yo creo que se pueden ir adaptando estos juegos a más pequeños incluso.
Mi consejo, realizar estos ejercicios jugando, porque son eso, juegos. En realidad la atención se trabaja realizando desde una manualidad sencilla hasta peinarse el pelo, todo requiere de atención. Pero de lo que se trata es de atender a lo que estoy haciendo con plena consciencia y sin estar pensando en otra cosa al mismo tiempo.

Calentando motores, acciones que te pueden ayudar a ti:

1. Observar.

Deja de pasar por la vida como si estuvieras viendo una serie en Netflix. A partir de ahora y a ratitos párate y observa. Observa y analiza con todos los sentidos. Si vas andando por la calle, intenta ver qué hay alrededor buscando algo en lo que nunca te has fijado, pregúntate como te sientes físicamente en ese momento, si te duele algo, si te sientes bien. ¿A qué huele?, ¿qué tacto tiene la ropa que llevas puesta?. Conecta con el presente que te rodea.
Tampoco es cuestión de hacer esto a todas horas y en todo momento, tus vecinos empezarían a sospechar que algo raro te pasa al verte mirar como se mueven las hojas de los árboles cada vez que van a saludarte. Es cuestión de elegir un momento. 

2. Describir

Otra cosa que nos ayuda muchísimo a la hora de conectar con el presente es describir lo que veo, siento, saboreo, toco o huelo. También podemos describir la situación como si estuviéramos escribiendo una novela. Además lo podemos utilizar como juego con los más peques. Podemos empezar nosotros y describir como nos sentimos, intentando ser lo más específicos posible, huye de adjetivos simples como bien o mal, caliente o frío. Vamos a ser específicos y objetivos.

Actividades para centrar la atención, versión peques:

Buscar colores.

Barato y sin complicaciones. Si estamos en casa nos sentamos en el centro de una habitación y vamos nombrado objetos de un determinado color. Por ejemplo: "cosas de color azul: un cojín, un libro, un coche de juguete, etc" lo podemos hacer por turnos o pensando cada uno todos los objetos que hay de color azul y luego compartirlo. Esto variará en función de la edad del niño.

Transportar un vaso de agua.

Aprovechando que se acerca el buen tiempo podemos hacer este ejercicio en el exterior. Y seguimos con el ahorro, un vaso de plástico nos puede dar mucho juego. Simplemente el niño debe volcar toda su atención en transportar un vaso lleno de agua a lo largo de un recorrido que le marquemos. Podemos variar la dificultad llenando más o menos el vaso o pidiéndole que sortee obstáculos en el camino. También, y en función de la edad le podemos decir que vaya más deprisa o incluso taparle los ojos. Con grupos, nos ponemos en círculo y nos vamos pasando el vaso lleno hasta arriba con los ojos abiertos o tapados. ¡Imaginación al poder y mocho cerca!.

Caminito de hormigas.

Recuerdo jugar a esto de pequeña y disfrutar hasta babear. Consiste en ponernos por parejas y remangar la camiseta hasta por encima del codo. Vamos a trazar un caminito imaginario por la cara interior del antebrazo de nuestro contrincante mientras tiene los ojos tapados, y éste debe decir:"¡Ya!" cuando crea que hemos llegado hasta el pliegue opuesto al codo. Podemos hacer una marca con un rotulador para hacerlo más divertido.
Durante este ejercicio, al tener los ojos tapados te ves obligado a centrar tu atención en las sensaciones físicas que te produce tu contrincante, vamos, cosquillas de toda la vida. Las risas están aseguradas.

Caminar por una línea.

Pintamos una línea circular en el suelo o la hacemos pegando cinta de carrocero (o de pintor) que luego despegue bien. Nos quitamos los zapatos y los calcetines y empezamos a caminar poniendo un pie delante del otro cuidadosamente encima de la línea. Nos centramos en la sensación de dejar el peso en un pie y retirarlo del otro. Nos obliga a mantener la atención para no salirnos de la línea y favorece el equilibrio.

Bolsas sensoriales.

Si lo que te va son las manualidades apunta porque esto te va a gustar. Esta idea se la he "robado" a mi amiga Sara. Ella y mis antiguas compis del Centro de psicología Infantil la utilizan con los peques para trabajar la atención entre actividad y actividad o cuando los peques necesitan relajarse. 


Materiales que necesitas:

- Bolsas herméticas de congelación.
- Gomina.
- Colorante alimentario. (opcional).
- Purpurina.
- Bolitas o cuentas de colores.
- Rotuladores permanentes de colores.
- Cinta aislante.



¿Cómo lo hacemos?

En primer lugar pensamos qué queremos hacer, yo he hecho una bolsa para clasificar colores y otra con un camino para ir recorriendo con las cuentas hasta llegar a la meta. Cojo la bolsa y dibujo con los permanentes las formas. 
A continuación echamos un buen chorro de gomina en la bolsa y un poquito de agua para que no sea tan viscosa y se pueda manipular mejor. También podemos poner purpurina o colorante alimentario en función de lo que hayamos pensado, y por último las cuentas de colores. Cerramos herméticamente con el cierre de la bolsa y lo reforzaría además con cinta aislante o precinto, lo que tengas más a mano. No se tardan más de 5 minutos en hacerlas y te dan muchísimo juego. Las puedes pegar a una mesa, o a la altura del peque en una ventana para que se vean transparentes (así relajan mucho más).

Si el peque está en la fase de aprender los colores podemos hacer las bolsas simplemente con gomina y colorante alimentario, así tendremos pizarras para hacer dibujos psicodélicos.



Voy a terminar con una reflexión. El ser humano ha evolucionado intentando perfeccionar la especie para hacerla más productiva, naturaleza pura y dura. Ahora bien, a la naturaleza le da igual que seas feliz o no. Si analizamos nuestra manera de pensar vemos que nuestra mente tiende al "piloto automático" la mayoría del tiempo. Planificamos y organizamos mentalmente acciones futuras mientras hacemos otras cosas. A menudo también nos descubrimos pensando en el pasado, y si afinamos un poco más te diré que no recordamos los hechos felices precisamente si no que "rumiamos" lo malo la mayoría del tiempo. Hay estudios que afirman que mientras estamos pensando en cosas que no están ocurriendo aquí y ahora somos menos felices. ¡Vaya hombre!, tanta búsqueda de la felicidad y va a ser que está delante de nuestras narices mientras nosotros nos revolcamos en nuestro charco de malos recuerdos y o mientras planeamos que vamos a hacer mañana de comer.


Me gustaría que a lo largo del día de hoy intentaras detectar dónde y cuando tienes tu pensamiento y qué emoción te está generando eso. 

Tenemos mentes privilegiadas y muy traicioneras también, a las que les gusta estar en su zona de confort, que puede que no coincida con la que a ti te hace sentir bien en realidad.

Cuéntame en los comentarios si esto ya te lo has planteado alguna vez y si se te ocurren más ejercicios como estos para potenciar nuestra atención y la de nuestros peques. 
Compartamos experiencias!!

Y si lo que quieres es profundizar más en este tema de la atención plena o Mindfullness te aconsejo el libro Burbujas de Paz de Sylvia Comas, en el que encontrarás más ejercicios como estos y prácticas para nuestra vida diaria.

Gracias por estar ahí.

Nos leemos la semana que viene.

Besos,
Vanesa
abril 01, 2019 2 comentarios
Come, reza, ama ... ¿Te ha venido a la cabeza Julia Roberts en la peli verdad? Pues te diré que esta película lanza varias claves para llevar una auténtica Slow life.
Todo empieza en Italia con su "Dolce far niente" y su momento disfrute culinario de la comida italiana, continúa con un viaje interior por India haciendo alarde de la vida sencilla, y termina en Bali encontrando el amor cuando menos lo buscaba y cuando la paz ya inundaba su vida gracias a las nuevas rutinas o "rituales".

¿Qué es lo que le falta a la película para ser auténticamente Slow?
¡Exacto! una furgoneta.

No hace falta un par de años sabáticos viajando por el mundo ni conocer a Javier Bardem para llevar una vida Slow, todo es mucho más sencillo (y económico) que eso. Incluso te he contado en otro post cómo podemos llevar una vida más Slow con unos sencillos pasos.

Pero me he dado cuenta de que nuestra manera de viajar, de disfrutar del tiempo libre también nos puede ayudar a tener una vida mucho más plena y consciente. Y aquí entra en escena mi querida furgoneta. Se habla mucho de lo bonito que es viajar así, incluso es muy "Pinterest", pero de lo que no se ha hablado aún es de los beneficios que aporta si lo que quieres es llevar una vida con más calma.


¡Por que sí amiga/o!, viajar en furgo ayuda a llevar una Slow life y te lo voy a demostrar con 5 razones contundentes.

¿Cómo viajar en furgoneta te  puede ayudar a llevar una Slow life?

1. Viajar en camper ralentiza la velocidad de los viajes.

Hace unos años hicimos un crucero por el Mar Mediterráneo, ¿suena romántico verdad?. La sensación que me viene a la cabeza cada vez que recuerdo ese viaje es de auténtica angustia. Madrugones a las 5 de la mañana para ponerse a la cola de una excursión, empujones para subir a un bote, horas de autobús, guías soltando discursos atropellados en medio de Florencia, estar rodeada de la más absoluta belleza pero sin tiempo para poder contemplarla, ni comer a gusto, todo fue correr, correr, correr!!.
Recuerdo ver el barco lleno de familias con niños, someter a los pequeños a semejantes condiciones me parece una barbaridad.
Cuando viajas en tu furgoneta tienes libertad para parar donde quieres, y si te gusta el lugar modificar tu ruta y quedarte un poco más. Tú eliges, es tu viaje, es tu sueño, no dejes que las prisas lo estropeen. Ay! si en lugar de ese crucero hubiéramos recorrido Italia en la California... otro gallo nos hubiera cantado.
Me están entrando unas ganas de una ruta por la Toscana en furgo...


2. Conectas con gente Slow.

"Si estás buscando el amor de tu vida, para, te estará esperando cuando empieces a hacer las cosas que amas" Manifiesto Holstee.

Nunca dejas de aprender, ni de establecer conexiones con la gente que te rodea. Eres libre de rodearte de quién quieres pero ten en cuenta que la gente de tu alrededor ejerce una gran influencia en ti y en como te sientes. Así que vale la pena contagiarse de gente positiva, con energía y con unos valores parecidos a los tuyos, de la que aprendas cosas y te empujen hacia la aventura. Y en este mundo hay de todo, pero si alguien viaja en furgo tiene muchas papeletas de ser alguien que quiera romper con la rutina de una manera más natural y consciente.
Así que tú eliges, ¿qué compañeros quieres para tu viaje?.

3. Slow Food. El concepto.

En 1986 Carlo Petrini escribió el libro Slow food a modo de protesta por el rápido crecimiento de las cadenas de comida rápida. Nació con él un movimiento que más tarde se convertiría en toda una filosofía de vida, la Slow life.
No hay nada más "Slow Food" que un día cualquiera de salida en furgoneta. Poner las mesas con un mantel bonito, preparar la comida con tranquilidad con los productos frescos que has comprado puede que en un mercado de un pueblo cercano, abrir un vino y charlar mientras cocinamos. Terminar con un par de horas de sobremesa divagando entre conversaciones y risas, sin televisión ni más distracción que la buena compañía y la comida, que sorprendentemente está más rica. La hora de las comidas se convierte  un ritual de reunión del que aprendes a disfrutar, un momento para desconectar y volver a conectar con tus sentidos más primarios.

4. Aprendes que la felicidad está en las pequeñas cosas. 

Analizando un poco las cosas que me hacen feliz me doy cuenta de que en realidad son pequeñas cosas como dar un paseo por la montaña, encontrar rincones con encanto, hacer escapadas y descubrir sitios nuevos, ver una peli junto a alguien especial, sentarme frente al mar y cerrar los ojos, desayunar fuera de casa, comerme un buen plato de pasta con tomate. Y ahora que soy madre mi felicidad va unida también al bienestar de mi hijo, sentir que él está bien me hace inmensamente feliz. Todos estos pequeños trozos de felicidad y muchos más caben en una furgo, y no me había dado cuenta hasta ahora.


5. La mejor terapia anti estrés, una mesa de experimentación natural.

¿Te das cuenta de que cada vez hacemos menos cosas con las manos? Está comprobado que actividades como la jardinería, la alfarería o la costura transmiten paz, relajan nuestro ritmo acelerado al vernos obligados a parar y concentrarnos en esa tarea artesanal. Incluso ahora están muy de moda tener en casa mesas pequeñas destinadas a la experimentación de los niños en las que pueden aprender a través de los sentidos manipulando las distintas texturas. Pues bien, con una furgo puedes tener la mejor mesa de experimentación del mundo como es jugar en el barro de verdad,  comprobar como cambia el paisaje natural por el paso de las estaciones del año. Hacer trasvases con arena, piedras, lentejas, garbanzos y todo lo que se te ocurra para mejorar la motricidad fina ensuciándote lo que quieras. Para qué quieres "slime" fluorescente si podemos hacer un volcán de verdad con tierra, piedras y palos.
Además, una furgoneta tiene muchísimas posibilidades para poner en práctica tu lado más creativo y artesanal, saca tu lado "camping decor" que llevas dentro para ponerla bonita y acogedora, no hay límites en este tema y si no echa un ojo a la revista Furgosfera.

Siempre he soñado con un suelo hidráulico como este, ahora lo tiene mi furgo. 

Todos tenemos un interruptor en el cerebro que hace "Click". A menudo está en modo off, vivimos haciendo las cosas de siempre, comiendo los alimentos de siempre, oliendo las fragancias de siempre. Nuestra rutina es trabajo, casa, niños, dormir (el afortunado) más trabajo y trabajo... ops! llegan vacaciones, voy a la agencia a ver los destinos top 5 de moda que me ofrecen y ya elijo lo que me pueda permitir. Nos mantenemos en esta espiral porque estamos a gusto, cómodos. Pero hay veces que percibimos algo que hace que se nos erice la piel, puede ser un paisaje que te transmita una sensación nueva, el recuerdo de algún lugar que visitaste de niño, un olor que se funde con tu imaginación y te transporta sin querer, te dejas llevar... A menudo la espiral nos absorbe y salimos de ese estado de ensoñación y piensas:" menuda locura la que tenía en la cabeza", pero algunas veces, tan sólo en unas pocas resuena ese "click" que hace que quieras cambiar tu  mundo y salir de la espiral, y por fin te lanzas a hacerlo.

He perdido la cuenta de las veces que me han peguntado, "¿por qué una furgoneta?" "¿no os da miedo con el niño tan pequeño?""yo también me lo he planteado pero al final nos echamos para atrás".

Cuando decides hacer caso a ese click del que hablábamos te aseguro que pasan cosas maravillosas. Así es como decidimos nosotros vender nuestro coche y comprar una furgoneta para viajar en ella. Nos pasamos al lado loco del viaje, nos hicimos viaje. Para mí eso es viajar en furgo, fundirte con la naturaleza y no ser meramente un espectador.



Espero que este post te haya hecho "click" y te unas a llevar una vida más Slow, y si es en furgoneta mejor que mejor. Si todavía no has leído el post sobre Slow life pincha aquí. Y empecemos a vivir con calma.

Nos leemos la semana que viene, gracias por estar ahí.

Besos,

Vanesa.
marzo 11, 2019 1 comentarios
Junio 2010

"Hoy me he levantado con una sensación rara, tengo como un nudo en el estómago, no pasa nada, cojo la chaqueta y me voy a trabajar. Sigo sintiéndome mal, ahora tengo nauseas, ¿me habrá sentado mal el desayuno?, ahora no puedo perder el tiempo en ir al aseo, tengo que seguir trabajando. ¿Pero qué me pasa? veo borroso, me cuesta respirar, me ahogo, ¿llamo a alguien?, ahora no puedo y tengo que seguir trabajando. No me puedo levantar de la silla, lo veo todo blanco, cada vez siento más angustia. Y ahora no puedo dejar de llorar... ¿pero qué me pasa?."

Me pasó que tuve una crisis de ansiedad y terminé en urgencias del hospital. Yo, la de fama de tranquila, a la que no le afecta nada pero lo lleva por dentro. Yo, "la psicóloga" como si estudiar algo te  hiciera inmortal. Pues sí, yo misma tuve ansiedad durante un tiempo y sé lo mal que se pasa. Y podría decirte que lo superé y no volví a recaer pero te mentiría, la misma bola me absorbió otra vez aunque fui capaz de decir basta a tiempo.
Mi experiencia me ha llevado a plantearme la vida de otra manera, con más calma. Y desde que saboreo cada minuto soy más feliz, con mis altibajos como todo el mundo, pero estoy más satisfecha con mi vida y eso es lo que quiero transmitirle a mi hijo y de paso plasmarlo en este blog por si te sirve de ayuda a ti también.

Ya hablamos en el anterior post de esta sección de maternidad con calma de que la calma empieza en nosotras y de la importancia de sentirnos tranquilas para poder transmitir esa tranquilidad a nuestros hijos. El primer paso siempre empieza por nosotras mismas, y aunque no hagamos nada más para trabajar la calma en casa, simplemente con estar más calmados nuestros peques ya se van a sentir beneficiados.



Supongo que a estas alturas ya habremos detectado y detenido a nuestros ladrones de la calma. Si es así te doy la enhorabuena, ya sólo con saber qué es lo que te pone de los nervios tenemos más de la mitad del trabajo hecho.
Reconocer nuestras propias emociones es un logro y conocer el origen ya es de máster del universo. O si no, ¿cuántas veces te has encontrado mal y no sabes realmente por qué?, difícilmente podremos solucionar un problema si desconocemos las causas.
Sea cual sea el punto en el que estés hay cosas que podemos hacer para cultivar la calma en casa con los peques. Pequeños gestos que poco a poco se integren en nuestro hogar y sean el germen de un hogar tranquilo. Cuando digo tranquilo no digo perfecto, no te creas que esto va a ser a partir de ahora un anuncio de perfume francés, todo lleno de flores y pétalos, ni vas a flotar entre salto y salto de purpurina. Seamos realistas, nuestros hijos seguirán teniendo rabietas, harán trastadas, se pelearán y los problemas seguirán estando ahí. Pero yo elijo tomarme todo eso como algo normal y evolutivo, aprender de cada rabieta y antes de desbordarme parar, pensar y si no estoy preparada ese momento, esperaré para actuar más tarde. Decido no entrar más en el bucle de hostilidad y que los nervios o la ansiedad decidan por mí. Mi enfado no va a castigar más a mi hijo, será su actuación lo que decida la consecuencia y no mi estado de ánimo.

Para poder integrar mejor los conceptos y para hacer cosas prácticas desde ya, vamos a trabajar en bloques:

- Hábitos y rutinas.
- Actividades para centrar la atención y el pensamiento.
- Cómo poner normas y límites desde la calma.
- Educación emocional, la calma también se educa.

Hoy me voy a centrar en el primer bloque relacionado con los hábitos en casa. Y a lo largo de las siguientes entradas de la sección continuaré por los apartados restantes. Para construir primero debemos tener buenos cimientos, luego ya pondremos los ladrillos.

Te voy a hacer  una pregunta, ¿reconoces tener algún hábito o manera de hacer algo porque tu madre/padre lo hacía así?, y no estoy juzgando el valor, puede ser algo bueno o malo. Porque no sólo aprendemos de nuestros padres las cosas buenas como la paciencia, el orden o la constancia. También aprendemos a resolver los problemas improvisando y a menudo nerviosos, a vivir con prisa, a competir a toda costa, a sufrir si no está perfecto, a gritar y no pedir pedir perdón...
Deberíamos reflexionar más a cerca de lo que enseñamos con nuestros propios hábitos, en cómo nos comportamos en casa, como nos tratamos entre nosotros y sobretodo y lo más importante, cómo me trato a mí misma. Creo que es más importante enseñarles a tratarse mejor a sí mismos y no tanto a compartir el dichoso juguete en el parque. 

Es interesante analizar qué hábitos realizamos de manera cotidiana porque nos gustan o porque los hacemos por inercia. ¿Realmente nos benefician nuestros hábitos o puede que debiéramos cambiar algo?.
Algo muy crucial sobre los hábitos, si queremos introducir alguno nuevo debemos ser conscientes que para instaurarlo hay que ser constante. Como su nombre indica, un hábito es una acción que se hace de manera HABITUAL y no esporádica. Así que lo tendremos que repetir todos los días y en el mismo orden si queremos que forme parte de nuestra vida.
A continuación te muestro unos ejemplos de hábitos que hacen un entorno más favorable a la calma en nuestro hogar.

Hábitos de calma para nuestras relaciones.

- Saludarnos y despedirnos. La importancia de los besos.
Parece algo obvio, pero igual de importante es el beso de bienvenida como el de decir hasta luego, buenas noches, o hasta que nos veamos al salir del cole. Sobretodo cuando son peques, no los engañemos cuando nos vamos a ir para evitar que lloren. Deben aprender a que las despedidas cierran una etapa y empieza otra. Y qué mejor gesto que acompañarlo con un beso, los besos son mágicos, curan las pupas, piden perdón por tí, relajan, sirven para celebrar y para consolar. Y encima son gratis!


- Hablarnos sin gritar. 
Sí, aunque estemos enfadados. Una cosa es un grito para llamar su atención porque corre peligro de hacerse daño y otra es gritar por que yo estoy enfadada. A veces gritamos tanto que pierde su efecto de "alerta" con lo que tenemos que gritar más y más. Si el niño nos grita le contestamos con un grito más fuerte, porque yo soy mayor que tú y porque puedo. En efecto, soy mayor que tú, por eso elijo agacharme hasta tu altura y con tono sereno preguntar ¿qué es lo que pasa cariño?, respirar hondo, trabajar saliva y esperar a ver cómo podemos solucionar el problema. Con esa actitud le estaremos enseñando un gran modelo de conducta para afrontar las crisis. 

- Preguntarnos cómo estamos.
Cuando nos juntemos en casa nos preguntamos qué tal nos ha ido el día, cómo nos sentimos, si nos ha gustado el rato del parque, si estamos bien, podemos empezar con términos básicos y poco a poco ir ampliando el vocabulario emocional. 
Por ejemplo, a veces decimos "tranquilo" esperando a que se tranquilicen pero ellos no tienen por qué saber el significado de esa palabra. En eso también debemos educarles, cuando estemos en una situación tranquila y serena le diremos " mira, ponte una mano en la barriga, ¿ves lo lento que respiramos y lo a gustito que estamos? esto es estar tranquilo, vamos a pensar otras situaciones en las que estamos tranquilos".

Hábitos de calma para nuestro hogar.

- ¡Orden en la sala!
No pido que esté limpio escrupulosamente, pero sí ordenado. El orden da paz mental y ahorra tiempo, si cada cosa está donde debe estar. Un buen hábito es el de recoger juntos, sin órdenes, si no como algo que está integrado en nuestra vida, terminamos de jugar, a recoger; terminamos de bañarnos, a recoger; terminamos de cenar, ¿y ahora qué?... exacto! a recoger.

- Rutinas.
Nos podemos saltar muchas cosas pero hay otras que no deben ser negociables. Podemos terminar de pelea cada dos por tres porque hoy ha decidido no vestirse, o no desayunar, o no quiere volver del parque. Nos ahorraremos mucha tensión si hacemos rutinas marcadas, por ejemplo, lavarnos las manos antes de las comidas y al venir del parque. Lo vamos a hacer siempre igual, nos ponemos un cartel si hace falta. Compramos la espumita de manos de olor a melón de Mercadona y nos vamos bailando la conga hasta el aseo cantando la canción de... " con jabón de melón de melón melón melón melón, melón, con jabón! (esta rutina es de Luca y mía y así he conseguido que se lave las manos con gusto y entre risas sin rechistar).
Otra rutina es la de dormir, siempre (o la mayoría de veces) hacemos las mismas cosas y en el mismo orden, y no es negociable. Por experiencia sé que si empezamos a cambiar las actividades o los horarios de dormir la cosa acaba como el rosario de la Aurora. Así que si un día no quiere dormir, no pasa nada, sabe que no es negociable y que va a haber enfado y lloro hoy, pero sé que mañana y pasado no lo va a intentar porque ya conoce cual va a ser mi respuesta, calmada pero FIRME.
Las rutinas dan orden, dan seguridad, a veces enfadan pero nos ayudan a que el niño sepa qué es lo que viene a continuación, le ayuda a estar más calmado. En definitiva, las rutinas son nuestras amigas! Alíate con ellas porque nos van a ayudar mucho en esto de la tranquilidad.

Hábitos de calma para nuestro tiempo juntos en casa.

- Rituales Slow
De obligado cumplimiento, ya lo sabes. Y tan importante es que tengas un ritual con el peque como tú a solas. Un ritual que practico con Luca y que me encanta es bañarme con él, lleno la bañera de espuma y cojo nuestros jabones preferidos, pongo velas, hacemos pompas, nos hacemos peinados raros con el champú y nos reímos bien a gusto.
Otro ritual es pintar mientras escuchamos música, a Luca siempre le han gustado los Beatles, pero para relajarse Xavier Rudd es el rey.



- Respirar 
¿Has respirado hoy?, qué pregunta más estúpida dirás. ¿Te acuerdas del relato sobre mi experiencia de ansiedad del principio?, una de las cosas más desagradables de la ansiedad es sentir que te falta el aire, empiezas a hiperventilar porque necesitas más aire pero justo consigues el efecto contrario. Menuda faena, entonces ¿qué podemos hacer?, aprender a respirar de manera consciente, hinchando bien nuestros pulmones y entrenando nuestro diafragma para que sea más elástico y nos permita coger el aire que queramos, cuando queramos y al ritmo que queramos. Pero ¡ojo! esto es un entrenamiento, no puedes pretender utilizarlo cuando estás nervioso porque no sirve para nada si no has practicado antes, por eso es tan importante adoptar esta técnica como hábito a diario, así la tendremos como herramienta cuando nos haga falta echar mano de ella.
Un buen momento para entrenar con nuestros peques es cuando ya estén relajados para irnos a dormir, haremos tres respiraciones profundas con ellos:
-"Mira como hincho la barriga, cojo aire por la nariz leeeeeennnntooooooooo, y lo suelto como cuando hincho un globo pfffffffffffffffff... qué tranquilos y a gustito nos quedamos".

- Juegos.
¿Te has planteado cómo juegas con tu hijo? ¿Juegas de verdad o finges estar ahí mientras piensas en otra cosa mirando de reojo el móvil? "El que esté libre de pecado que tire la primera piedra". A todos nos pasa, pero a partir de ahora cuando detectes esto por favor, deja el móvil en otra habitación, presta toda tu atención a lo que estás haciendo, abandónate y simplemente juega, disfruta del momento, tírate al suelo, grita, haz el león o de capitán Garfio. Slow life my friend, disfruta de las pequeñas cosas de la vida, y jugar con tu hijo es un gran placer si lo vives como tal. Además, jugar con ellos tiene muchas ventajas que refuerzan nuestro vínculo familiar. Es un escenario perfecto para ser sus modelos de conducta a la hora afrontar las situaciones con calma. Podemos aprovechar el juego para provocar pequeños conflictos y resolverlos con calma con ellos (primero paramos, respiramos profundo y pensamos en cómo resolver). También nos ayuda a habituarnos a organizar el juego juntos y recoger después (siempre de la misma manera).
Estoy preparando para el siguiente post una lista de actividades "slow" y de mejora de la atención, pero quiero enseñarte un juego que me ha llegado recientemente y que nos puede servir para jugar de una manera consciente trabajando la atención y la lógica de nuestro peque. 
Se trata del Juego "Bunny Boo" de la marca Smart Games. Me gusta mucho porque se le puede sacar mucho partido y es de muy buena calidad.



Esta semana te iré enseñando por Instagram como juego con Luca, pero no quería perder la oportunidad de enseñarlo hoy porque si lo quieres tienes un 10% de descuento tanto en este juego como en cualquier otro de la página de cerebritoperez.com utilizando el código de descuento SUAVECALIFORNIA.

Para terminar, una reflexión.

"Ir más despacio". Así se titula la carta que todos los años envía a los nuevos alumnos la prestigiosa universidad de Harvard. Harry Lewis, decano de la escuela para estudiantes no graduados de esta universidad decidió en el año 2001 concienciar a los jóvenes de la importancia de parar, de hacer menos cosas pero hacerlas bien, de saborear los años de universidad y sacarles todo el partido. Y  no se lo sacó de la manga porque le apeteciera, vio una auténtica necesidad de transmitir este mensaje al observar  a chavales estudiar dos cursos por año, cargarse la agenda de extraescolares y vivir más deprisa de lo que les permitía el cuerpo. 
"El tiempo desocupado no es un vacío que deba llenarse, es lo que te permite reordenar de manera creativa las demás cosas que están en tu mente, como un cuadro vacío en el rompecabezas 4x4 que te posibilita mover las otras quince piezas a su alrededor" - Palabras textuales del decano - Menos es más.

Eso es lo que te deseo para esta semana, menos cosas pero más importantes, más rituales slow, más besos, mas respiraciones leeeeentaaaaassss y tiempo de calidad con nuestros peques.

Gracias por estar ahí, nos leemos la semana que viene.

Besos, Vanesa.


marzo 04, 2019 No comentarios

Empieza la época de pensar dónde irnos de vacaciones y veo útil hacer este post por si alguien está dudando en hacer un road trip. Si estás pensando en hacer un viaje de este tipo sólo te puedo decir una cosa: ¡Hazlo!, en serio, no lo pienses y ahorra desde ¡ya!

En esto de los road trips hay mucha variedad. Pero básicamente es hacer una ruta sobre ruedas.

Uno de nuestros viajes soñados era recorrer la costa Oeste de Estados Unidos así, en coche, disfrutando del camino, sin prisas, sin guías ni horarios. Recorriendo lo que nos apetece y cuando nos apetece, y si nos gusta el sitio donde estamos, pues un día más. Así recorrimos Astoria (Oregón), Las Vegas, Yosemite, San Francisco, la mágica Big Sur, Santa Cruz y Los Ángeles. 20 brutales días de no parar de ver, de experimentar y de cumplir sueños.

Este post no va a ser tipo guía de "qué puedes hacer o visitar en San Francisco", para eso está la Lonely Planet que lo peta. Yo soy más de transmitir las sensaciones que no se encuentran en las guías, y son las que recuerdas de por vida. En el post de hoy encontrarás las ciudades que visitamos, lo que más nos gustó y algún consejillo en cuanto a la organización.

¿Te vienes de road trip?

1. ¡Organización!

Arrancamos nuestro viaje, y todo empieza con la organización. Nosotros alquilamos los coches desde España para asegurarnos de tener vehículo disponible. Los hoteles también los reservé  desde casa, pero también llevábamos una lista de lugares donde hospedarnos cerca por si decidíamos ampliar nuestra estancia y pudiera haber algún problema con la ocupación. Aquí es conveniente que decidas las ciudades que quieres visitar y más o menos la ruta a seguir para aprovechar el camino y ver cosas interesantes. Yo compré una guía general sobre la costa oeste que englobaba casi todas las ciudades que queríamos ver, y me empapé varios blogs para hacerme una idea, investigación viajera (el viaje se disfruta desde que lo planeas).

En cuanto al equipaje, ligerito y que todo te quepa en una maleta. Vas a estar cargando y descargando maleta muchas veces, además luego no te pones todo lo que llevas. Un consejillo, pasaportes y DNI bien guardados y encima, en la maleta unas fotocopias por si las moscas.
Y no te olvides de hacer una buena playlist con tus canciones favoritas para escuchar en el coche, te va a venir de perlas.

¿Vale nuestro carnet de conducir en EEUU? Sí, perfectamente. Pero tendrás que acostumbrarte a llevar coches automáticos.

2. ¡Sube al avión que nos vamos!

Primera parada Astoria.

Cambiamos toda nuestra organización de ruta para visitar esta ciudad. Ya escribí un post sólo para hablar de este lugar, pincha en "Astoria. Un sueño hecho viaje". Si te gustan los Goonies no te lo puedes perder.

Las Vegas


De Astoria cogimos un avión hasta Las Vegas, las fabulosas Vegas. He de decir, y puede que no coincida con mucha gente, que a mí las Vegas... ni fu ni fa, vamos, que no volvería. Hay diversión para aburrir, y tanto para ver... que abruma. Si soy sincera no me encontré a gusto, supongo que venía alucinando con el entorno natural de Astoria y de repente meterme allí con el bullicio de la gente, las 24 horas de luces destelleantes, música, alcohol gratis, máquinas tragaperras, juego, espectáculos y más espectáculos. Llegué a agobiarme un poco. 
Nos alojamos en el hotel Flamingo

Nos lo tomamos con calma y decidimos pasear y observar lo que el hombre ha sido capaz de construir en un desierto, es algo alucinante. De las Vegas me quedo con:
- Ver la cuidad a lo lejos de noche.
- Los desayunos en Peppermill (a lo diva de los 70).
- Las risas en la montaña rusa del New York Hotel.
- Volar sobre la ciudad en la azotea de la torre Stratosphere.
- El espectáculo de Love del circo del sol.
- El interior del hotel Venecian
- Las fuentes del Bellagio.

Torre Stratosphere, la de amarillo soy yo.

Decimos adiós a las Vegas y nos subimos al coche con destino San Francisco. Pero antes una parada para ver un parque nacional espectacular, Yosemite.

Yosemite

A mi espaldas, el gran Capitán

Nos alojamos en Fresno dos noches para poder pasar un día entero en Yosemite. Un parque nacional donde puedes encontrar unas montañas legendarias para la escalada, puedes ver osos, lagos en las alturas y unos árboles a los que tenía muchas ganas de ver desde pequeña: las secuoyas. Las secuoyas son árboles gigantes como rascacielos. Pasear entre ellos da una sensación mágica, es como si te transformaras en un ser diminuto, como en Alicia en el país de las Maravillas.


Nuestras amigas las Secuoyas

Sin duda en este parque sí que nos hubiéramos quedado más días. Pero el viaje debe continuar y la carretera nos llama.

San Francisco

Este pelazo no es postrero, es del viento huracanado brutal.

Esta ciudad es un escenario de película. No pues saltarte ni uno de los puntos turísticos por que son realmente dignos de experimentar con los 5 sentidos: saborear un buen plato de sopa en el puerto o un plato exótico en el barrio de Castro, recorrer el Golden Gate en coche con los ojos muy abiertos, pasear por el barrio chino cerrar los ojos y oler, sentir los cambios de rasante de sus calles de vértigo, recorrer la ciudad en tranvía o tumbarte en el césped de un parque en pleno sol y disfrutar del contraste de sus construcciones.

Zapatillas, mochila y mapa en mano, no hace falta más.

Alamo Square y sus casa Victorianas

Algo que no esperaba y sin duda de los rincones con más encanto de San Francisco es un pueblito justo a las afueras llamado Sausalito. No puedes perderte sus casas flotantes y pasear por su puerto.

Sausalito

Con mucha pena nos despedimos de San Francisco pero con muchas ganas de visitar nuestro próximo destino Santa Cruz. 

Santa Cruz


La idea de pasar un par de días aquí fue de Samuel. Él siempre soñó con visitar Santa Cruz porque es un enamorado del Skate, y esta ciudad fue una de las importantes en el nacimiento del monopatín. 

Momento "felicidad plena"
En Santa Cruz hay muchas cosas que hacer para divertirse: pasear y montar en las atracciones del Beach Broadwalk (aquí se han rodado varias pelis como "Persiguiendo Maveriks" o "Jóvenes ocultos") sentarte en una de sus asombrosas playas y ver a los surfistas escalar las olas o salir una noche a tomarte una cerveza en un garito con música en directo.


Con un monopatín nuevo en el maletero y muchas sensaciones únicas que nunca olvidaré nos metemos en el coche para recorrer la tan deseada ruta Big Sur.

Big Sur hasta Los Ángeles

La ruta Big Sur es una ruta muy popular por su belleza y encanto. Una carretera de 370 kilómetros que une Carmel y Santa Bárbara. Normalmente se recorre cuando quieres viajar entre San Francisco y Los Ángeles por el camino lento pero espectacular (la carretera Highway One). Esta carretera tiene de peculiar que va pegadita al mar, pasas por un sin fin de acantilados, bosques de secuoyas, puentes míticos y si tienes suerte puedes ver ballenas desde algún mirador.

La carretera pasa por tres parques naturales, en uno de ellos se encuentra una playa muy especial. La única que contiene una cascada que cae directamente de la montaña a la arena.

Pfeiffer beach.
Esta ruta da para un  post entero y aunque nosotros la recorrimos en un día, si volviese otra vez me recrearía más en sus parques naturales y me alojaría en Carmel un par de días para disfrutar de sus calles de cuento de hadas, con sus tiendecitas con fachadas llenas de flores y su aire bohemio. Una curiosidad de este pueblo es que Clint Eastwood fue alcalde durante unos años y tiene casa allí, es inevitable pasear y no mirar buscando entre las caras por si te encuentras por casualidad a "Harry el sucio"... ¡nunca se sabe!.
Pero ya son muchos días de viaje y hay que priorizar, además siempre está bien dejar cosas por ver y así tener un motivo para volver.

Los Ángeles

Lo primero que llama la atención de Los Ángeles es lo enorme que es. Necesitas coche para todo, todo está lejos. Nos quedamos tres días en la ciudad y tuvimos que exprimirlos al máximo para intentar visitar lo que teníamos previsto:

- Las playas y muelles de Malibú. Ver sus casas frente al mar y soñar con que te toque la lotería y mudarte a una de ellas.
- Santa Mónica Pier. Ver el atardecer en la playa de Santa Mónica y recorrer el muelle mientras encienden las luces de las atracciones, el olor a océano cada vez más profundo.
- Pasear y perderte por Venice, ver la gente patinar o ver la gente sin más. Observar el pintoresco lugar y recorrer cada detalle.
- Soñar mientras paseas por  Hollywood y... sorpresa!! un estreno de cine justo cuando llegamos, veo una alfombra roja y alucino en colores. Mucha estrella en el suelo en un entorno algo decepcionante.
- Y cómo no, entrar a los estudios Universal. Unos cinéfilos como nosotros no nos podíamos perder los escenarios de cine, y encima montañas rusas... la guinda al pastel.

Santa Mónica
Estudios Universal. Tomándonos una birra en el bar de Moe. Salud!
Creo que me ha quedado un post muy largo así que enhorabuena si has llegado hasta aquí, eso significa que eres viajero nivel pro. Esta entrada en parte la he escrito para mí, para organizar mis recuerdos y plasmarlos en letra e imagen. Estos días mientras recopilaba los datos para el blog me lo he pasado genial y me ha entrado mucha "morriña de viaje". Así que nos hemos venido arriba y ya tenemos dos destinos en mente para visitar en los próximos meses con Luca. ¡Y uno de ellos en avión!.
El espíritu viajero hay que mantenerlo vivo y a nuestro niño interior también.

Me he tomado la libertad de robar el siguiente vídeo rodado y editado por Samuel para resumir en imágenes en movimiento este viaje, ¡dale al play!



¿Te gustaría hacer un viaje así?  Cuéntamelo en los comentarios y soñemos juntos!

Gracias por estar ahí, nos leemos la semana que viene.

Besos,
Vanesa.
febrero 25, 2019 4 comentarios
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¡Hola! Soy Vanesa, una mamá novata de trentaitantos a la que le gusta disfrutar de las pequeñas cosas siguiendo un ritmo slow e intentando llevar mi maternidad con calma. Me chiflan las cosas bonicas, la fotografía, la comida, los planes en familia y andar en furgo recorriendo el mapamundi.


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