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Suave California





¡Hola de nuevo!

Por fin puedo compartir este post que tanto me pidieron por Instagram: el resumen de #7díasdeatenciónplena. 

Durante las navidades estuve practicando con Luca Mindfulness de manera algo más sistemática de lo habitual. Quería aprovechar las vacaciones para establecer una rutina de práctica y que nuestros juegos tuvieran un sentido mas allá del de entretener. Me puse manos a la obra y me organicé una semana con actividades de atención plena para practicar en casa tranquilos y sin prisa. 
Decidí compartirlo por Instagram y gustó muchísimo, estoy muy emocionada de haber acercado esta práctica a más familias y que se puedan beneficiar de todo lo positivo que aporta.

Si has leído más entradas de este blog sabrás la importancia que le doy a tomar conciencia del aquí y ahora. Es la base fundamental de llevar una vida Slow, más lenta, más consciente. Vivir el presente suena fácil pero no es nada sencillo llevando el ritmo tan acelerado en el que nos obligamos a vivir. Necesitamos tanta planificación para todo que no reparamos que en realidad lo importante es hoy, aquí y ahora. 
Tampoco es sencillo transmitir esto a nuestros hijos, pero podemos empezar con juegos para ayudarles a que tomen conciencia de su propia atención.

Como ejemplo yo propongo este listado de actividades repartidas en 7 días. Tú lo puedes hacer como quieras. Cualquier actividad que nos obligue a mantener la atención de una manera activa nos vale (la televisión no ya que es una atención pasiva).

Algo que no podemos olvidar, antes de empezar cualquier actividad es importante que tomemos conciencia de la respiración. Podemos utilizar muchos juegos para entrenar en respiraciones profundas como soplar velas, plumas, ver como se hincha la barriga, nos ponemos un muñeco encima del vientre y vemos como sube y baja con la respiración... 

Una vez que hemos hecho las respiraciones profundas nos ponemos con la práctica.
aquí van los ejercicios que nosotros practicamos durante 7 días:

Día 1. Tomamos conciencia del entorno.

Después de hacer varias respiraciones profundas buscamos colores y formas a nuestro alrededor. El "veo veo" de toda la vida o adaptado a niños más pequeños simplemente buscar objetos de color azul, rojo o amarillo por ejemplo. Cosas con forma redonda, de triángulo, etc.

Día 2. Conciencia de las sensaciones corporales.

Para practicar hoy podemos hacerlo en la postura de la rana. Nos sentamos en el suelo y cruzamos las piernas, insistimos que debemos estar quietos como una rana. Las ranas solo se mueven cuando es necesario cuando ellas quieren, tienen el control.
Cerramos los ojos y nos hacemos cosquillas el uno al otro por turnos. Podemos utilizar el antebrazo y jugar a ver quién adivina cuando llegamos a la mitad del brazo.

Día 3. Atención mantenida a través de la mirada.

La práctica de hoy refuerza mucho el vínculo entre las personas que lo practican. Tienes que hacer la prueba con tu hijo/a, te aseguro que te va a sorprender.
Solo tenéis que quedaros uno enfrente del otro y miraros a los ojos intentando aguantar la mirada todo lo posible. 
Yo jugué con Luca poniendo la condición de que no nos podíamos reír. Pero esto es opcional.

Día 4. Atención mantenida a través de la escucha.

Este ejercicio es ideal para practicarlo en el exterior ya que hay más ruidos a los que atender que dentro de casa.
Para ello, nos sentamos y después de realizar las respiraciones cerramos los ojos e intentamos identificar los sonidos que hay a nuestro alrededor por ejemplo el cantar de los pájaros, el viento, los coches, el murmullo de la gente, etc.

Día 5. Atendemos a lo que comemos.

Hoy comemos de manera consciente.
En este caso yo he cogido un trozo de plátano. Lo analizamos de manera visual y atendemos a todos los detalles: su color, forma, peso, textura, temperatura, su tacto. Solo después de haber atendido a todo esto nos lo acercamos a la boca, lo tocamos con los labios, lo olemos, nos lo acercamos a la lengua. Por último lo mordemos e intentamos describir su sabor, textura, si está frio. Lo tragamos y damos atención a cómo pasa por la garganta y el sabor que nos deja.

Día 6. Mantener el equilibrio nos ayuda a atraer nuestra atención al aquí y ahora.

Podemos realizar un circuito con materiales que tengamos en casa como cuerda o unos palitos. Solo tenemos que recorrer el camino que diseñemos con cuidado de no caernos. 

Un extra que podemos hacer es quitarnos los zapatos y los calcetines y pisar texturas. Intentar describir lo que sentimos al pisar bolas de algodón o pequeñas piezas de puzzle por ejemplo.

Día 7. ¡Jugamos!

Nuestro último día de práctica de este "7 días de atención plena" lo he centrado en el Juego. 
En primer lugar jugamos con plastilina, pero esta vez intentamos dar atención a todo lo que hemos practicado. El tacto y textura de la plastilina, a qué huele, los colores, etc. Podemos construir juntos lo que el peque desee mientras verbalizamos nuestras sensaciones.

Hoy también dedicamos parte del día a jugar con las bolsas sensoriales que previamente hemos hecho nosotros mismos. Tienes un vídeo en Youtube en mi canal en el que explico y enseño paso a paso cómo las hago.

Además de este vídeo he organizado todos los que subí a IGTV durante esta semana de 7 días de práctica para que los tengas todos seguidos. Te dejo el vídeo aquí bajo para que lo veas cuando quieras.


Como ves la práctica no dura más de 10 minutos al día. Esto varía en función de la edad del niño/a y su nivel de madurez. Debemos respetar su ritmo, sus ganas y su nivel de atención en este momento. Si tenemos que obligar a participar será mejor dejarlo para otro día.

Espero que esta entrada te resulte útil y que lo pongas en práctica. Si es así déjame en comentarios qué te ha parecido y si has incluido algún juego más.

Una vez más gracias por estar ahí, nos leemos en el siguiente post.

Besos,

Vanesa.


marzo 02, 2020 No comentarios


¡Hola de nuevo!

¡Ya estoy de vuelta en el blog!
A tope de energía para sacar al menos dos entradas al mes, si mi organización me lo permite.

Tenía muchas ganas de volver y de escribir este post que prometí hace tiempo.
En diciembre asistí a un taller sobre Feng Shui enfocado a las habitaciones infantiles, tengo que decir que me encantó y me pareció de lo más práctico y útil. El Feng Shui siempre me había llamado la atención pero tan solo conocía lo que se suele hablar de él, los típicos tópicos, nada más lejos de la realidad.
En ese taller aprendí lo que esta técnica milenaria puede hacer por nosotros y por nuestro bienestar a todos los niveles. No me voy a poner en plan experto a definir lo que es el Feng Shui por que no lo soy, pero sí que te voy a contar mi experiencia a nivel de usuario, que es lo que nos interesa.

Para entender un poco el Feng Shui podríamos utilizar un símil. Se podría decir que el Feng Shui funciona como una balanza que equilibra la energía de tu entorno para que sea lo más favorable hacia ti y tu familia. Puede que sin darte cuenta pongas un peso extra a un lado y que eso esté afectando a tu bienestar. Si cumples ciertas leyes puedes ayudar que el equilibrio haga su magia y de gustito estar en casa, y si eso es así, todo lo demás fluye que da solo.

De forma particular, si analizamos la habitación infantil tendríamos que tener en cuenta varias cosas:

1. Las habitaciones infantiles tienen la peculiaridad de ser "multiusos". En ellas se juega, se estudia, se descansa y se duerme. Deberíamos elegir una faceta para su habitación y centrarnos en ella y si no es posible diferenciar áreas dentro de ella bien delimitadas. Por ejemplo, hay colores que incitan a la actividad y a la energía como el naranja, para una zona de juego está bien, pero si lo que quieres es favorecer un buen descanso no sería el apropiado.

2. Para que un niño crezca bien debemos dejar que la energía fluya y no se estanque. Esto requiere de mover cosas, renovar, donar, quitar... Para un salón 5 años no es nada, pero para una habitación infantil es muchísimo tiempo. Los niños crecen muy deprisa y necesitamos adaptar su entorno a la misma velocidad.

3. A veces lo organizamos todo a nuestro interés pero al peque le gusta jugar en otro sitio, o leer donde menos te esperas. La intuición de los niños funciona mucho mejor que la nuestra, si eligen un rincón es porque se sienten seguros, lo debemos respetar.

4. Es bueno que ellos participen en las decisiones relacionadas con la decoración de su cuarto. Estar rodeado de cosas con las que te sientes a gusto favorece todo lo demás.

Teniendo en cuenta esto, vamos con algunas recomendaciones. Vamos a clasificarlas según la función del cuarto: como zona de dormir o de estudio.


Cuarto para dormir.

Para esta zona necesitaríamos energía "YIN", la que favorece el descanso. Esta energía la conseguimos gracias a los colores suaves, un ambiente acogedor, la oscuridad, el silencio, etc.
Cabe resaltar todo lo que tiene que ver con la cama:


  • En cuanto a su orientación. Si trazamos una línea imaginaria entre la puerta de entrada a la habitación y la ventana, esta línea no puede pasar por la cabecera de la cama.
  • El cabecero debe apoyar en una pared sólida. No en una ventana o al aire. Tampoco en paredes por las que baje alguna tubería de agua.
  • La mesilla de noche no debe estar nunca por encima del nivel de la cabeza.
  • Evitar colocar la cama bajo la ventana.
  • No colocar estanterías en la pared donde va el cabezal, ni decoración con aristas que apunten hacia la cabeza.
  • Las vigas tampoco son apropiadas, se pueden tapar con telas. 
  • Las camas si son de madera mucho mejor.
  • Los colores de las paredes y de la decoración mejor en tonos suaves.
  • Si existe algún elemento que no podemos cambiar siempre se puede disimular con telas, guirnaldas de luces, plantas etc.

Cuarto para estudiar.

En este caso necesitamos Yin y Yang ya que es necesaria la tranquilidad pero también algo de activación para el estudio.
  • Para estimular el estudio curiosamente la pared no debe ser blanca.
  • El escritorio no debería estar mirando hacia la pared, pero tampoco situarse con la espalda pegada. Lo ideal es poner la mesa dejando un  espacio libre delante de ella para poder descansar la vista y poder mirar "a lo lejos". 
  • Aun así si ellos buscan otro hueco donde estudiar es bueno dejarles, ellos tienen mejor intuición para eso que nosotros.

Estos son unos apuntes básicos y alguna pincelada de todo lo que aprendí ese día, el Feng Shui es mucho más.

Hubo algo que Kirstin dijo y que jamás olvidaré, algo así como que estamos conectados con todo lo que nos rodea, nos une un hilo imaginario. Cuantas más cosas tienes, menos libertad de movimiento,  más limitado te sientes. Hay que desprenderse de cosas. Donar, regalar o reciclar lo que no nos sirve nos hace sentir mucho mejor, y eso lo he comprobado al 100 por 100.

Así que ya sabes, toma consciencia de todo aquello que te sobra, que no te aporta o que te molesta en casa. Deshazte de ello y rodéate de cosas bonitas y que te resulten agradables. Palabra de Feng Shui y de Vanesa que el ambiente en el hogar mejora.

Si te ha picado el gusanillo del Feng Shui y quieres aprender más te recomiendo que te des un paseo por el blog de Kirstin El arte de habitar te aseguro que engancha.

Nos leemos en dos semanas.

Gracias por estar ahí, 

Vanesa.






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febrero 10, 2020 1 comentarios

Si ves que todo va demasiado deprisa y que a veces desearías parar el tiempo para saborear cada instante, este es tu post.

Esta época del año es muy dada a crear nuevas rutinas. El Otoño es para venirse arriba y querer cambiar todo de sitio. Piensas "ahora sí que sí" voy a tenerlo todo en orden y al día... en Noviembre te das cuenta de que todo vuelve a estar igual que antes y que sigues a salto de mata por la vida.
Sea  cual sea tu manera de organizarte, puedes incluir en tu lista de nuevas rutinas algún hábito Slow, algo que te ayude a decirle al cuerpo "eh, para el carro que ya te estás embalando".

Últimamente leo muchos post, escucho podcast y atiendo mucha de la información que sale sobre los hábitos, parece que están muy de moda. Casi todo el mundo hace retos de 21 días para todo. Como si 21 días fueran suficientes para instaurar un hábito (un falso mito). Hace falta algo más que repetir una acción durante 21 días para cambiar nuestros hábitos, aunque eso es otro tema.
Lo que sí está claro es que para cambiar un hábito nos tenemos que poner serios, organizarnos muy bien y no pensarlo mucho, si no, me temo que terminarás desistiendo (como ir al gimnasio).

Quiero compartir contigo 10 de los hábitos que a mí me están cambiando la vida, y aunque a veces no es fácil y la vida te empuja a pisar el acelerador, tengo mis salvavidas que me hacen parar, resetear y volver a lo importante. Me está costando mucho cambiar algunos, toda una vida haciendo algo de determinada manera no se arranca de raíz así como así. Pero con lo poco que llevo avanzado es tal la satisfacción que siento que necesitaba compartirlo.

Ahí van mis 10 tips para que tu día tenga más calma.


1. Levantarte antes.

No me canso de repetirlo, levantarte antes cambia la visión de tu día. Aquí cada uno debe valorar el tiempo que necesita, en mi caso son 30 minutos antes de lo estrictamente necesario, y en ocasiones más.
Estos 30 minutos me sirven para meditar, estirar el cuerpo y desayunar tranquila. Después de esto y cuento llega el momento de empezar la marcha yo ya estoy activada, con energía y de mejor humor (que también hay que decirlo). Y otro punto a favor es que así me da tiempo a dejarme la casa arreglada antes de salir, y eso es paz mental.

2. Meditar, 10 minutos.

Ya ha salido en el anterior apartado pero merece una mención a parte. ¿Cuándo tienes una cita contigo misma? Para mimarte, conocerte o entrenarte para respirar mejor y relajarte. No hace falta tener una crisis de ansiedad para aprender relajación. Meditar nos ayuda a todo eso, a controlar el pensamiento, nos fuerza a tener un momento de paz y centrarnos en lo positivo. No es necesario estar todo el día, con 10 minutos tienes más que de sobra. En Youtube puedes encontrar muchos vídeos con meditaciones guiadas, al principio te servirán de mucha ayuda.

3. Poner horario al móvil. Dejarlo fuera del alcance y verlo sólo cuando es necesario.

Si trabajas con el móvil no te queda otra, pero en tus ratos libres apárcalo. Es más déjalo fuera de tu alcance a conciencia. Si alguien te llama por una urgencia lo oirás, el resto no preciso que lo atiendas de inmediato. Estar mirando el móvil constantemente es una carga mental por no decir adicción, que también. Y aquí (en esto me incluyo) hay que esforzarse porque tener el móvil en la mano ya se ha convertido en un fuerte hábito en nuestras vidas difícil de controlar, es un ladrón de tiempo, de calma y de conciencia del presente. Nos roba el control de nuestros pensamientos y nos convierte en consumidores pasivos de información. Así que si sacas tiempo para Facebook o Instagram, también lo tienes para meditar.

4. Ordenar un espacio al día.

Algo que nos ahorra tiempo, nervios y discusiones es el orden. Tener pocas cosas y que estén en su lugar nos aporta tranquilidad, pero cuesta trabajo y mucho. Sólo de pensar en el cambio de armario me dan escalofríos. Si eres como yo te recomiendo que ordenes un espacio al día. Ya sea un cajón, un rincón o la nevera. Y lo más importante mantenerlo así. Da mucha satisfacción cuando ves que poco a poco tomas el control del orden y hasta le coges el gustillo.

5. Comer bonito.

Comer sentados, con un mantel bonito, en tus platos favoritos y todos los días. No esperes a las visitas y ni veas cómo esas copas cogen polvo. Un día especial puede ser hoy mismo, ni mañana ni el domingo... HOY.

6. Encontrar un momento para la atención plena.

Estás en la cola del banco esperando tu turno, te propongo un ejercicio mental:
Intenta nombrar:
5 cosas que ves, 4 cosas que oyes, 3 olores, 2 cosas que notas en tu piel, y 1 sabor.

De esta manera centras tu atención a tus sensaciones y conectas con el presente, hazlo de manera habitual y cada vez te resultará más sencillo atraer a tu atención al aquí y ahora.

7. Abrazos conscientes.

Podría considerarse otro ejercicio de atención plena pero merece un punto por sí mismo. 
Un abrazo largo nos aporta multitud de beneficios. Y además da mucho gustito, así que abraza sin reparos a quién más quieres, aquí y ahora y sin avisar. Verás su cara de sorpresa y una sonrisa, todo son ventajas.

8. Apostar por un gesto sostenible.

La naturaleza es un anestésico natural, dar un paseo por el campo oxigena. Estoy intentando trasladar esas sensaciones a mi casa, comiendo de manera más natural o consumiendo productos que sean sostenibles. Hay una amplia gama de productos ecológicos y naturales para nuestra cosmética, limpieza de hogar y consumo en general. Devolver a la naturaleza el favor de darnos la vida con gestos como el reciclaje o reducir el consumo de plásticos se ha convertido en el pan de cada día y en algo que forma un valor importante en la educación de nuestro hijo.

9. Ritual Slow a la semana como mínimo.

Volvemos a lo de siempre, no nos queda tiempo para nosotras. Hay que esforzarse para que estos rituales sean de obligado cumplimiento. Si mi ritmo de trabajo es acelerado pero pienso "hoy me toca" mi rato de baño, pilates, mi té y libro, mi café con amigas, etc. Sea cual sea tu ritual de desconexión. El día pinta de otra manera, esfuérzate por conseguir tu momento de parar.

10. Antes de dormir agradecer todo lo bueno del día.

Meterse en la cama y hacer un barrido rápido de tus mejores momentos. Búscalos porque realmente los hay y en grandes cantidades. Centrarse en lo positivo, en lo bueno que nos ha pasado o hemos conseguido e intentar dormirte con esa sensación.
A todos nos pasan cosas malas pero rumiarlas sólo nos aporta peor humor, sentirnos mal y actuar en consecuencia. Nos lleva a entrar en el círculo del pesimismo. ¿qué crees que pasaría si nos centráramos en lo bueno que nos pasa? Por arte de magia no desaparece lo malo (siento contradecir a las teorías de "El secreto")  pero nuestro humor y percepción de la vida sí que cambia, y el cómo estamos afecta a lo que hacemos y cómo resolvemos los problemas, recuerda lo bueno, siempre.

No creas que mis días ahora son perfectos, ni mucho menos. Sigo discutiendo, Luca sigue teniendo rabietas, se me sigue haciendo tarde a menudo y a veces me cargo de tantas cosas que me superan.
Pero sé que esa no es mi manera de vivir, son excepciones y retos a los que te debes enfrentar y superar. Tener en el horizonte una escapada vista, o saber que hoy toca ritual Slow (y pongo a Dios por testigo que nunca volveré a procastinarlo) alivia. Parar en medio de la tormenta y respirar te da más fuerza que el chocolate, créeme. 
Te animo a que vayas introduciendo algún cambio, algún tip de esta lista u otro que vaya mejor con tu personalidad pero que lo hagas ya, hoy mismo. 

Si te decides a empezar házmelo saber y deja un comentario con el tip que has elegido y cómo te sientes al empezar a incluirlo en tu vida.

Gracias por estar ahí, nos leemos la semana que viene.

Besos, Vanesa.
octubre 21, 2019 4 comentarios

Tal cual, así como suena, EL PUÑETERO MUNDO DE LA CULPA.
Aun a riesgo de sufrir envestidas por mamás que no estén de acuerdo conmigo, ya sabes que a veces lo políticamente correcto se queda corto y hay que echar valor para expresar lo que una siente, aunque suene mal.

Es curioso como la maternidad evoluciona contigo. Al principio experimentas la explosión en toda la cara con comité de bienvenida incluido. Cuando le vas cogiendo el aire sufres el enamoramiento más dulce olvidándote de todo, todos y toda tú, que también hay que decirlo. Cuando a tu pequeño le van saliendo alas y cada vez te necesita menos lo que echas de menos es volver a sentirte tú, aunque hay un pequeño problema:

-"Vale, niño adaptado en el cole, asuntos de casa más o menos en orden, marido más o menos en orden, bancos, trabajo, compra, familia... se me olvida algo... siempre me pasa igual...¿qué era?... ¡ah! sí: YO".

Porque si necesitas un rato para ti te guardas las ganas, siempre hay algo más urgente que hacer ya sea trabajo, tareas del hogar o reuniones varias. Y mira que te obligas apuntándotelo en la agenda y todo, pero la sensación de CULPA no la tapa ni el subrayador más potente del mercado.

Te sientes culpable de pensar en ti primero. Parece mentira pero en la sociedad aun está bien visto ser (o mejor dicho aparentar) una mujer mártir que lo da todo por los demás, que no sufre ni padece, que todo le parece bien. Ser "una cosa" que funciona de manera puntual y correcta es lo más aceptable. Porque la que se queja y lucha es una "feminazi" y la que sigue el canon es una "machista" antigua. Hagas lo que hagas hay etiqueta, como si hubiera sólo un camino correcto. 

Creo en el feminismo como sinónimo de igualdad, en esto hay mucha confusión alimentada también por el miedo al cambio. Pero tampoco me gusta que me impongan cómo tengo que pensar, actuar o educar. Difundir información, educar libremente en el abanico de ideales y que cada uno elija con lo que se siente cómodo.

En una ocasión me atreví a opinar en una conversación acerca de la necesidad que a veces sentimos de dejar a los niños con los abuelos y largarnos en plan pareja de novios. Mi comentario fue que no dejaba de sentirme culpable por tener esa necesidad y que salía menos veces de las que me gustaría pero que me tenía que "obligar" a mí misma a hacerlo. Una persona me contestó diciendo que ella nunca había dejado a su hija de 3 años porque no le apetecía dejarla, que ahora estaba de moda eso de ser "malamadre" y salir cuando en realidad lo que teníamos que hacer es estar más con nuestros hijos.
Después de que se me recompusiera la cara de plástico, pensé en que esta chica y yo éramos tan diferentes que no llegaríamos a ningún punto intermedio. Le expuse que me alegraba de lo feliz que era sin dejar a su hija pero que yo sí necesitaba salir y estar sin mi hijo y que no había nada de malo en ello, es más si yo estoy feliz seré mejor ejemplo a seguir para él.

Porque eso es una razón más que potencia la CULPA, hay frases, hechos, ideas grabadas a fuego que nos hacen sentirnos culpables a diario:

- Qué dirán.
- Y si no sigo la moda.
- Es que las madres lo hacen mejor.
- Falso mito de la "super mamá".
- El cordón umbilical "invisible".
- Buena madre, mala madre, madre real...

Así que no sufras, hagas lo que hagas te vas a sentir culpable. Dime si no te has sentido identificada con alguna de estas frases:

Si das pecho hasta los 3 años o más: "lo estás malcriando".
Si tienes que dejar de dar pecho por la razón que sea: "es que no te has esforzado lo suficiente por la lactancia".
Si vuelves al trabajo en terminarse la baja: "abandonas a un bebé de cuatro meses".
Si coges una excedencia: "eres una vaga que no quiere trabajar".
Si tu hijo juega solo con juguetes de madera "estás criando al niño en un entorno ficticio aislándolo de las tecnologías".
Si le dejas la tablet "le vas a causar daños cerebrales irreparables".

¿Seguimos? Porque podemos estar así todo el día. Hagas lo que hagas, digas lo que digas, siempre va a haber alguien que piense lo contrario, y no te preocupes que te lo hará saber. Pero eso no tiene por qué afectarte. 

A estas alturas de mi maternidad me he dado cuenta de una cosa. 

Cuando tienes un hijo vuelves a nacer.

Solo tienes que mirar de una manera diferente y con algo más de detalle a las madres recientes. Observarlas cuando hablan y cuentan lo que realmente piensan. La maternidad es un renacimiento para nosotras, solo hay que saber reconocerlo. Como hecho trascendental hace que te replantees toda tu vida de arriba abajo. No sólo a nivel laboral si no algo mucho más profundo. 
Si lo piensas tiene todos los ingredientes para ayudar a que esto sea así, pasas muchas horas a solas con tu bebé, en casa, en silencio por las noches. Sientes un nuevo amor que te supera y que lo cambia todo alrededor.
De repente y aunque te parezca lo contrario, eres más creativa, más sensible y estás más en contacto contigo misma que nunca. Si todo esto lo enfocas a otra cosa en lugar de sentirte culpable pueden surgir cosas maravillosas. Lo veo a diario a mi alrededor, mujeres que después de ser madres cambian su carrera y se dedican a otra cosa que les hace más felices, otras que descubren una faceta de ellas relacionada con la maternidad que no conocían hasta ahora. Mujeres que descubren lo fuertes y valientes que son.

Y ¿sabes que han hecho esas mujeres?, ESCUCHARSE a sí mismas y no a los demás. 
Asumir que la vida es equivocarse quita un gran peso de encima.

La próxima vez que te descubras sintiéndote culpable haz una cosa, enumérate a ti las razones de por qué estas actuando así igual que si se lo dijeras a "la chica que nunca dejaba a su hija" para convencerla de tu opinión. 
Por ejemplo, si dejas de dar el pecho porque en el trabajo no te lo ponen fácil para llevarte el sacaleches y ves que tú bebé no tiene la suficiente leche materna para alimentarse, ¿qué le dirías?. Seguro que le dirías que hay leches de fórmula muy buenas y se puede intentar una lactancia mixta y no pasa nada, le dirías que tu hijo se va a criar igual de fuerte y sano. Y seguro que miles de argumentos más. 

Lo que te diría una buena amiga sería, "deja de machacarte" "lo estás haciendo bien". Ahí tienes la clave, deja de machacarte porque lo estás haciendo bien. Y si quieres un salvavidas, ¿sabes de lo que nunca te vas a sentir culpable? de todo el amor que le das, de todos esos abrazos y besos que solo le hacen bien. 
Así que la próxima vez que dudes, que te sientas culpable o simplemente te sientas mal corre a abrazar y besar a tu peque, la situación no cambiará pero le estarás haciendo bien a él/ella y a ti misma y de eso, ya te digo yo, que no tienes que tener la menor duda.

Gracias por estar ahí, nos leemos la semana que viene.

Besos, Vanesa.



octubre 07, 2019 No comentarios

¡Menudo cambio!

La semana pasada te enseñaba nuestra escapada por la romántica Venecia en el post Venecia con niños. Hoy te voy a enseñar nuestra ruta en furgoneta por el Algarve, 10 días en la carretera durmiendo a pie de playa o en campings perdidos entre pueblos costeros.

He de decir que nunca había estado en el Algarve y que me ha sorprendido muchísimo. Sus playas son de una belleza salvaje y el agua de sus playas (además de congelada) de un azul cristalino impresionante.

Nuestra ruta se divide en 4 partes, las 4 paradas que hicimos en esos 10 días. Por si entra dentro de tus planes organizar un viaje así te cuento lo que más me gustó de estas 4 paradas en nuestro road trip por el Algarve.

1. Matalascañas.

Primera parada y necesaria ya que salimos desde Alicante y tras muchos kilómetros y con un niño a bordo es necesario parar y hacer noche.
El entorno aquí es de plena naturaleza ya que hay que atravesar Doñana para llegar hasta la zona de parada de furgos y autocarabanas.
En este sitio he vivido uno de los mejores despertares de mi vida (y que verás en el vídeo de más abajo). He visto uno de los atardeceres más bellos, y he comido una de las mejores tapas en un chiringuito de playa.

2. Praia de Albandeira.

Una de las playas más bonitas que he visto jamás. Acantilados, playas encerradas en cuevas, arena blanca y un parking de furgos con muy buen rollo. Tomar un vino al atardecer y un viaje en kayac de lo más divertido se quedan grabados en mi memoria para siempre.

3. Praia de Ingrina.

Hora de darse una ducha en condiciones. Llegamos al Camping Ingrina situado en la playa con el mismo nombre. Muy cerca de Sagres y con el mismo ambiente bohemio surfero, nos alojamos aquí dos días. El camping más pintoresco en el que he estado. Con apariencia de camping abandonado y con el bar más inspirador de todo el viaje. Puedes encontrar a familias de todo tipo, viajeros de todas las edades y clases por haber. Conexión y arte en las paredes. No encontrarás grandes comodidades pero te llevarás un pedacito alternativo la vida hippie.

Y la playa de Ingrina también merece una parada y un chapuzón, pero rapidito que te congelas.

4. Praia dos Arrifes.

Esta playa también es espectacular. Dos playas unidas y separadas por la marea, una de ellas incluso parece una laguna. Ideal para venir con niños y explorar por las rocas y cuevas.
Hay un restaurante a pie de playa con un pescado fresco delicioso y unas vistas espectaculares al mar.
Aquí nos quedamos una noche, pensando en que se  podía aparcar y pernoctar en el acantilado, ilusos de nosotros. A la mañana siguiente nos echó la policía portuguesa (primera vez que la veíamos) seguramente avisados por los dueños del restaurante a ver parte del parquing de la playa invadido por furgoneteros, así es la vida de camper.

Poco más puedo contar de este viaje, solo que he hecho lo que tenía que hacer. Desconectar para conectar conmigo misma. Hemos viajado sin rumbo fijo, guiados por lo que nos surgía en ese momento sin prisas, sin presión y en familia.
Hemos reído muchísimo, he aprendido muchas recetas de comida vegana gracias a mi hermana que se encargó de hacernos suculentos platos en medio de la nada. He aprendido varios trucos camper que me han hecho la vida más fácil y he visto a Luca desintoxicarse de pantallas y civilización durante 10 días.
Un viaje curativo, de los que alimentan el alma.

Y si aun tienes dudas de lo precioso que es el Algarve,  ¿te vienes conmigo y lo vemos? dale al play...



Espero que te haya gustado este viaje y que hayas cogido ideas para próximos destinos. Y sobretodo que te pique el gusanillo de viajar en furgoneta que es lo más genial de todo. 

Espero que tengas una estupenda semana, nos leemos el lunes que viene.

Gracias por estar ahí.

Besos, Vanesa.

septiembre 30, 2019 No comentarios
¡Hola de nuevo!

Espero que hayas tenido un verano genial. El mío te lo iré contando poco a poco en los siguientes post, ha dado para mucho.

Ya estamos en septiembre. Tiempo de lluvias y jalea real a granel. Tengo que reconocer que este año me está dando muy fuerte  por el orden, por los cambios y por querer mejorar mi organización en general. Como suele ser típico en mí, estoy empezando la casa por el tejado y me he lanzado a ordenar la casa como una loca en lugar de aprender a organizar mi tiempo y mi mente, que falta me hace.
En esta época del año siempre me pasa, necesito renovar cosas, cambiar muebles de sitio, reciclar todo lo que pueda o cambiar algún hábito. Para mí el año comienza en septiembre y no en Enero, es como si necesitara estrenar libros y estuche como en el cole.

Dramas personales aparte, he hecho una lista de cosas para ordenar y para colmo tampoco la he empezado por el principio, lo he dejado todo aparcado hasta octubre porque lo que realmente me apetecía era redecorar el salón. No lo que querido dejar pasar para que no se convierta en otro "despropósito" de estas fechas. Así que me he puesto manos a la obra ¿cómo dar otro aire al salón sin gastar mucho dinero pero que realmente se note el cambio? Suena misión imposible pero realmente con tres pequeños cambios puedes renovar el ambiente muchísimo. ¿Te apetece verlo?.

Paso 1. Cuadros.

Empezamos por las paredes. En mi caso tenía la pared principal llena de fotos impresas tipo Polaroid, formando un corazón. 


Todos los momentos importantes desde mi embarazo hasta la actualidad. A pesar de evocarme mucha emoción verla cada día no me terminaba de convencer llenar toda la pared de fotos, a este ritmo iba a empapelar la casa entera. Así que le dí un par de vueltas y me decidí por pedir unos cuadros que representaran el alma de la casa, que reflejaran cómo era yo y nuestra familia.



No hace falta gastarse un dineral en cuadros, en la página de Posterlounge puedes encontrar láminas preciosas y de todo tipo, puedes elegir el tamaño, el formato (lienzo, PVC, madera, metálico, lámina) e incluso que te los envíen con el marco puesto (todo un acierto por que luego es un coñazo buscar los marcos y te gastas más que en los cuadros). Te los mandan muy bien empaquetados listos para colgar. Mientras Luca dormía la siesta me puse a elegir en esta web, hice el pedido y en menos de una semana ya los tenía en casa.



Me encanta el resultado.
Un consejo, si te decides a comprar alguna lámina en Posterlounge, primero mide la pared donde la quieras poner y así tener claro el tamaño y el número de láminas. Y segundo, saber más o menos el estilo que quieres porque hay mucho dónde elegir, así ahorrarás tiempo y dioptrías.

Paso 2. Cojines.

Tengo los mismos desde que nos vinimos a vivir a esta casa y de eso hace ya 6 años. El tiempo pasa volando. Una mañana en Zara Home y solucionado.



Me he decantado por estos. Son sencillos, el dibujo me encanta y va acorde con los colores del resto del salón. No descarto comprar alguno más, hay veces que el objeto de decoración viene a ti sin buscarlo y encuentras alguna maravilla donde menos te lo esperas.  Además, en esta casa nos encanta dormir la siesta con el sofá lleno de cojines.

Paso 3. Las plantas.

Mis adoradas plantas. Desde que adopté una pilea me picó el gusanillo con esto de las plantas y ahora ya no puedo parar. A parte de dar un aspecto más vivo y acogedor a la casa son un hobby muy Slow, de los míos. Cuidarlas, ver los avances, limpiarlas o traspantarlas es un momento tranquilizador, mi momento.


No solo las plantas vivas nos pueden ayudar a cambiar la deco, las flores secas dan mucho juego. Puedes comprar ramos como este de The Colvinco y ponerlo en algún jarrón chulo que tengas en casa (un tarro de cristal también vale como en mi caso).


Recuperando un viejo macetero y separando y cortando los tallos de un viejo ramo de flores secas puedes sacarte un centro de mesa de la manga, todo con materiales reciclados y coste 0.


Y así es como ha quedado el salón. Teniendo en cuenta que es la estancia de la casa en la que más estamos creo que también es la que más hay que mimar. Ahora lo encuentro más despejado y ordenado y eso me transmite paz mental, justo lo que necesito para arrancar mi año nuevo.

Cuéntame en los comentarios si eres de las que también te vuelves loca en esta época del año, o si has hecho algún cambio en casa.
Mucho ánimo con la vuelta al cole y a las obligaciones varias, reconoce que algo de ganas de rutina tenías...

Gracias por estar ahí y por volver a leerme una vez más.

Besos, Vanesa.
septiembre 16, 2019 2 comentarios
"A veces es solo una cuestión de tiempo, las cosas suceden casi por casualidad... como aquello que no esperas, como lo que te eriza la piel por dentro. ¿Qué necesitas para vivirlo? Tan solo... siete segundos."

Así arrancaba en Instagram algo que tenía muchas ganas de contar por aquí. Un proyecto del que tengo la fortuna de formar parte y que ha sido el ladrón de mi tiempo de las últimas semanas.

Tengo el placer de presentaros a Siete Segundos. 


Y, ¿qué es Siete Segundos?, es algo que me preguntan mucho y a veces es incluso difícil de explicar. 
Siete Segundos se compone de 4 mujeres, nació de nosotras aunque en realidad creo que el destino nos unió para que esto fuera posible. En Siete Segundos unimos espacio y tiempo para crear experiencias integrales para todo aquél que lo quiera vivir. Disfrutando del momento, desde nuestra cultura mediterránea y absorbiendo la esencia desde los 5 sentidos.

Organizamos eventos temáticos una vez al mes. Encuentros con un elemento común para intentar ofrecer una experiencia única e irrepetible. Cada evento es diferente pero con una línea Slow life en la que se enfatiza el aquí y ahora, ya sabes que es mi punto fuerte, lo que me llena y me gusta transmitir en cada cosa que hago.

En esto no estoy sola, me acompañan tres mujeres de las que me he enamorado locamente y con las que iría hasta el fin del mundo con los ojos cerrados. ¿Las quieres conocer?


Ella es Patricia (@lilaygris). La toma de tierra y parte organizativa de Siete Segundos. Me asombra su capacidad de organización y su férrea voluntad de trabajo. Patri trabaja hasta caer enferma cuando algo le apasiona. Es asombrosa. Empecé a admirarla ya hace unos años cuando leía su blog "Lila y gris" (y espero retome algún día). Ahora tengo la suerte de poder disfrutar de su compañía y algún que otro café a diario.


Ester (@adailyme). Ester huele a Verbena. Es la de las ideas locas pero posibles. Siete segundos nació en ella casi sin darse cuenta. Es toda inspiración, a veces me da la sensación de que es un canal de transmisión entre el mundo bohemio y la realidad. Es una Musa 2.0. De esas personas que brillan dentro de su mundo loco y rebosante de energía. Es dueña de Casa Verbena, la "sede temporal" de siete segundos y lugar mágico donde los haya.


Ella es Ana (@mumandcook). Ilicitana itinerante, la conocimos a través de Ester y llegó para completar este cuarteto loco de mujeres. Ana ama la fotografía y pone el corazón y el alma en lo que hace. Amante y coleccionista de las cosas "bonicas" nos caló al instante. Su generosidad no tiene límites, sabe leer entre líneas aquello que necesitas y no dudará en hacer lo imposible para ayudarte. Así es ella, intensa y arrolladora pero dulce al mismo tiempo.


Juntas hacemos que el tiempo vuele y las ideas confluyan en nuestro proyecto común.
Sabíamos que algo así tenía que ser compartido con el mundo. Teníamos esa sensación de haber encontrado algo maravilloso y que no existía antes, algo nuevo que iba a darse forma poco a poco. Como cuando tienes un hijo, sabes cómo es pero eres consciente de que irá trasformándose y creando su propia personalidad. 

El viernes pasado arrancó el primer encuentro en Casa Verbena. La acogida de este primer evento ha sido espectacular, tras su lanzamiento en @solosietesegundos (la cuenta en Instagram de Siete Segundos) las 23 plazas ofertadas volaron en a penas cuatro días. 


Esta primera noche de reunión quisimos que fuera especial. Quisimos esencia mediterránea y elegimos un tema que nos representara y fuera el hilo conductor de todos los eventos. 
Como no, el tema elegido fue Slow life y tuve la suerte de poder dar una charla compartiendo mis consejos y estilo de vida. Elegimos cada detalle de la noche para que fuera especial, cada bocado de la cena, cada bebida para cada momento, la orientación de la mesa o la ubicación del grupo para que pudieran disfrutar de la puesta de sol mientras esperaban el turno de la charla. Nos hemos pasado los tres últimos meses pensando en cómo hacer de cada momento algo especial y lo hemos disfrutado al máximo. Para nosotras también ha sido algo terapéutico sacar todo esto adelante, es como si lo lleváramos dentro deseando salir y compartirse.

Nos hemos dado cuenta que muchas de las conversaciones entre amigas empiezan con un "no me da la vida" "nunca tengo tiempo para mí". Tener tiempo para una misma y aprender a desconectar es una necesidad básica y fundamental para tener una buena salud mental. A nosotras mismas nos ha pasado que no encontrábamos planes diferentes donde conocer a otras mujeres con las mismas necesidades. Talleres o encuentros alternativos donde aprender a hacer cosas diferentes o dejarnos llevar y simplemente disfrutar de la mano de otras personas que se encarguen de organizarlo todo. Así nace la idea, intentando cubrir una necesidad propia. Con toda la ilusión y el cariño del mundo organizaremos una cita al mes contigo misma, una reunión para desconectar y volver a encontrarte con lo que realmente importa. Ratos para airearte, nutrirte de nuevas experiencias en entornos bonitos y especiales, muy especiales.


En cuanto al nombre, que sé que te lo estás preguntando. 
No sé si sabes que los abrazos son un arma contra el estrés además de aportarnos multitud de beneficios como fortalecer el sistema inmune, segregar la química del bienestar (oxitocina), compartir emociones sin hablar... pero no un abrazo cualquiera, para que el cerebro comience a hacer su magia el abrazo debe durar al menos... Siete Segundos. Nuestro primer encuentro terminó con abrazos de siete segundos que nos erizó la piel, supimos al instante que íbamos a crear algo especial y así ha sido.

Ya ha nacido Siete Segundos y estoy tan emocionada y orgullosa que estaba deseando hacer un post como este para darlo a conocer a todo el mundo. 

Si quieres saber más date un paseo por su Instagram (@solosietesegundos) y recréate con cada una de las publicaciones, estoy segura de que te enamorarás igual que yo.


Nos leemos la semana que viene, gracias por estar ahí.

Besos, Vanesa


julio 22, 2019 2 comentarios
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¡Hola! Soy Vanesa, una mamá novata de trentaitantos a la que le gusta disfrutar de las pequeñas cosas siguiendo un ritmo slow e intentando llevar mi maternidad con calma. Me chiflan las cosas bonicas, la fotografía, la comida, los planes en familia y andar en furgo recorriendo el mapamundi.


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