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Suave California

“El primer objetivo del ambiente preparado es, en la medida en que sea posible, hacer que el niño crezca independiente del adulto. ”
María Montessori, El secreto de la infancia.
Hace dos semanas te hablé del momento en el que pasamos a Luca a su cuna y a su habitación y todo lo que significó para nosotros. Te hablé de algo tan delicado como es DORMIR y mi opinión sobre el colecho. Si no has leído el post te lo dejo aquí.


Esta semana y en relación a ese post me gustaría compartir un gran descubrimiento, la cama de Luca. Antes de cumplir un año Luca ya dejó la cuna para pasar a la cama, antes de llevarte las manos a la cabeza y decir: "un bebé sólo en su habitación y ¿en una cama?, esta familia se pasa de moderna". Todo tiene un por qué y te lo explico a continuación. 


Luca se dormía en brazos de mamá o papá y luego había que pasarlo a su cuna. Recuerdo esos momentos como los momentos de más tensión del mundo mundial. Te pongo en situación, estás con tu niño en brazos, se acaba de dormir después de estar un rato cantándole, meciéndolo, le has dado bibe, o teta, y hasta te has recorrido el pasillo unas cuantas veces como para completar un medio maratón con puestos de avituallamiento incluidos. Llega el momento de meterlo en su cuna pero como tienes que agacharte para dejarlo en colchón sin tocar ni un barrote y aguantando la cabeza en ángulo de 90 grados para que no se despierte una de dos, o terminas con un lumbago del quince o el niño se te despierta cual faquir en una cama de pinchos, y a ti del susto se te sale el corazón del pecho nada más de pensar en volver a empezar.

Pero claro, un niño tan pequeño ¿qué cama le ponemos?. Una cama normal está a una distancia considerable del suelo como para darse un buen porrazo al caer. En ese momento Luca no andaba pero se arrastraba a una velocidad aceptable y era capar de subirse a casi cualquier cosa, esto me dio una idea. Me acordé de las fotos de unas camitas que había visto en un post relacionado con Montessori. Y dije, ¡eso es! Luca necesita una cama de la que se pueda bajar cuando quiera él solito y que a nosotros nos de libertad para poder dejarlo sin terminar con una contractura en el cuello.

Me puse a estudiar un poco este nuevo tipo de "filosofía de la educación" y descubrí que en realidad el método Montessori lleva casi 100 años poniéndose en práctica (Vanesa, siempre llegas tarde a todo). En pocas palabras lo que el método dice es que el adulto debería ser un guía en el aprendizaje del niño y no interferir en el descubrimiento de las cosas. Deberíamos mostrar aquello que pueda hacer en función de su etapa y como guías, acompañar y dejar que el niño practique y trabaje de manera independiente, solo ayudar en el caso de que haya alguna dificultad.

Una cama convencional ya no cumpliría el primer propósito del método ya que el niño no puede bajar ni subir él solo. Así que teniendo en cuenta que de lo que se trata es de potenciar la independencia del niño lo que se debe hacer es ponérselo fácil, adaptar en la medida de lo posible el hogar para que el peque no tenga que depender de nosotros para hacer lo que él ya podría hacer por sí mismo.

La verdad es que visto así suena muy bien y a mí me convence como método, pero claro hay más allá. No me declaro una experta en este método ni mucho menos, ni tampoco te hablo en este post como psicóloga, te hablo como madre que quiere siempre lo mejor para su hijo. Si quieres saber más acerca de este método hay muchos libros y mucha información en la red. 

Para informarte bien, a mí me gustan estas páginas:
  • montessoriencasa.com es una web donde te lo explica muy bien y da consejos muy prácticos de como puedes adaptar el hogar. 
  • Además en montessorivivo.com puedes encontrar recursos y comprar juguetes orientados a trabajar los principios de este método.
Vale, pues ya lo tengo claro, quiero una cama de estilo Montessori, voy a buscar por internet a ver que encuentro y a qué precio:
alananita.com
Esta preciosa cama: 299,39 Euros.
alananita.com
Esta más básica: 211,85 Euros.
Vista en Amazon
Sin somier ni colchón: 227 Euros.
tutete.com
Solo la estructura: 118 Euros.
¿Soy la única a la que le parecen caras estas camas? Estamos hablando de camas sin el colchón y sin somier. Vengo de una familia de carpinteros y créeme que no valen eso. Otra cosa es que quieras pagar el diseño, todo el mundo tiene derecho a ganarse la vida, pero me parece que ampararse en que son camas del método Montessori para cobrarlas más caras me parece algo cuestionable. Porque ese es otro tema, parece que cuando miras juguetes o cualquier cosa relacionada con este método tiende a ser carísimo cuando en realidad son cosas que podrías hacer tú en casa con materiales naturales.

Como tampoco quería poner un colchón en el suelo decidí buscar en Ikea que siempre es una opción económica y para el caso nos vendría de perlas, tampoco va a ser una cama para toda la vida. En Ikea no hay camas de este tipo por sí encontré una con las medidas exactas que estaba buscando:

cama sniglar Ikea
Precio de la cama y el somier: 39 Euros.

Esta cama mide 70 x 1,60 cm, la medidas perfectas para lo que un niño del tamaño de Luca no se pierda por dentro ni se salga a la primera vuelta. Lo malo, sigue sin poder subir y bajar de ella, ¿qué podemos hacer? pues cortar las patas, fácil y sencillo.



Con ayuda de una sierra cortamos las patas dejando una distancia entre el somier y el suelo de unos 2 o 3 centímetros. Este espacio es suficiente para mantener aireado el colchón por debajo de la cama.


El somier viene incluído en el precio de la cama pero el colchón hay que comprarlo a parte. Nosotros compramos uno de las medidas de la cama en Ikea por 39,99 Euros. La sábana bajera a medida también la puedes encontrar allí mismo al igual que el edredón.
Una pega con el edredón es que está a medida de la cama pero al cortarle las patas arrastra por el suelo. Dadas mis dotes de costurera y temiéndome el desastre si lo cortaba yo, preferí llevarlo a arreglar y le cortaron un trozo, ahora queda perfecto.
Para el resto de ropa de cama se pueden usar las sábanas de la cuna, aunque quedan un pelín cortas hacen un buen apaño.

Nosotros optamos por conservar la barrera anti caída por si las moscas. La forré con la chichonera de la cuna y queda una camita de lo más cómoda y confortable. 



Y lo más importante, a Luca le encanta. El día del estreno fue como una fiesta para él, no paraba de reír y gatear por la cama intentando subir y bajar haciendo la croqueta.

Desde luego para nosotros fue todo un acierto, por eso he decidido compartirlo contigo, por si estás en una etapa dudosa de cambiar la cuna o cambiar la cama y no te quieres gastar un dineral.

Espero que te haya resultado útil, práctico y te deseo para esta semana muuuuuchas horas de sueño y seguidas!!!

Porque ya sabes, placeres de la vida hay muchos, pero como dormir pocos, y no un dormir cualquiera, DORMIRRRRRRR así, alargando la R.

Besos,

Vanesa.
octubre 22, 2018 3 comentarios
Dormir, qué bien suena, dormir... cierra los ojos y repite conmigo DORMIRRRR... así, alargando la "R". Entro en trance solo de pensarlo.

Cuando tienes un bebé puedes echar de menos muchas cosas como salir más con tus amigos (por la noche), viajar, tener más tiempo para ti, ir al cine, tomarte una copa o mantener una conversación en la que no aparezca la palabra caca, pañal o dame la gasita que ha vomitado otra vez. Todo esto parece muy apetitoso pero en realidad son boberías, cuando tienes un hijo lo que en realidad echas de menos es: DORMIR. Y ya no dormir a pierna suelta toda la noche, te conformas con poder dormir durante 3 horas seguidas sin interrupciones o despertares inesperados.

Recuerdo las primeras noches con Luca en casa, ese miedo a que deje de respirar si no lo miras es tan real como la vida misma. Así que ahí me encontraba yo, cansada y al límite de mis fuerzas pero con los ojos como platos a las 3 de la mañana observando a mi bebé dormir. Y eso que yo fui de las afortunadas, mi hijo respetaba las noches como un santo, con sus más y sus menos pero las pasaba tranquilo. Otra historia es como lo lleva el padre, en una ocasión Samuel saltó de la cama literalmente por que pensaba que iba a chafar a nuestro hijo, cada uno lleva el instinto protector a su una manera. Desde el principio eso de dormir los 3 en el mismo colchón no lo llevamos bien. Nunca entró en mis planes hacer colecho pero tampoco lo descartaba si con eso conseguíamos dormir.

colecho suave california
Foto @raulbarrero
Antes de seguir y por si alguien no conoce es término "colecho" vamos a hablar un poco de qué significa. ¿Qué es hacer colecho?, pues según la Real Academia Española de la lengua... vaya, no existe colecho en la RAE, empezamos bien. Tiraremos de wikipedia, "El colecho o cama familiar es una práctica en la que bebés o niños pequeños duermen con uno o los dos progenitores. Es una práctica normal en muchas partes del mundo. El colecho puede ser practicado en la misma cama, en camas continuas o, cama y cuna unidas." Vamos, dormir juntos de toda la vida. En esto hay debate. Hay quien está a favor y quien está en contra. De hecho, y como en todo en esta vida, existen aspectos positivos  e inconvenientes de esta práctica.

Aspectos positivos:
  • Favorece la instauración y mantenimiento de la lactancia materna y facilita las tomas nocturnas.
  • Aumenta los episodios de sueño REM, lo que disminuye o corrige los episodios de apnea del sueño, peligrosos para el bebé.
  • Reduce el riesgo de que el bebé sufra hipoglucemia.
  • Disminuye la frecuencia y duración del llanto del bebé.
  • El bebé se duerme más fácilmente, incluso en los despertares nocturnos.
  • Sincroniza los ciclos de sueño de la madre y el bebé.
  • Potencia el vínculo afectivo entre padres e hijos.
  • Disminuye el riesgo de muerte súbita (SMSL). James McKenna, antropólogo de la Universidad de Pomona, ha estudiado el SMSL en diversas culturas concluyendo que el riesgo es hasta diez veces mayor en las culturas en las que los niños no comparten lecho con los padres. Si el colecho reduce los episodios de apnea del sueño, el riesgo de SMSL disminuye. Aunque este tema está aún bajo investigación, se recomienda que las madres y padres fumadores  no duerman con bebés de menos de tres meses por aumentar el riesgo de muerte súbita.
  • Las teorías partidarias afirman que el colecho favorece el bienestar del bebé, su desarrollo neuronal y la capacidad de respuestas adecuadas ante situaciones de estrés, así como el desarrollo de la autoestima del infante, y posterior autonomía personal.

Inconvenientes:
  • Riesgos de asfixia, especialmente en bebés que no son amamantados.
  • En el caso de bebés prematuros y/o de un peso inferior a 2.500 gramos se incrementan los riesgos del colecho.
  • Algunos padres duermen peor cuando duermen con un bebé, sobre todo por los mecanismos de alarma.
  • Asociación estrecha de sueño y presencia de los padres, lo que puede dificultar conciliar el sueño del niño en siestas y a la hora de irse a dormir sin los padres.
  • La vida de pareja se podría resentir.
  • Algunas hipótesis contrarias al colecho afirman que los niños que practican colecho más allá del año se muestran más dependientes de sus padres y tienen una personalidad menos madura.También pueden presentar problemas de socialización, añaden. No se han realizado a día de hoy estudios que lo verifiquen.
  • A contrario de los efectos positivos mencionados en relación a la muerte súbita, otras autoridades médicas afirman que el colecho podría aumentar el riesgo de muerte súbita, por lo que aconsejan compartir con el infante la habitación, pero no la misma cama.

Ahí queda eso. Supongo que depende del bando en el que estés lo verás favorable o peligroso. Yo no me considero abanderada de ningún grupo, bueno sí del de el sentido común. De hecho a veces hacemos colecho y a veces no, y por nada en especial, cuestión de necesidad más bien.

Durante el embarazo leí varios libros por aquello de "prepararme para ser madre" (qué ilusa) aunque sí que recopilé información que me sirvió de ayuda después. En el libro "Lo mejor de nuestras vidas" de @luciamipediatra nombraba que el colecho podía ser peligroso por poner al bebé en riesgo de asfixia. Dile tú a una recién mamá eso y verás el caso que le hace a los aspectos positivos del colecho. Por lo menos eso es lo que me pasó a mí. Aun así en mi necesidad de saber qué era lo mejor hice una pequeña investigación de lo que hacían mis allegados. La conclusión, que todo el mundo hacía lo que "podía" o le dejaba el bebé con tal de dormir. Algunos dormían en la cama con el bebé, otros dejaban al bebé en la cuna, alguna mamá dormía con el bebé en una habitación y el papá en otra. Todas las combinaciones posibles. Yo como siempre anticipándome a lo peor, en este caso opté por esperar a que llegara Luca y luego "ya veremos".

Cuando llega el "ya veremos" te das cuenta de que todo lo que habías imaginado se va al garete. Vas un poco sobre la marcha mientras puedes y dejando las decisiones para cuando te sientas fuerte. Nosotros compramos una minicuna que se podía acoplar a la cama para no tener que moverme mucho y así hacer una especie de colecho pero respetando el espacio de cada uno. Tengo que decir que lo de pasar a Luca a su cuna mientras le daba el pecho por la noche para mí fue inviable. Entre toma y toma me dormía yo o se dormía él y al pasarlo lo despertaba y vuelta a empezar. Fueron unos meses duros en los que temía el momento de ir a dormir porque me las pasaba en vela. Contaba los minutos para que se hiciera de día y así poder saltar de la cama. Afortunadamente todo cambió cuando decidimos darle biberón por la noche. (Las razones de esta decisión te las cuento en el post "Lactancia mixta, no eres una madre de segunda"). 
Samuel y yo comenzamos a compartir las tomas y cambios de pañal que pronto se convertirían en un solo despertar. Luca solo se despertaba para comer una vez en mitad de la noche (normalmente) así que lo acostábamos en su minicuna pegada a la cama, cerquita de nosotros pero sin miedo a asfixiarlo o darle algún golpe sin querer. Esta fue nuestra exitosa fórmula para dormir hasta que cumplió los 5 meses, de repente  ya no cabía en la minicuna, ¿pero en qué momento ha crecido tanto este niño?.

colecho suave california

Llegó la hora de dar el salto a la cuna y a su habitación, ya que en la nuestra no cabía. Era eso o pasarlo a nuestra cama. 
Yo me debatía en un sin fin de dudas y emociones, por una parte con cinco meses era muy bebé para dormir solo en su cuarto, pero por otro lado en realidad ya estaba durmiendo solo en su minicuna. 

Desde fuera parece fácil tomar una decisión, pero para nosotros que nuestro bebé durmiera a una puerta de distancia se convertía en una situación llena de peligros insospechados. Se te pasan por la cabeza historias como: y si entran en casa y se lo llevan y no me entero, y si hay un bicho en su cuna y le pica y no lo veo, y si se da la vuelta y se agobia y no me despierto, y si tiene frío, y si tiene calor... uffff la mente a mil por hora. Vamos, puro y duro instinto de protección heredado y programado genéticamente de cuando vivíamos en las cuevas y un lobo se lo podía llevar a media noche. 

Analizando un poco esta situación, ni vivimos en una cueva, ni hay lobos, y de una mosca que le toque la cara a cuatro metros de distancia me despierto así que por qué no intentarlo. 

Sí, durmió en su habitación, vigilado por una cámara con el volumen bien alto, que por cierto es de todos los regalos el que mejor hemos amortizado sin duda alguna. La primera noche te das cuenta de que todos esos miedos son eso, miedos que no son reales, tu bebé ni ha notado que está en otra habitación y tú no lo quieres menos por dormir con tu marido en tu cama los dos solos. He oído a otras madres decir que eso es "abandonar a tu hijo como a un perro", qué frase tan horrible en todos los sentidos. Ni creo que mi hijo se sienta abandonado ni creo que dormir en mi cama le vaya a influir en su futuro como "la salvación a todos los males". Mi hijo si se despierta por la noche se sabe dormir solo y no me necesita porque se siente seguro y a salvo. Y cuando me necesita me llama, antes llorando y ahora con un "mamá" tranquilo, sentadito en su cama por que sabe que yo estoy a 9 pasos de distancia exactos para consolarlo, darle agua o llevármelo a dormir conmigo si es lo que necesita en ese momento.

Con el relato de mi experiencia no quiero decir que esté en contra del colecho ni muchísimo menos, lo que estoy en contra es de las modas impuestas a sí o sí , de la obligación a estar a favor o en contra siempre de algo, o de tener que justificarte hasta de por qué duermes como duermes. Si algo he aprendido desde que soy madre es a aceptar las cosas tal y como vienen, te puedes hacer un planing exquisito de como va a ser tu vida: no le daré tablet ni móvil hasta los 18, no habrá tv para comer, la ropa de tejido orgánico, siempre un cuento antes de dormir, el mc donals ni lo pisa, la nocilla ni olerla (pero yo me la comeré a escondidas), no lo meteré nunca en mi cama o dormirá conmigo hasta que quiera... Tú, si eres madre o padre y me estás leyendo, vamos a reírnos todos juntos por que ya sabes lo que pasa, ¿verdad?, que donde dije digo ahora digo Diego. No sé la de veces que he repetido esta frase con mis amigos "me trago mis palabras". 
Ser padre es vivir a veces en el mundo al revés, llegas a perder el norte en el intento de hacer siempre lo correcto para que el día de mañana no tenga repercusiones negativas en el comportamiento de tu hijo, en su salud, en su felicidad, en su autoestima. Como si lo pudiéramos salvar de todo lo malo con nuestros gestos, nuestras palabras, nuestras caricias infinitas. 

Creo firmemente y en lo que lucho cada día es en enseñar a mi hijo a aceptar que habrá problemas pero que siempre habrá alguna solución, yo te enseñaré a saber encontrarla, en que habrá dolor y miedos, yo te ayudaré a que seas fuerte para poder reponerte, a que el mundo no es lo que nos gustaría que fuese, yo te enseñaré a que hay que trabajar duro para conseguir cambiar las cosas.

Después de esto seguir hablando de colecho sí, o colecho no, parece hasta ridículo ¿verdad?, eso pretendía. No creo que sea tan importante seguir una orientación u otra, lo que creo es que hay que seguir tu instinto y sobretodo cubrir tu necesidad de dormir. Si dormís bien todos juntos, ideal!! que dormís bien cada uno en vuestra cama, estupendo!! ninguna situación es un problema en sí hasta que molesta a alguien, sólo en ese momento es cuando habrá que tomar medidas para cambiar lo que haya que cambiar. Y si nosotros solos no podemos hay profesionales que nos pueden ayudar para cambiar esto. Para un psicólogo infantil este tema es el pan de cada día, no hay por qué tener reparos en acudir a una consulta para mejorar la calidad de vida de toda la familia, y por qué no decirlo: dormir a pierna suelta.

Así que, tanto si te hayas en el lado de los que duermen (enhorabuena, niño que come y duerme igual a regalazo del universo), como en el que no (esto es temporal, al final todos duermen y siempre nos queda acudir a quien nos ayude en esto), te felicito por hacerlo donde te dé la real gana y con quien tú quieras, solo, en pareja, tríos, cuartetos y hasta donde dé de sí el colchón, y a vivir que son dos días!! y sobre todo a dormir, DORMIRRRRRRR, ya sabes, alargando la R.

Besos,
Vanesa.
octubre 08, 2018 1 comentarios
¿Fan de la carrot cake o de los postres ricos? ¿no entiendes un pimiento de cocina pero te encanta comer? Ésta es tu receta!!

Además es un postre que no contiene ni leche, ni huevo, ni frutos secos. Los alérgicos a estos alimentos la pueden tomar con total tranquilidad.



Primera aclaración, esta receta no es mía, me la ha enseñado mi hermana "la veggie sister". Mi hermana se llama Lola y es vegana, es decir, no come nada que tenga un origen animal, entre otras cosas. Así que conoce un montón de recetas curiosas "animal free" que estoy deseando compartir contigo. No sé si lo he comentado ya pero yo tampoco como carne, así que todas las recetas que voy a compartir serán vegetarianas, salvo que sea algo específico que cocino para mi marido o mi hijo que sí la contenga. 
Mi intención es compartir recetas no sólo de postres si no de comidas ricas y saludables que nos gusta comer en casa, y sobre todo para los peques, como madre entiendo eso de "se me acaban las ideas" así que siempre es bueno compartir.

Sin más dilación vamos con la receta.

Ingredientes:


  • 5 zanahorias (que sean grandes).
  • Un paquete de galletas de canela, aunque no lo vamos a utilizar todo (yo he usado las de la marca de Mercadona por que no contienen ni leche ni huevo).
  • Un vaso de bebida vegetal, en mi caso he utilizado de avena porque es la que más me gusta.
  • 1 cucharada de canela en polvo.
  • 2 cucharadas de coco rallado.
  • Panela (opcional), yo no le añado pero si te gusta más dulce le puedes añadir, advierto que la zanahoria y el toque de canela ya aportan suficiente dulzor.

Elaboración:

Te recomiendo dos cosas, en primer lugar, pon tu música favorita de fondo o alguna peli que te guste mucho mucho (en el post anterior "Sobrevivir a Octubre" hay algunas pelis sobre esta época del año que pueden servir). Y segundo,  utiliza este momento como algo relajante ya que no es nada complicado de hacer y hasta se disfruta creando algo tan delicioso con tus propias manos. 

Manos a la obra!!

Paso 1.

Lavamos, pelamos y troceamos las zanahorias para ponerlas a hervir. Las cocemos durante 30 minutos y reservamos.

Paso 2.

Cogemos un recipiente cuadrado para montar en él la tarta. Cuanto más pequeño sea más altura tendrá nuestro pastel. 
Con cuidado mojamos una galleta en la bebida vegetal y la ponemos en nuestro recipiente, así hasta cubrir todo el fondo de galletas. Ojo con mojarlas demasiado o se nos romperán.


Paso 3.

Recuperamos las zanahorias hervidas y las trituramos como más nos guste. Podemos hacerlo con un tenedor, en una trituradora, un rallador, o cualquier artilugio que nos ayude. Si es para niños quizás sea mejor más triturada, pero vamos que esto va al gusto de cada uno.
Le añadimos la canela y el coco y mezclamos bien.


Paso 4. 

Cubrimos las galletas con la pasta de zanahorias, canela y coco. Volvemos a poner otra capa de galletas mojadas en la bebida encima de la capa de zanahorias. 



Y así capa tras capa hasta que no nos quede pasta de zanahorias.



Paso 5.

Sólo nos queda decorar. Yo recomiendo terminar con una capa de galleta bien empapada en bebida vegetal para que podamos decorar mejor. Lo podemos cubrir todo con coco rallado o canela, como más nos guste. 




La metemos durante unos 20 minutos en la nevera y et voilá!!

Tenemos nuestra deliciosa Carrot cake vegana sin leche y sin huevo.

ÚLTIMO PASO

Ha llegado el último y más importante de los pasos. Comerte un buen trozo de este delicioso pastel de zanahoria. No olvides comértelo muy "Slow", párate y saborea cada bocado aquí y ahora, siéntate, prepara tu café o té favorito, disfruta al ver lo bonito que te ha quedado, lo bien que huele y como no, lo buenísimo que está.

Espero que no tardes en hacer este rico pastel, si lo haces cuéntame que tal ha salido!!!

Besos... Espera!!! Hay sorpresa final, por si no me he explicado bien he hecho un pequeño vídeo demostrativo de cómo hacer la tarta. Es mi primer vídeo... sed buenas y no reíros mucho (o sí) que está hecho con todo el cariño del mundo.




Ahora sí, me despido hasta la semana que viene, y después de ver el Club de los poetas muertos solo puedo decir: CARPE DIEM!!!!

Besos,

Vanesa.



octubre 01, 2018 4 comentarios

  •   “A lo mejor es que tu leche no vale”.
  •  “Estás muy delgada, si no tienes grasa, cómo vas a alimentar al niño.”
  •  “Tendrás que volver a tomar leche de vaca a ver si así te sube más leche.”
  •  “Eso es que estás poco tiempo con él al pecho.”
  •  “No no, no puedes estar todo el día con él al pecho, a los 20 minutos te lo quitas que si no se mal acostumbra.”

¿Cómo se te queda el cuerpo después de leer estas “lindezas”? Pues imagínate a mí cuando las tuve que escuchar recién parida y con mi bebé que a penas cogía el peso para no salirse del percentil oportuno. Mi entrada en la maternidad no fue una entrada triunfal, si recuerdas ya te lo conté en el post La maternidad solo suma, pues a mí no me salen las cuentas. Ya en el hospital empecé a darme cuenta de que no todo era como yo esperaba, oyes cosas de gente que no ha podido amamantar a su hijo por diversas causas pero tú piensas “no, eso a mí no me va a pasar” que por otra parte es un pensamiento positivo que en la mayoría de ocasiones funciona y te protege. Pero a veces, sólo a veces, te toca a ti.


Foto @raulbarrero


 Estando embarazada mucha gente te pregunta, más bien retóricamente “le darás pecho no?” a lo que siempre contestaba “pues no lo sé, mi intención es la de darle pero ya veremos”, ya veremos… plural, inconscientemente ya vas viendo que la lactancia es cosa de dos. Ahora sé que Luca tiene la mejor mamá que puede tener porque nadie más lo quiere como lo quiero yo, pero no siempre lo sentí así. Recuerdo las primeras veces que intenté darle de mamar en el hospital, nunca me había sentido tan patosa, ¡no sabía ni cogerlo en brazos! Lo intentaba una y otra vez y solo conseguía ponernos más nerviosos los dos. Luca no consiguió engancharse a mi pezón y yo no notaba ninguna subida de leche, aunque tampoco sabía lo que debía notar, sólo recordaba las palabras de mi madre “hija tranquila que cuando te suba la leche lo notarás” y tanto que se nota.
Cuando la enfermera entró con un biberón minúsculo entre las manos se me cayó el alma a los pies. “No sirvo” “todas pueden y yo no” “se va a acostumbrar al biberón”. Culpabilidad en todas las extensiones de la palabra, vacío y un “esto me queda grande” así todo junto mezclado con la fiesta hormonal, casi nada. Pero aun sintiendo que no estás bien, lo intentas y lo intentas hasta que ya no puedes por el dolor. No importa, entran en escena mis amadas y odiadas “pezoneras”. Usé varias hasta encontrar las que mejor se acoplaban a los dos.  Y así, entre biberones y pezoneras llegamos a casa. Es al acostarme para descansar un momento cuanto “pam!!” escalofríos y sensación de fiebre, noto mucha presión en los pechos y me acuerdo de mi madre, que para no variar no se equivocó. Parece que todo se va estabilizando, y gracias a las pezoneras Luca se engancha bien y yo voy soportando mejor el dolor. Pasan los días y las revisiones, parece que lo estamos consiguiendo, a medias. A pesar de que nos pasamos horas enganchados Luca no consigue alcanzar el peso que se considera normal.
Empieza la movilización. Búsquedas por Internet, consultas en foros de lactancia, telefonazos a amigas mamás, peguntas al pediatra (público y privado), enfermeras, matronas, etc. Ya te puedes imaginar, horas sentada en un sofá y móvil en mano dan para mucho. ¿Sabes cual fue la respuesta a mis preguntas? Pues algunas las has leído al comenzar el post. Todo un conjunto de consejos y recomendaciones contradictorios entre sí. Debo reconocer que algunos consejos para continuar la lactancia materna eran muy válidos y los llegué a poner en práctica pero no funcionaron y yo no estaba como para perder el tiempo, mi niño no engordaba. Ahora entiendo a mi madre lo insistente que era para que yo comiera, cuando eres madre se te activa un gen que hace que nada más en el mundo importe más que tu niño coma. Esto es así, puro y duro instinto animal de supervivencia. ¿Y ahora qué? Qué hacemos, mamá y papá primerizos y te dicen que tu niño no pesa lo suficiente y tú no sabes que más hacer… Pues tirar de sentido común amiga.


Foto @raulbarrero


Por mi experiencia profesional y mi formación he llegado a la conclusión de que no siempre hay una respuesta válida para todo el mundo. Existen muchas orientaciones, unas más naturales otras más estrictas y guiadas, ¿cual es la mejor?, pues depende de para qué y para quién. Tengo muy claro que la lactancia materna es lo mejor, de eso no hay duda. Pero si llegado el momento tengo que darle a mi hijo un aporte extra de alimento lo haré. He llegado a tener grabado tan a fuego “la leche materna es lo mejor” que reconozco haber dejado llorar a mi bebe con tal de no darle biberón. En el fondo sabía que era hambre pero no me quería sentir “una madre de segunda”. Porque eso me hacía sentir cada comentario, cada mirada por encima del hombro, cada lloro y cada intento fallido.
Por suerte Luca tiene un padre más práctico y menos reflexivo que su madre. “Si crees que tiene hambre le damos un biberón”, ¿en serio?, después de pasarme días leyendo las crisis de lactancia, preguntando en foros y acudiendo a consultas va Samuel  y llega con la frase con más sentido que había escuchado. Él no se sentía como yo en la “obligación” de alimentar a Luca simplemente por ley física, los pechos los tengo yo. Pero quizás ahí esta la clave para ver las cosas con más claridad. Empezamos así con la lactancia mixta, bajo la supervisión del  pediatra íbamos introduciendo algún biberón por la noche, así yo podía descansar mejor al turnarnos. El peso de Luca comenzó a normalizarse y yo a estar más tranquila. Pasaron las semanas y la lactancia por el día nos empezó a ir genial, las tomas eran más eficientes e incluso dejamos las pezoneras!! Habíamos dado con la fórmula que mejor se adaptaba a nosotros.
Ahora, a toro pasado lo veo todo con más claridad y personalmente tengo claro que lo hice bien. Conozco a madres que no dan el pecho  a sus hijos y las veo como intentan justificarse dándote los motivos de porqué su hijo toma leche de fórmula. Y las entiendo, en este mundo de la maternidad hay creada toda una fachada de, permíteme la palabra, “postureo” en el que el ejemplo a seguir es el de la madre perfecta con su casa a lo catálogo de Ikea, con todos los juguetes de madera, sin televisión y sin una mota de polvo, con un niño rollizo llevado aireadamente en un pañuelo de porteo (ergonómico, eso sí) y dando pecho hasta los 3 años. Según esta definición de madre 10, es decir madre de primera, nos quedamos muchas fuera del cuadro, la mayoría diría yo, que sufren de críticas por no hacer lo que está bien aceptado. Críticas que se sueltan al aire para quién las quiera oir, y tú, mamá reciente y echa polvo por lo que se te ha venido encima y no esperabas, las coges a manos llenas sinténdote una madre de “segunda”. Críticas ¿sabes de quien?, pues de otras madres.
Hay ocasiones en las que en lugar de apoyarnos o simplemente escuchar y no juzgar, nos lanzamos a aconsejar lo que tienen que hacer los demás, como si lo que a ti te vino bien necesariamente me va a funcionar a mí. Mi intención con el post de hoy es precisamente todo lo contrario, te he contado mi experiencia, que es sólo mía, puede que me esté leyendo alguna mami primeriza y se sienta reflejada o puede que no, y ahí esta lo maravilloso, en que cada uno tiene su propia historia y su propia fórmula para solucionar sus problemas.


Foto @raulbarrero


Antes de irme, y como ya se está convirtiendo en costumbre, me gustaría compartir una lista de cosas que me hubiera gustado decirme a mi "yo lactante" hace un par de años atrás. Descubrí que en este mundo de “teta fuera”  existían hechos y artilugios que no me había planteado o ni siquiera sabía que estaban ahí y te facilitan la existencia:
. Abre tu armario, ya? Vale, pues ahora vuélvelo a cerrar por que no tienes nada que ponerte. Vienes de un embarazo deseando vestirte como una persona normal, pero es que las personas normales no se tienen que sacar la teta a todas horas y donde te pille así que vestidos, jerseis entallados, y todo lo que se salga de unos vaqueros cómodos, camisas o sudaderas tendrán que esperar. Algo que descubrí gracias a una amiga fueron las camisetas interiores de lactancia. Si te pilla el invierno son muy prácticas para no ir enseñando la “riñonera” a todo el mundo. Yo las compraba en HM y van genial. (Te dejo el enlace aquí)
. Sujetadores de lactancia. Lo más cómodo para no estrangularte el pecho y no ir haciendo malabares para desabrochártelo por detrás mientras tienes al bebé en brazos. Yo ya conocía que existían pero no dónde comprarlos sin pagar un dineral. En Oysho los hay que están muy bien y los puedes comprar por la web (sin encaje por dentro eso sí, te va a molestar).
. Discos de lacatancia, (esto ya depende de cada caso) pero si no te los pones para dormir te vas a despertar cual central lechera asturiana, empapando hasta el colchón.
. Blogs y grupos de lactancia. Mi amiga Tanya me aconsejó visitar albalactanciamaterna.org para informarme de las crisis de lactancia y alguna que otra pauta. Soy de las que prefiero ir al pediatra antes te mirar en Internet pero si decides hacerlo para buscar información esta página está muy bien explicadita para primerizas.
. “Lo mejor de nuestras vidas” de "Lucía mi pediatra". De obligada lectura mientras das el pecho o el bibe.
. Y por último, pon Netflix en tu vida. Amiga te vas a pasar horas en el sofá de tu casa sin más que hacer que darle al coco. Todo un mundo de series top te está esperando en tu pantalla, como ya te dije en otro post, siempre nos quejamos de no poder estar en casa y ver una serie tranquila, pues ahora es el momento, te aseguro que en unos meses solo escucharás que Mery tenía un corderito y que el patio de mi casa es particular. Aprovecha!!

Igual tú fuiste de las afortunadas que pudiste amamantar sin problemas, enhorabuena menudo regalo. Puede que fueras de las que tuviste o quisiste darle leche de fórmula, enhorabuena también, pudiste compartir ese momento con tu pareja y hacerlo más llevadero. Para mí es precioso compartir sin obligar a seguir tu ejemplo, vamos a tomarnos la vida más "slow" y centrarnos en lo bueno que tenemos, que seguro que es mucho. Vivir más el momento, disfrutar de cada cosquilleo, cada mirada de tu bebé, cada abrazo que le ofreces, el olor, por Dios el OLOR a bebé que pronto desaparecerá pero que recordarás toda la vida. Todo pasa tan rápido que debemos estar alerta para coger cada momento y saborearlo, no lo dejes escapar.

Hasta la semana que viene,
Besos,

Vanesa.
septiembre 17, 2018 8 comentarios
Me gustaría haber titulado esta entrada así: “Cómo viajar en furgo con un niño y no morir en el intento”, de hecho no lo descarto para futuras entradas. No he querido parecer tremendista, como mi marido diría “eres demasiado delicada”, pues sí, lo soy, y creo que el mundo está lleno de gente como yo que necesita saber que hay posibilidades detrás de la comodidad de los hoteles a la hora de viajar. Porque este mundo “vantravelero” tiene su aquel y cada vez más gente se anima a echarse a la carretera en busca de aventura. Vivimos rodeados de comodidades y nos cansamos hasta de la manera de viajar, tiene gracia la cosa. 
Nos dejamos seducir por las puestas de sol cálidas dentro de una furgo tapados con una manta de tonos étnicos a la luz de las velas, con una decoración nórdica donde no faltan los muebles de madera, los cojines vintage y hasta plantas colgadas del techo. He llegado hasta cansarme de ver imágenes de este tipo, muy Pinterest todo. Antes de tener la California me imaginaba que nuestros viajes serían así, y no es que todo sea muerte y destrucción (por Diós que a mí me encanta ir en furgo) lo que digo es que si tienes las puertas abiertas de la furgoneta te entran mosquitos, las plantas colgadas del techo se romperían en marcha y por favor, ¿dónde metes todo ese atrezo?, ley número uno del manual furgonetero: menos es más, el espacio es oro, si no hay espacio para llevarme el secador de pelo mucho menos para la cafetera de la abuela que es preciosa para la foto pero me apaña más la italiana de toda la vida.


Dicho esto, que solo con la introducción ya me tiraría una hora hablando, te cuento lo que has venido a leer, nuestro viaje en furgo de estas vacaciones. Decidimos pasar unos días por Pirineos y luego bajar hasta la costa de Tarragona algunos días más en busca de playa y sol.
Cafecito y al lío!

Primera parada: PIRIENEO CATALÁN.




Escogimos esta zona porque no queda lejos de Andorra y hay varios campings dentro de un entorno digno de visitar, el Parque natural de Aigës Tortes, Lleida. A nosotros nos encanta la montaña y queremos transmitir nuestro amor por la naturaleza a Luca. Estaba deseando enseñarle donde viven en realidad los pájaros (ya que está acostumbrado a ver a “Kike” el canario de su clase en una jaula), perseguir a los bichitos y oler las flores silvestres.  Algo de la maternidad que me encanta es ver el mundo a través de los ojos de mi hijo, creo que no hay un momento más empático que este en la vida. Intentar sorprenderte con él, volver a tocar el barro, a tirarte por la hierba o arrugarte como una pasa en la piscina con tal de verle la cara de ilusión y sorpresa al experimentar cosas nuevas. Es una pena que no lo podamos hacer más a menudo. De manera que aquí en plena naturaleza hemos disfrutado de lo lindo.




Nos quedamos en un camping ubicado justo enfrente del Lago de La Torrasa y a pocos kilómetros del Lago de San Mauricio. Durante tres días dimos largos paseos bordeando las aguas cristalinas del lago. Los caminos están muy bien para ir con carro (deportivo eso sí), y están llenos de miradores para observar a los pájaros o ver como saltan las truchas en el río. Como curiosidad, puedes visitar viejos bunkers excavados bajo tierra que se usaban en la guerra civil. Si te va el deporte y la aventura también hay una zona en el lago donde hacer este tipo de actividades como kayac, canoa, escalada, etc.


Si te soy sincera, irnos los tres solos tan lejos de casa a un sitio que no conocíamos me daba un poco de miedo al no saber cómo iba a reaccionar Luca. Un niño tan pequeño sacado de su rutina y de su entorno tantos días puede ser una bomba de relojería y contábamos con la posibilidad de tener que recoger antes de lo planeado. Pero no fue así, es más, fue todo lo contrario. En la furgo Luca tiene pocos juguetes (otra vez, el espacio), y son “los de la furgo” para evitar que se sacie de ellos en casa. Nada más llegar al camping me sorprendió como cogió un cochecito y se tiró más de media hora haciendo el rum rum por encima de sillas, piedras, mesas, piernas de mamá… Media hora! Esto en casa es impensable. 

Algo de lo que me he dado cuenta es el efecto tranquilizador de la naturaleza no solo para nosotros, también para los niños. Juegan más sosegados y disfrutan más del momento sin tanta tecnología, ni horarios, ni prisas. Nos hemos pasado largos ratos buscando babosas, soplando dientes de león y haciendo montañitas con las piedras. Hemos disfrutado muchísimo del tiempo con él y él con nosotros.

Ahora bien, no todo es de color de rosa. Recordemos que estamos en Pirineos y aunque sea verano por la noche refresca y bastante. Y si además le sumamos tormenta, pasar la tarde noche dentro de la furgo sin poder salir con uno niño tan pequeño se puede convertir un todo un reto para la imaginación. Para estos casos y cuando los cuentos ya no entretienen viene bien tener una pantallita de televisión donde poder poner pelis y verlas juntos debajo de la manta (elige Luca por supuesto).

Y hablando de que no todo es de color de rosa creo que voy a inaugurar una nueva sección en el blog de: Secretos de belleza furgoneteros!!. Y es que siguiendo a otras chicas que van en furgo voy recopilando truquillos para cuando viajas y no te puedes llevar todos los potingues que te gustaría. En esta ocasión probé un exfoliante corporal hecho con los restos del café de la mañana. Los mezclas con un poco de jabón y masajeas bien por cara y cuerpo en la ducha. Además de tener un resultado de 10, consigues ambientar los aseos del camping con un olor a café recién hecho de lo más apetecible. Luego hidratar bien la piel y una mascarilla facial hidatante, brillas con luz propia desde los aseos hasta la furgo, pequeños placeres de la vida.
Tras pasar cinco días y cuatro noches partimos hacia nuestro segundo destino. Mochila de juguetes, pegatinas, globos y cuentos, todo listo! podemos empezar el viaje.

Segunda parada: MIAMI PLAYA, TARRAGONA

Así como suena, playa Miami. Nada que ver con Miami de Florida salvo en las clases de salsa y los cócteles en la piscina. Cambiamos totalmente de tercio y nos vamos al calorcito y al bullicio de los camping resort.



Tengo que reconocer que la diversión está asegurada, el camping ya se encarga de que quieras quedarte proponiéndote planes para niños de los que no te escapas. Representaciones Disney, mascotas, fiestas de la espuma, parque acuático, chiringuitos por doquier… Lo cierto es que llega a abrumar tanta actividad y tanta atracción. 



Por suerte conseguimos una parcela frente al mar, casi tocando la arena de la playa, un L·U·J·A·Z·O así en mayúsculas. Durante los días que estuvimos aquí aprovechamos para ir a la playa pero sobretodo a las piscinas llenas de juegos y columpios para niños. Luca no quería salir de allí y yo he disfrutado de lo lindo viendo sus risas y carcajadas al tirarse por los toboganes (y yo con él por supuesto). He estado en muchos campings pero en ninguno en el que las duchas parecieran un auténtico SPA, o que pudieras fregar los cacharros con vistas al mar.



Quedarte dormida y despertarte con el rumor de las olas es de mis sensaciones favoritas, si te gusta la playa sabes a lo que me refiero, así que ir con la furgo a pasar la noche a la playa se ha convertido en algo que tenemos “más fácil”.
Algo que comentaba mucho con mi chico eran los recuerdos que me trae ir de camping, yo iba mucho con mis padres a un camping de pequeña, pasábamos el verano entero y los fines de semana en invierno, prácticamente mi niñez y adolescencia entre caravanas, partidas de cartas, juegos en la piscina, paseos en bici y muchas “primeras veces” que no se olvidan. Grandes amistades que, aunque nos vemos poco, siguen estando ahí. El ambiente familiar en el que se comparte casi todo y en el que se siguen dando los buenos días con una sonrisa a pesar de no conocerte de nada es algo que siguen conservando los campings, por eso te sientes como en casa. Sigues viendo pandillas de chicos y chicas pasando el rato juntos en la parcela de alguien alejada del resto de los padres, casi igual que antes salvo en que no teníamos móvil y el pantalón de las chicas no era "tan corto".
Volviendo al tema de estas vacaciones, aunque este camping nos encantó (de hecho nos quedamos un día más), no me quedaría una temporada larga. Como he dicho antes, hay demasiada actividad y programación para todo, y demasiada gente que también hay que decirlo. Notamos a Luca mucho más nervioso, ya no quería jugar tranquilo en la parcela o en la playa, solo quería el bullicio de la piscina. Nada más levantarnos ya me tiraba de la mano para ir tras la música de las clases de zumba, o seguir el griterío de los niños en la piscina. Para unos días está bien, pero en este momento nosotros buscamos otra cosa. Tenemos previstas otras salidas furgoneteras bastante diferentes que ya irás descubriendo en las próximas semanas.

Al igual que hice en el post anterior en el que te conté nuestros días en Andorra (pincha aquí si no lo has leído), voy a hacer una lista con lo que me quedo de todo lo vivido en estos días:

  • El vínculo entre padre e hijo que se refuerza cada vez que pasan más tiempo juntos. Ojalá Samuel pudiera disfrutar tanto de Luca como yo.
  • Los piques al Scrabble en el móvil (te recuerdo que tenemos una a medias amore ;).
  • Ver por enésima vez "Hacia rutas salvajes" pero esta vez en plena montaña mientras diluvia fuera y nuestro hijo duerme.
  • El olor a café recién hecho cada mañana.
  • Descubrir lugares nuevos con mi hijo (creo que esta se repite pero es que es algo tan bonito)
  • Despertarme sin prisas con mis chicos a mi lado, abrir la cremallera de la ventana y respirar aire fresco.
  • Algo tan simple como comer juntos, disfruto cocinando para ellos (incluso he conseguido que Samuel coma garbanzos, todo un logro).
  • Dormir frente al mar, viendo el reflejo de la luna sobre el agua.

Me quedo con ganas de contarte las cosillas prácticas de la vida en furgo como por ejemplo cómo, dónde y qué hacemos de comer para nosotros y el peque, cómo dormimos o cómo elegimos destinos, pero eso merece una entrada bien hecha más adelante. Y atención “spoiler” puede que hasta incluya algún videoblog, pero eso será más adelante.
Hasta aquí mi relato “vacacionero” de este verano, espero que te haya dado alguna idea para futuras vacaciones o escapada de fin de semana. Si quieres algo más de información sobre los sitios en los que hemos estado no dudes en preguntar, estaré encantada de ayudarte.
Me despido hasta la semana que viene si no antes recordarte la frase del Manifiesto Holstee: “perderte te ayudará a encontrarte” así que sal a perderte dónde y con quién quieras, carga la pila, llena los pulmones de aire nuevo y cuando vuelvas, entre obligación y obligación ponte a planear dónde vas a pasar los puentes que se avecinan.

Sigamos disfrutando del camino!
Besos,

Vanesa
septiembre 10, 2018 2 comentarios
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¡Hola! Soy Vanesa, una mamá novata de trentaitantos a la que le gusta disfrutar de las pequeñas cosas siguiendo un ritmo slow e intentando llevar mi maternidad con calma. Me chiflan las cosas bonicas, la fotografía, la comida, los planes en familia y andar en furgo recorriendo el mapamundi.


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