Come, reza, ama y viaja en furgoneta.

Escrito por - marzo 11, 2019

Come, reza, ama ... ¿Te ha venido a la cabeza Julia Roberts en la peli verdad? Pues te diré que esta película lanza varias claves para llevar una auténtica Slow life.
Todo empieza en Italia con su "Dolce far niente" y su momento disfrute culinario de la comida italiana, continúa con un viaje interior por India haciendo alarde de la vida sencilla, y termina en Bali encontrando el amor cuando menos lo buscaba y cuando la paz ya inundaba su vida gracias a las nuevas rutinas o "rituales".

¿Qué es lo que le falta a la película para ser auténticamente Slow?
¡Exacto! una furgoneta.

No hace falta un par de años sabáticos viajando por el mundo ni conocer a Javier Bardem para llevar una vida Slow, todo es mucho más sencillo (y económico) que eso. Incluso te he contado en otro post cómo podemos llevar una vida más Slow con unos sencillos pasos.

Pero me he dado cuenta de que nuestra manera de viajar, de disfrutar del tiempo libre también nos puede ayudar a tener una vida mucho más plena y consciente. Y aquí entra en escena mi querida furgoneta. Se habla mucho de lo bonito que es viajar así, incluso es muy "Pinterest", pero de lo que no se ha hablado aún es de los beneficios que aporta si lo que quieres es llevar una vida con más calma.


¡Por que sí amiga/o!, viajar en furgo ayuda a llevar una Slow life y te lo voy a demostrar con 5 razones contundentes.

¿Cómo viajar en furgoneta te  puede ayudar a llevar una Slow life?

1. Viajar en camper ralentiza la velocidad de los viajes.

Hace unos años hicimos un crucero por el Mar Mediterráneo, ¿suena romántico verdad?. La sensación que me viene a la cabeza cada vez que recuerdo ese viaje es de auténtica angustia. Madrugones a las 5 de la mañana para ponerse a la cola de una excursión, empujones para subir a un bote, horas de autobús, guías soltando discursos atropellados en medio de Florencia, estar rodeada de la más absoluta belleza pero sin tiempo para poder contemplarla, ni comer a gusto, todo fue correr, correr, correr!!.
Recuerdo ver el barco lleno de familias con niños, someter a los pequeños a semejantes condiciones me parece una barbaridad.
Cuando viajas en tu furgoneta tienes libertad para parar donde quieres, y si te gusta el lugar modificar tu ruta y quedarte un poco más. Tú eliges, es tu viaje, es tu sueño, no dejes que las prisas lo estropeen. Ay! si en lugar de ese crucero hubiéramos recorrido Italia en la California... otro gallo nos hubiera cantado.
Me están entrando unas ganas de una ruta por la Toscana en furgo...


2. Conectas con gente Slow.

"Si estás buscando el amor de tu vida, para, te estará esperando cuando empieces a hacer las cosas que amas" Manifiesto Holstee.

Nunca dejas de aprender, ni de establecer conexiones con la gente que te rodea. Eres libre de rodearte de quién quieres pero ten en cuenta que la gente de tu alrededor ejerce una gran influencia en ti y en como te sientes. Así que vale la pena contagiarse de gente positiva, con energía y con unos valores parecidos a los tuyos, de la que aprendas cosas y te empujen hacia la aventura. Y en este mundo hay de todo, pero si alguien viaja en furgo tiene muchas papeletas de ser alguien que quiera romper con la rutina de una manera más natural y consciente.
Así que tú eliges, ¿qué compañeros quieres para tu viaje?.

3. Slow Food. El concepto.

En 1986 Carlo Petrini escribió el libro Slow food a modo de protesta por el rápido crecimiento de las cadenas de comida rápida. Nació con él un movimiento que más tarde se convertiría en toda una filosofía de vida, la Slow life.
No hay nada más "Slow Food" que un día cualquiera de salida en furgoneta. Poner las mesas con un mantel bonito, preparar la comida con tranquilidad con los productos frescos que has comprado puede que en un mercado de un pueblo cercano, abrir un vino y charlar mientras cocinamos. Terminar con un par de horas de sobremesa divagando entre conversaciones y risas, sin televisión ni más distracción que la buena compañía y la comida, que sorprendentemente está más rica. La hora de las comidas se convierte  un ritual de reunión del que aprendes a disfrutar, un momento para desconectar y volver a conectar con tus sentidos más primarios.

4. Aprendes que la felicidad está en las pequeñas cosas. 

Analizando un poco las cosas que me hacen feliz me doy cuenta de que en realidad son pequeñas cosas como dar un paseo por la montaña, encontrar rincones con encanto, hacer escapadas y descubrir sitios nuevos, ver una peli junto a alguien especial, sentarme frente al mar y cerrar los ojos, desayunar fuera de casa, comerme un buen plato de pasta con tomate. Y ahora que soy madre mi felicidad va unida también al bienestar de mi hijo, sentir que él está bien me hace inmensamente feliz. Todos estos pequeños trozos de felicidad y muchos más caben en una furgo, y no me había dado cuenta hasta ahora.


5. La mejor terapia anti estrés, una mesa de experimentación natural.

¿Te das cuenta de que cada vez hacemos menos cosas con las manos? Está comprobado que actividades como la jardinería, la alfarería o la costura transmiten paz, relajan nuestro ritmo acelerado al vernos obligados a parar y concentrarnos en esa tarea artesanal. Incluso ahora están muy de moda tener en casa mesas pequeñas destinadas a la experimentación de los niños en las que pueden aprender a través de los sentidos manipulando las distintas texturas. Pues bien, con una furgo puedes tener la mejor mesa de experimentación del mundo como es jugar en el barro de verdad,  comprobar como cambia el paisaje natural por el paso de las estaciones del año. Hacer trasvases con arena, piedras, lentejas, garbanzos y todo lo que se te ocurra para mejorar la motricidad fina ensuciándote lo que quieras. Para qué quieres "slime" fluorescente si podemos hacer un volcán de verdad con tierra, piedras y palos.
Además, una furgoneta tiene muchísimas posibilidades para poner en práctica tu lado más creativo y artesanal, saca tu lado "camping decor" que llevas dentro para ponerla bonita y acogedora, no hay límites en este tema y si no echa un ojo a la revista Furgosfera.

Siempre he soñado con un suelo hidráulico como este, ahora lo tiene mi furgo. 

Todos tenemos un interruptor en el cerebro que hace "Click". A menudo está en modo off, vivimos haciendo las cosas de siempre, comiendo los alimentos de siempre, oliendo las fragancias de siempre. Nuestra rutina es trabajo, casa, niños, dormir (el afortunado) más trabajo y trabajo... ops! llegan vacaciones, voy a la agencia a ver los destinos top 5 de moda que me ofrecen y ya elijo lo que me pueda permitir. Nos mantenemos en esta espiral porque estamos a gusto, cómodos. Pero hay veces que percibimos algo que hace que se nos erice la piel, puede ser un paisaje que te transmita una sensación nueva, el recuerdo de algún lugar que visitaste de niño, un olor que se funde con tu imaginación y te transporta sin querer, te dejas llevar... A menudo la espiral nos absorbe y salimos de ese estado de ensoñación y piensas:" menuda locura la que tenía en la cabeza", pero algunas veces, tan sólo en unas pocas resuena ese "click" que hace que quieras cambiar tu  mundo y salir de la espiral, y por fin te lanzas a hacerlo.

He perdido la cuenta de las veces que me han peguntado, "¿por qué una furgoneta?" "¿no os da miedo con el niño tan pequeño?""yo también me lo he planteado pero al final nos echamos para atrás".

Cuando decides hacer caso a ese click del que hablábamos te aseguro que pasan cosas maravillosas. Así es como decidimos nosotros vender nuestro coche y comprar una furgoneta para viajar en ella. Nos pasamos al lado loco del viaje, nos hicimos viaje. Para mí eso es viajar en furgo, fundirte con la naturaleza y no ser meramente un espectador.



Espero que este post te haya hecho "click" y te unas a llevar una vida más Slow, y si es en furgoneta mejor que mejor. Si todavía no has leído el post sobre Slow life pincha aquí. Y empecemos a vivir con calma.

Nos leemos la semana que viene, gracias por estar ahí.

Besos,

Vanesa.

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