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Suave California

"A veces es solo una cuestión de tiempo, las cosas suceden casi por casualidad... como aquello que no esperas, como lo que te eriza la piel por dentro. ¿Qué necesitas para vivirlo? Tan solo... siete segundos."

Así arrancaba en Instagram algo que tenía muchas ganas de contar por aquí. Un proyecto del que tengo la fortuna de formar parte y que ha sido el ladrón de mi tiempo de las últimas semanas.

Tengo el placer de presentaros a Siete Segundos. 


Y, ¿qué es Siete Segundos?, es algo que me preguntan mucho y a veces es incluso difícil de explicar. 
Siete Segundos se compone de 4 mujeres, nació de nosotras aunque en realidad creo que el destino nos unió para que esto fuera posible. En Siete Segundos unimos espacio y tiempo para crear experiencias integrales para todo aquél que lo quiera vivir. Disfrutando del momento, desde nuestra cultura mediterránea y absorbiendo la esencia desde los 5 sentidos.

Organizamos eventos temáticos una vez al mes. Encuentros con un elemento común para intentar ofrecer una experiencia única e irrepetible. Cada evento es diferente pero con una línea Slow life en la que se enfatiza el aquí y ahora, ya sabes que es mi punto fuerte, lo que me llena y me gusta transmitir en cada cosa que hago.

En esto no estoy sola, me acompañan tres mujeres de las que me he enamorado locamente y con las que iría hasta el fin del mundo con los ojos cerrados. ¿Las quieres conocer?


Ella es Patricia (@lilaygris). La toma de tierra y parte organizativa de Siete Segundos. Me asombra su capacidad de organización y su férrea voluntad de trabajo. Patri trabaja hasta caer enferma cuando algo le apasiona. Es asombrosa. Empecé a admirarla ya hace unos años cuando leía su blog "Lila y gris" (y espero retome algún día). Ahora tengo la suerte de poder disfrutar de su compañía y algún que otro café a diario.


Ester (@adailyme). Ester huele a Verbena. Es la de las ideas locas pero posibles. Siete segundos nació en ella casi sin darse cuenta. Es toda inspiración, a veces me da la sensación de que es un canal de transmisión entre el mundo bohemio y la realidad. Es una Musa 2.0. De esas personas que brillan dentro de su mundo loco y rebosante de energía. Es dueña de Casa Verbena, la "sede temporal" de siete segundos y lugar mágico donde los haya.


Ella es Ana (@mumandcook). Ilicitana itinerante, la conocimos a través de Ester y llegó para completar este cuarteto loco de mujeres. Ana ama la fotografía y pone el corazón y el alma en lo que hace. Amante y coleccionista de las cosas "bonicas" nos caló al instante. Su generosidad no tiene límites, sabe leer entre líneas aquello que necesitas y no dudará en hacer lo imposible para ayudarte. Así es ella, intensa y arrolladora pero dulce al mismo tiempo.


Juntas hacemos que el tiempo vuele y las ideas confluyan en nuestro proyecto común.
Sabíamos que algo así tenía que ser compartido con el mundo. Teníamos esa sensación de haber encontrado algo maravilloso y que no existía antes, algo nuevo que iba a darse forma poco a poco. Como cuando tienes un hijo, sabes cómo es pero eres consciente de que irá trasformándose y creando su propia personalidad. 

El viernes pasado arrancó el primer encuentro en Casa Verbena. La acogida de este primer evento ha sido espectacular, tras su lanzamiento en @solosietesegundos (la cuenta en Instagram de Siete Segundos) las 23 plazas ofertadas volaron en a penas cuatro días. 


Esta primera noche de reunión quisimos que fuera especial. Quisimos esencia mediterránea y elegimos un tema que nos representara y fuera el hilo conductor de todos los eventos. 
Como no, el tema elegido fue Slow life y tuve la suerte de poder dar una charla compartiendo mis consejos y estilo de vida. Elegimos cada detalle de la noche para que fuera especial, cada bocado de la cena, cada bebida para cada momento, la orientación de la mesa o la ubicación del grupo para que pudieran disfrutar de la puesta de sol mientras esperaban el turno de la charla. Nos hemos pasado los tres últimos meses pensando en cómo hacer de cada momento algo especial y lo hemos disfrutado al máximo. Para nosotras también ha sido algo terapéutico sacar todo esto adelante, es como si lo lleváramos dentro deseando salir y compartirse.

Nos hemos dado cuenta que muchas de las conversaciones entre amigas empiezan con un "no me da la vida" "nunca tengo tiempo para mí". Tener tiempo para una misma y aprender a desconectar es una necesidad básica y fundamental para tener una buena salud mental. A nosotras mismas nos ha pasado que no encontrábamos planes diferentes donde conocer a otras mujeres con las mismas necesidades. Talleres o encuentros alternativos donde aprender a hacer cosas diferentes o dejarnos llevar y simplemente disfrutar de la mano de otras personas que se encarguen de organizarlo todo. Así nace la idea, intentando cubrir una necesidad propia. Con toda la ilusión y el cariño del mundo organizaremos una cita al mes contigo misma, una reunión para desconectar y volver a encontrarte con lo que realmente importa. Ratos para airearte, nutrirte de nuevas experiencias en entornos bonitos y especiales, muy especiales.


En cuanto al nombre, que sé que te lo estás preguntando. 
No sé si sabes que los abrazos son un arma contra el estrés además de aportarnos multitud de beneficios como fortalecer el sistema inmune, segregar la química del bienestar (oxitocina), compartir emociones sin hablar... pero no un abrazo cualquiera, para que el cerebro comience a hacer su magia el abrazo debe durar al menos... Siete Segundos. Nuestro primer encuentro terminó con abrazos de siete segundos que nos erizó la piel, supimos al instante que íbamos a crear algo especial y así ha sido.

Ya ha nacido Siete Segundos y estoy tan emocionada y orgullosa que estaba deseando hacer un post como este para darlo a conocer a todo el mundo. 

Si quieres saber más date un paseo por su Instagram (@solosietesegundos) y recréate con cada una de las publicaciones, estoy segura de que te enamorarás igual que yo.


Nos leemos la semana que viene, gracias por estar ahí.

Besos, Vanesa


julio 22, 2019 2 comentarios


Llevo tiempo queriendo escribir este post. Hace unos años se puso de moda el término "gente tóxica", se han escrito libros e infinidad de artículos sobre el tema. Todo el mundo lo acogió con cierto alivio al poder poner nombre a aquello que le pasa a esa persona con la que no se llevaba bien. Aunque hay que distinguir, una cosa es que alguien te caiga mal y otra muy distinta es que esa persona ejerza una influencia negativa en ti, tanto como para te haga sentir mal.
Una persona tóxica puede ser un ladrón de la calma de guante blanco. Pueden actuar sin que te des cuenta, pueden minarte la autoestima, la paciencia o la motivación desde la sombra. Ya hemos hablado sobre los ladrones de la calma en otros post, si quieres saber más sobre el tema pásate por Maternidad con calma, principios básicos.

¿Y por qué de guante blanco? Pues porque puede pasar desapercibido, porque si encima te sientes mal es por tu culpa, por que eres una blanda. En el mar sobreviven los fuertes, los tiburones... ¿cómo?
Perdona, pero ni estamos en el mar, ni veo pasear tiburones por la calle.

Por mi experiencia sé que puede ser duro convivir con alguien que te haga sentir mal en ocasiones. Puedes sentir que te consume la energía, la alegría, puedes incluso sentir dolor de cabeza al estar sometida a la tensión. Y ya ni te cuento si intentas hacer ver a esa persona que su comportamiento te está generando ese malestar, tensión máxima entonces.

Si ya tienes a una o varias personas en mente pero quieres salir de dudas te resumiré los rasgos que suelen coincidir en una persona "tóxica":

1. Se queja a todas horas. Suele rodearle un aura de negatividad en la que la queja es la primera frase del día. Si analizas las quejas suelen ser hechos que nos pasan a todos, pero no los vivimos como una queja o como algo negativo. Solemos asumirlos como algo puntual sin darle más importancia de la que tiene. La persona "tóxica" está tan centrada en la parte negativa de la vida que cualquier cosa le parece un mundo y todo le reafirma su postura: "Si es que todo me pasa a mí".

2. El mundo está en su contra. Piensa que todos van en su contra, lo que le lleva a sentirse una víctima de todo lo que le pasa. Es incapaz de asumir su responsabilidad en los problemas, sus problemas son fruto del "complot" de la gente que le tiene envidia (según él o ella).

3. No aceptan consejos. Puede que en algún momento te hayas acercado a una persona así y hayas intentado ayudar aconsejándole, seguramente te habrás llevado una desagradable sorpresa saliendo más que escaldada de la situación. No admiten la culpa con lo que un consejo es una especie de insulto hacia él o ella, no sólo no es bienvenido si no que se ofenderá con toda probabilidad.

4. Se compara constantemente con los demás. Suelen tener su foco puesto en el exterior, escudriñando a la gente que le rodea para hacer crítica y no precisamente positiva. Parece un intento de llenar su autoestima (que suele ser baja) con la vida y desdichas de su entorno.

5. Autoritarios y poco empáticos. Se escudan un "yo soy muy sincero/a" y evitan así ponerse en tu lugar. Suelen ofender a la hora de decir las cosas con un todo agresivo que arrasa por donde pasa. Puede que no siempre sea así, en ocasiones puede hacer cosas por tí, favores que se guardará para sacarlos a relucir más adelante. Y si realmente has metido la pata con ellos, ve preparándote porque el rencor es otra de sus cualidades.

Esta descripción es general y puede que haya personas que despunten en un sentido más que en otro. Y tampoco quiero decir que sean "malas personas", simplemente que su aprendizaje les ha llevado a comportase así.

Tener cerca a una persona con estas características puede ser agotador si no lo gestionamos bien.
Por un lado, perdemos energía al intentar ayudarles a salir del círculo vicioso en el que se encuentran y por otro puede que nos lleguemos a creer que nosotros tenemos la culpa, que nos contagien el estrés, el mal humor y ese aura de atracción negativa. Si tenemos a alguien quejándose de las cosas malas que le pasan lo más probable es que "por cortesía" tú también busques las cosas negativas que te rodean para compartirlas y ayudar relativizando las suyas, una manera de acompañarles y decirles "ves, no estas solo/a y no solo te pasan esas cosas a ti" ¡¡ERROR!! Si haces eso darás por inaugurada la competición. La gente tóxica recibe algún tipo de refuerzo desde su posición de víctima y se verá amenazado/a si alguien se lo quiere arrebatar. No solo no verá tu esfuerzo por compartir algo negativo para aliviar sus sentimientos si no que le dará la vuelta para hacer que te sientas mal. Nadie lo pasa tan mal como ellos.
Y si haces lo contrario, es decir, compartir lo bueno que te ha pasado, entonces es que le estás restregando lo bien que te va la vida y eso "no es de buenas personas". En la relación con este perfil de personas, hagas lo que hagas sientes que lo haces mal. Si  la relación se alarga en el tiempo te sentirás afectada hasta el punto de robarte seriamente la calma.

Entonces, si tenemos a una "persona tóxica" cerca ¿qué podemos hacer? mi respuesta es, huir. Huye cual alma que persigue el diablo. A no ser que seas su psicólogo o miembro de su familia intenta evitar a este tipo de personas que te hacen sentir mal. A veces nos responsabilizamos de lo que nos toca y de lo que no, queremos influir de manera positiva en la gente y que todo sea fluido y maravilloso. Pero hay ocasiones en las que ni estamos preparados para ayudar ni tenemos por qué  salvar a todo el mundo que se nos interpone en nuestro camino. Así que lo más práctico es evitar, la vida es demasiado corta como para perder el tiempo en situaciones que no nos hacen sentir bien.

Y si no te queda más remedio que compartir espacio con una "persona tóxica", practica tu asertividad y tu cara de "poker". Construye un muro infranqueable entre esa persona y tú para que no invada tu espacio ni te sientas manipulada. Si realmente quieres ayudar, transmítele tus sentimientos, hazle ver que sus acciones te afectan y los perjuicios que trae a vuestra relación para tomar medidas y buscar ayuda profesional. 

Foto @anaseguraportfolio
Compartir lo bueno es tan positivo, tan reconfortante. Debemos obligarnos a rodearnos de gente "bonica" que nos aporte, que nos motive a dar y regalar buenos momentos. Cuando la gente se siente a gusto contigo, cuando transmites cosas positivas, todo lo que das, créeme, el tiempo te lo devuelve con creces. Anímate a decir lo bueno de las personas, refuerza todo lo positivo de tu alrededor, regala flores, canciones o simplemente un rato de café y confidencias, lo bueno atrae a lo bueno. Lo tóxico convierte en tóxico todo lo que toca.

Hoy mis flores van para ti, empiezo el día compartiendo. Espero que hagas lo mismo y que me cuentes, si te apetece, si te has encontrado con alguna persona parecida a la descripción.

Nos leemos la semana que viene, gracias por estar ahí.

Besos,

Vanesa.




julio 01, 2019 4 comentarios
"Todas las emociones son hermosas".

Sí, sí, todas. Todas están ahí por algo. Si nos han acompañado a lo largo de la evolución humana es porque sin duda nos sirven de ayuda para nuestra supervivencia como especie. Qué manía con ocultarlas, reprimirlas, forzarlas. Ese no es el camino hacia el bienestar y ni te digo ya para la calma.

"No llores, no te enfades, no estés triste..."

Te contaré algo, este año he tenido la desgracia de perder a dos familiares muy cercanos y muy queridos. La noche que me enteré del primer fallecimiento lo pasé realmente mal. Me enteré en el salón junto a Luca y no pude reprimir las lágrimas. Mi hijo me miró desconcertado, nunca me había visto llorar. Su padre dijo al instante "no llores delante de él" (él creía en ese momento protegerle de sentirse mal), una vez sola en la habitación pensé, "no pasa nada si mi hijo me ve llorar, es algo normal, y lo que necesito yo ahora es estar con ellos más que nunca y no sola en un cuarto tragándome las lágrimas". ¿Sabes qué hizo Luca al verme entrar otra vez? darme un gran abrazo acompañado de besitos mientras me decía "mamá tiene pupa". 



Lo que quiero decir con esto es que intentamos proteger a nuestros hijos de todo lo malo, incluso a veces de sus propias emociones. Como padres nuestro mayor deseo es que se sientan felices el mayor tiempo posible, aunque suene a utopía. Les ocultamos cosas para que no estén tristes, evitamos sus enfados y hacemos todo lo posible para mantenerlos contentos, a toda costa, y con esto a veces no les estamos haciendo ningún favor. Si no los dejamos experimentar, sentir ¿cómo van a crear estrategias que les ayuden en su futuro a resolver sus propios problemas?.

¿Por qué estoy hablando sobre emociones en el Club de la Calma? 

Hay emociones que nos roban la calma como el estrés, los nervios, la frustración, tristeza, melancolía, el enfado o la ira... y ¡ ojo!, es por partida doble. Porque no solo tengo que gestionar mi propias emociones si no que tengo que lidiar también las de mi hijo, todo un volcán en erupción de energía sin límite. Nos vienen a la mente las famosas "rabietas". El ejemplo de las rabietas me viene muy bien para explicar algo sobre las emociones. Simplificando mucho te diré que una emoción tiene una parte invisible (lo que siento) y otra parte que se ve (lo que hago cuando experimento esa emoción). En la rabieta la parte invisible puede ser un enfado, una frustración o estrés por ejemplo, mientras que  la parte que se ve es el comportamiento del niño (chillar, patalear, tirarse al suelo...). La parte que se ve es muy escandalosa y muy desagradable para nosotros. Por lo tanto la tendremos muy presente, nos preocuparemos e intentaremos poner remedio a eso que nos "molesta".

En otra emoción como la tristeza, la parte que se ve de un niño triste puede que sea mucho menos escandalosa que una rabieta, incluso que pase desapercibido. Un niño que se siente triste puede querer estar solo y no llamar la atención, su conducta puede ser "buena", aceptable socialmente. ¿Quiere decir eso que esa emoción es positiva para el niño o para nosotros? Nos llevaríamos las manos a la cabeza si alguien dice que sí. 

No hay emociones peores que otras, buenas o malas, lo que existen son comportamientos adaptativos y comportamientos a mejorar.

El mundo de las emociones es muy extenso, hay infinidad de libros en los que puedes encontrar de dónde vienen, cuál es su función, los tipos, nombres, zonas del cerebro dónde nacen. Mucha muchísima información. Pero para tranquilizarte te voy a resumir todo lo que necesitas saber para entender las emociones en un niño y aliviarte del peso que supone la incertidumbre de saber si lo estás haciendo bien. ¿Preparada? Ahí va algo que debes grabarte a fuego en la mente:

"Las emociones son involuntarias, son consecuencia de una exposición a una situación, persona, cosa, recuerdo, etc. El cerebro de un niño no es capaz de gestionar las emociones hasta bien pasada la adolescencia, así que relájate, sus arranques frenéticos son normales, y no solo eso, son evolutivos, y necesarios para prepararse para el futuro."



Una vez hayamos entendido eso, nos hayamos liberado de etiquetas y culpas varias, vamos a coger aire profundamente y a leer algunos consejos que a mí me están ayudando mucho a la hora de gestionar mis emociones y al mismo tiempo empezar a enseñar a Luca a gestionar las suyas. Espero que te sirvan de ayuda.

- En primer lugar. La mejor manera de enseñar gestionar las emociones a los niños es gestionando las tuyas en su presencia. Ellos nos imitan en todo, van a aprender de nosotros qué hacer cuando se sienten enfadados, estresados, cansados, nerviosos... Si yo estoy triste y me escondo, ellos también lo harán en el futuro. Sin embargo si estoy triste y lloro, busco consuelo, hablo de ello y me vuelvo a recomponer, esa es la pauta que ellos verán "normal". Si cuando me enfado explico por qué estoy enfadada, cuento cómo me siento y hago lo posible para volver a estar alegre aprenderán a hacerlo ellos también. Aprovecha tus propias emociones para ser el mejor profesor.

- ¡Más contacto por favor!. Cuando son bebés y tienen alguna alteración emocional por alguna necesidad no satisfecha la mejor manera de calmarlos es abrazarlos y poco a poco dejar que su respiración se acompase con la nuestra. Su cerebro es inmaduro para poder calmarse sólo, no lo estás malacostumbrando cogiéndolo en brazos. Le estás ahorrando un estrés innecesario y perjudicial. Así que más abrazos curativos y cuanto más largos mejor

- No podemos elegir las emociones que sienten pero sí ayudarles a canalizarlas mejor a través del entrenamiento en conductas más adaptativas para ellos. No puedo enseñar a mi hijo a que no se enfade, el enfado es involuntario, lo que sí que le puedo enseñar es que esa energía que se produce en el enfado se canalice de otra manera. Podemos ver juntos alternativas a dar patadas o romper cosas, como irse a su cuarto a saltar, tirar las almohadas, hacer un dibujo, respirar, contar hasta 10...
No puedo reprimir, pero sí canalizar.

- Dar confianza, empatizar con ellos, intentar entender por qué están tristes o enfadados. Ponernos a su nivel y mirarles a los ojos, ¿cómo estas? ¿qué te ha pasado? ¿cómo te sientes?, escucharles mientras se explican "a su manera" y sobretodo no minimizar sus problemas ni reírnos de ellos. Apoyarles con un "juntos vamos a resolverlo".

-Ayudarles en su autoestima, esto es hacerles sentir que son CAPACES. Ponerles objetivos alcanzables y alabar cuando se esfuercen por conseguirlos y no por cualquier cosa. Motivarles a que se superen empujándolos a ser más autónomos. Enseñarles a elegir (entre las opciones que le propongamos). Darles pequeñas responsabilidades para que se sientan importantes y útiles en casa.

- Ampliar su vocabulario emocional. Nos podemos ayudar de cuentos como el Monstruo de lo   colores, Respira, El árbol de los recuerdos, La ovejita que vino a cenar, cualquiera de la colección de "Cuentos para sentir" de Begoña Ibarrola, etc. Poner nombre a las emociones nos ayuda en el primer paso que es reconocerlas, cuando sé que emoción estoy sintiendo podré anticipar alternativas de comportamientos que me ayudan a encontrarme mejor.

- Mucha comunicación, contarnos nuestro día y cómo nos hemos sentido en algunas situaciones sencillas, si se ha peleado con algún compañero de cole, cómo se ha sentido, en qué otras situaciones se ha sentido así, qué ha sentido en el cuerpo, qué hizo, qué podría haber hecho...

Creo que con estos pequeños gestos podemos empezar a introducir en casa la gestión emocional como un hábito más, y fomentar así la Calma en casa. A nosotros no nos enseñaron y personalmente es un trabajo que me está costando mucho hacer ahora. Tener Inteligencia emocional nos ayuda a ser más positivos, a no venirnos abajo por cualquier cosa, a motivarnos y luchar por conseguir lo que queremos sin rendirnos fácilmente.

En casa vivimos rabietas, ratos de tensión por no querer esa ropa, esa cena o esos dibujos en la tele. Pero te puedo asegurar que lo vivimos con calma, por que sé que pasará, porque cada rabieta es una oportunidad para ayudarle a gestionarla, porque sé que aunque sea incómodo en público tengo que actuar exactamente igual que lo haría en casa. No es un pulso en entre él o yo, es una oportunidad para poner aún más a prueba mi paciencia. Un bebé no trae un pan bajo el brazo si no con un saco lleno de paciencia para ti, comprobado.

Sigamos respirando hondo, contamos hasta 10... Y repetimos: "Lo estoy haciendo bien".
Si has leído el post y te preocupa la educación emocional de tu hijo, créeme, lo estás haciendo bien.

Gracias por estar ahí, espero que estés alcanzando poco a poco más ratos de calma en tu vida.

Nos leemos la semana que viene,

Besos, Vanesa.

junio 17, 2019 No comentarios

– “Te amo” – dijo el principito.
– “Yo también te quiero” – dijo la rosa.
– “No es lo mismo” – respondió él.
– “Querer es tomar posesión de algo, de alguien. Es buscar en los demás eso que llena las expectativas personales de afecto, de compañía…Querer es hacer nuestro lo que no nos pertenece, es adueñarnos o desear algo para completarnos, porque en algún punto nos reconocemos carentes.
Querer es esperar, es apegarse a las cosas y a las personas desde nuestras necesidades. Entonces, cuando no tenemos reciprocidad hay sufrimiento. Cuando el “bien” querido no nos corresponde, nos sentimos frustrados y decepcionados.
Si quiero a alguien, tengo expectativas, espero algo. Si la otra persona no me da lo que espero, sufro. El problema es que hay una mayor probabilidad de que la otra persona tenga otras motivaciones, pues todos somos muy diferentes. Cada ser humano es un universo.
Amar es desear lo mejor para el otro, aun cuando tenga motivaciones muy distintas. Amar es permitir que seas feliz, aun cuando tu camino sea diferente al mío. Es un sentimiento desinteresado que nace en un donarse, es darse por completo desde el corazón. Por esto, el amor nunca será causa de sufrimiento.
Cuando una persona dice que ha sufrido por amor, en realidad ha sufrido por querer, no por amar. Se sufre por apegos. Si realmente se ama, no puede sufrir, pues nada ha esperado del otro. Cuando amamos nos entregamos sin pedir nada a cambio, por el simple y puro placer de dar.
Amar es la confianza plena de que pase lo que pase vas a estar, no porque me debas nada, no con posesión egoísta, sino estar, en silenciosa compañía.
Amar es saber que no te cambia el tiempo, ni las tempestades, ni mis inviernos.
Amar es darte un lugar en mi corazón para que te quedes como padre, madre, hermano, hijo, amigo y saber que en el tuyo hay un lugar para mí.

Dar amor no agota el amor, por el contrario, lo aumenta. La manera de devolver tanto amor, es abrir el corazón y dejarse amar.”
– “Ya entendí” – dijo la rosa.
– “No lo entiendas, vívelo” – agregó el principito.

-Recreación literaria-
Fragmento sacado del libro "De mi alma a la tuya", de Viviana Baldo.

¿Cuántas veces dices "te quiero" al día?
¿Cuántas veces lo dices como lo dice el principito en este fragmento?
Lejos de ponernos a debatir sobre el uso correcto del "te quiero" o "te amo" (francamente me da igual lo que digamos mientras lo digamos de verdad), me gustaría reflexionar sobre el tema. 

Prepárate que hoy estoy profunda.

Siempre he sido de querer, pero no he querido bien, ni a los demás ni a mí misma. Nadie me enseñó. De niña aprendí lo que era querer en mi casa y en un ambiente no muy favorable a lo que define el texto de más arriba. Sin entrar en detalles te diré que mi educación emocional se basó en observar cómo el amor era poseer, era maltratar y convivir sin respeto y a voces. Durante años pensé que eso era lo normal y asumí que yo también sufriría ese destino. Mas tarde decidí que si eso era el amor yo preferiría vivir sin él, dura decisión que tomar a penas siendo una niña.

Con el paso del tiempo entendí, perdoné y con lo del olvido estoy en ello. 
He tenido mucha suerte de encontrar a personas buenas, que me han enseñado a querer de verdad, tanto es así que ahora no puedo parar. Aunque mi niña interior sigue estando ahí, parándome los pies, desconfiando, escondiéndose y a veces sacando las garras por mí, el pasado pesa.

Confundir el amor con necesidad, con posesión, con ganas de apretar tanto hasta ahogar, todo con tal de llenar un vacío. Y cuanto más posees y más aprietas, más necesitas. 
¿Cómo salir de esta espiral? 
Todo empieza por darte cuenta dónde está el error, cuando descubras que el fallo eres tú y dejes de echar la culpa al otro estaremos listas para empezar a darle la vuelta al amor.

Sentirte querida está bien, pero sentir que no te necesitan, que están contigo de manera voluntaria porque sí, porque disfrutan contigo sin sentir obligación de ningún tipo, eso te da alas y te hace sentir amada de verdad.




Se podría decir que he aprendido a querer sin necesitar a base de caerme muchas veces, no sin aprender varias lecciones que me gustaría compartir hoy:

  1. Conocerte. Pasas tanto tiempo preocupada por los demás, cuidando, adelantándote a lo que necesitan. Te preocupas por lo que les gusta e incluso piensas en ellos en primer lugar. Hasta que llega un día en el que no te reconoces en el espejo, no recuerdas qué música te gustaba escuchar, no recuerdas... has olvidado lo que te gusta. ¿Te suena?. Un estigma de la mujer, nacer para cuidar. Es como si lo lleváramos grabado a fuego en la piel. Afortunadamente para nosotras esto está cambiando mucho y muy rápido, tanto es así que una generación no tiene nada que ver con la anterior. Creo que ahí reside el problema, nos sentimos mal si salimos fuera de casa a dedicarnos a nuestro papel profesional porque dejamos de cuidar, y si nos quedamos cuidando nos sentimos mal por fallar a nuestra madre que luchó por darnos la oportunidad de poder estudiar. Paro que me voy del tema. El caso es que hagamos lo que hagamos estamos tan ocupadas haciendo mil cosas que nos dejamos para lo último, y lo último rara es la vez que se hace.
  2. Quererte tú primero. Al hilo de lo anterior, esto se consigue conociéndote y gustándote. Te tienes que mimar, tienes que elegirte a ti misma para pasar el rato, considerarte una buena compañía. Si hace falta haz una lista de los libros que te gustan, tus pelis favoritas, cosas con las que disfrutas a solas o con tus amigas y hazlo, hazlo a menudo. Pero lo primero de todo es intentar por todos los medios encontrar esos ratitos a solas.
  3. Agradece y refuerza cada gesto del otro. A menudo estamos tan inmersos en nuestra espiral que no vemos los buenos gestos que tienen con nosotras, y levanto la mano en esto. No es ni más ni menos que "trata al otro como te gustaría que te trataran a ti". Y no es que seamos ogros ni mucho menos, pero cuando algo nos gusta de alguien debemos decirlo. Primero, porque ser agradecido hace que te sientas bien contigo misma. Y segundo porque algo que es reconocido y agradecido se repetirá más en el futuro, tú también te obligarás a tener buenos gestos, a dar y soltar cada vez más y eso se convertirá en la tónica general, te saldrá sin esfuerzo.
  4. Reconoce cuando sale a flote la posesión. Creo que este punto es el más difícil y exige mucha sinceridad por nuestra parte. Es un ejercicio de cada una poner encima de la mesa cuales son nuestras necesidades de apego reales y cuales son puro egoísmo. Reconocer en cada enfado o  cada "click" de mal rollo en nuestra cabeza si es algo infundado o realmente es que la cosa se va de madre. Esto es muy personal y cada relación es un mundo. A modo de ejemplo, mi chico es muy de hacer mil cosas, ha competido en triatlón, le gusta la bici, colecciona juguetes antiguos y porque no tiene más tiempo... A lo largo de nuestra relación he aprendido que cada persona necesita su espacio para cultivarse, porque necesitamos airearnos por separado, es sano y necesario. Poner trabas a esto lo único que hace es hundir al otro. Expón cuáles son tus necesidades (por ejemplo: necesito por lo menos una noche para mí y otra contigo a solas) llegad a un acuerdo y después, a volar!.
  5. No esperes a que la otra persona sea como tú quieres. Rodéate de gente y experiencias que te llenen y no pongas todas tus expectativas y necesidades en tu pareja. Antes era el cine y ahora el "falso postureo" en las redes, una imagen idílica de perfección en la que la pareja lo tiene todo, es perfecta, no se discute, lo tienen todo en común y no se agobian, con los mismos gustos y necesidades. ¿En serio? ¡eso sería de lo más aburrido!!. Con tu pareja puedes compartir ciertos gustos e intereses, pero también necesitar a tus amigos con los que compartes otros intereses distintos, y no hay nada de malo en eso. Es normal decepcionarse cuando idealizas, cuando "esperas" a que se comporten de cierta manera. El amor de verdad acepta a la persona tal y como es, sin esperar.
Las relaciones son tan complejas, entran en juego tantas variables, que a veces creo que es un milagro que permanezcamos juntos tanto tiempo. 
Supongo que el respeto y el no "cosificar" al otro tiene mucho que ver. No somos cosas con dueño al que pertenecer, al igual que tampoco me pertenece nadie, ni si quiera mi hijo me pertence (de esto ya hablaremos otro día). 

Realmente es una idea contradictoria, cuanto más te dejo volar, más te quiero. Es el momento de revisar nuestras creencias y empezar a entender que querer es alentar a la otra persona a ser feliz por sí misma, y como diría el principito en el texto del principio:

"No lo entiendas, vívelo"

¿Estás de acuerdo con esta reflexión?, me encantaría leer tu opinión.

Nos leemos la semana que viene, gracias por estar ahí.

Besos, 

Vanesa.


mayo 20, 2019 No comentarios
Ayyy... la felicidad. Creo que he hablado muchas veces de la felicidad. Ese estado utópico que nos está esperando en un futuro cuando terminemos de pagar la hipoteca, nos toque la lotería, lleguen las vacaciones, etc, etc. Habrá veces que los objetivos sean alcanzables y otras no, porque no sé a ti pero a mí nunca me ha tocado la lotería, y de aquí a que termine de pagar la hipoteca Luca ya tendrá sus propios hijos... Pero en ocasiones esos puntos en los que depositas toda tu fé y energía llegan, los alcanzas. Terminas la carrera, consigues trabajo, te casas, tienes un hijo, llegan las vacaciones, te curas de aquello que te preocupaba, tu familia también... Pero, ¿la felicidad? ¿no se supone que la iba a encontrar en cuanto llegaran todas esas cosas o en cuanto se alejara lo malo?.


Creo que, en general, ese tipo de pensamiento es erróneo. El párrafo anterior está lleno de afirmaciones con sujetos pasivos, "la felicidad me va a llegar por sí sola, aquí sentadita en el sofá". Ya hemos hablado en anteriores entradas que la percepción de la felicidad aumenta cuando nuestro pensamiento se centra en el presente, en el aquí y ahora. Y eso es más fácil de conseguir si nos movemos, si hacemos cosas con las manos, con los pies o con todo el cuerpo. Es el momento de cambiar ese sujeto pasivo y llenarnos de acción, puedo afirmar y no equivocarme al decir que para encontrarse bien hay que esforzarse. 

Porque bonita, si haces lo de siempre, te encontrarás como siempre.

Si te dejas llevar por la inercia de la rutina terminarás cumpliendo con tus obligaciones y el tiempo que te queda lo invertirás consumiendo información de manera pasiva. Y enfatizo "PASIVA". Sentirse bien o la felicidad (me da igual cómo lo llamemos) empieza cuando te mueves, cuando cambias pequeños gestos cotidianos. El ser humano se acostumbra relativamente rápido a estos gestos y cuando menos te lo esperas te toca salir otra vez de tu zona de confort para incorporar cosas nuevas. Lo que te ayuda hoy quizás mañana no lo haga.

Para esto no hay secretos, el primer paso es conocerse. Y cuando digo conocerse amplío a respetarse, ser sincera y no engañarte a ti misma. Ésto hay que currárselo y sudar la gota gorda amigas.
Han tenido que pasar años para darme cuenta de que no soy la superwoman que creo que esperan de mí. En el reparto de "días bajones" por lo visto estoy en primera fila porque los siento a menudo. Estos vienen cuando menos te lo esperas y para ellos hay que tener un "kit para días bajones". Pero el bajón que no falla, el que viene seguro es el de cambio de estación. 
Soy muy sensible a los cambios de estación y suelo sentir que me falta la energía y la ilusión cuando llega el otoño, el invierno, y la primavera (curiosamente en verano no).
De hecho y revisando el blog tengo entradas que lo demuestran:

  • Sobrevivir a Octubre. Una confesión encubierta de "hola, me llamo Vanesa y estoy de bajón".
  • 5 trucos para blanquear la Navidad. Manifiesto a los días grises y a cómo dejarlos pasar sin secuelas.
Si le quieres poner nombre pues se lo ponemos, se llama Astenia estacional y pasa por sí sola en unas dos semanas hasta que el cuerpo se aclimata al cambio. Pero, ¿durante esas dos semanas qué hacemos?. Descansar todo lo posible no funciona y terminas encontrándote peor.

No nos queda otra: 3, 2, 1...ACCIÓN. Tanto bajón me ha convertido en una experta en encontrar pequeñas cosas para sentirme mejor y por ende disfrutar de pequeños momentos de felicidad que quiero compartir contigo. 

Vamos con mi lista de píldoras anti-bajones:

1. Vitaminas. A mí me van de lujo. En esta época y en otoño me pongo fina a jalea real y me sienta divino. Pero lo mejor es que preguntes en tu farmacia de confianza.

2. Saca la agenda y organízate la semana. También hablamos en otro post sobre todo lo que ayuda la organización a sentirte mejor (me estoy dando cuenta de que esto es un tema estrella en el blog). 

3. Siéntate café en mano y empieza a bloquear huecos para tí y poder hacer todo lo que viene a continuación.

4. Releer "Cosas no aburridas para ser la mar de feliz" de Mr Wonderful. Y si no lo tienes merece la pena como autoregalo.

5.  Date un capricho. En forma de cremita para la cara, algo que lleva meses en tu "wish list", un masajito... Mi capricho ha sido la camiseta la primera foto, hacía meses que le tenía echado el ojo.
Salir a comer con amigas. Organiza una comida de esas en las que se arregla el mundo, y nacen ideas locas.
6. Ponte guapa. Un poquito de sombra aquí, barra de labios roja hace milagros.

7. Planear una escapada. Pero de verdad, siéntate frente al ordenador y marca un destino, aunque sea cerquita.

8. Salir a dar un paseo, ir por fin al gimnasio, o lo que sea pero cánsate. Yo cuando no tengo tiempo me dedico a subir y bajar las escaleras del edificio durante 15 minutos y luego una ducha exprés. Te quedas nueva y de un buen humor que es gloria.

9. Cómprate una planta (y riégala).

10. Ordenar el cajón desastre de tu mesita de noche. Pocas cosas reconfortan más que llenar una bolsa de bragas viejas. Hazme caso, ve a primark y coge un par de paquetes de braguitas monas de encaje y tira las que tienes en el cajón que llevan tiempo pidiéndote morir.

11. Velas y esencias. Unas gotitas de aceite esencial de lavanda o eucalipto en el difusor cambia radical el ambiente de tu casa.

12. Vaciar la bandeja del correo electrónico. Esto es basura electrónica y hay que tirar, tirar, tirar!!!

13. Invéntate un plato nuevo de pasta cual chef.

14. Cambia los muebles de sitio.

15. Cuelga el dichoso cuadro que tienes esperando meses.

16. Da un abrazo a alguien especial que dure como mínimo 7 segundos ;)

17. Siéntate y escribe lo que te pasa. Y si no eres de escribir manda un audio a tu mejor amiga desahogándote y llora si hace falta.

18. Pon sábanas limpias y rocíalas con un poco de colonia fresca (si es de lavanda mejor). Ya verás que gustito esta noche.

19. Piensa en algo que te dé miedo, escríbelo en un papel, ahora arrúgalo, rómpelo, tíralo al suelo y ponte a bailar encima de él la canción del punto siguiente.

20. Ponerte "Girls just want to have fun" de Cindy Lauper a todo trapo y a haz la loca por tu casa.


Sé que había dicho 20 píldoras pero añado una más, cuando puedas y el tiempo te lo permita desayuna fuera de casa. Desayunar fuera hace que te organices y estés preparada para afrontar el día desde bien temprano, si quedas con alguien mucho mejor y si te tomas un café radioactivo de bar no hace falta ni que te tomes la jalea real ese día. Los desayunos fuera de casa deberían estar recomendados por la Organización Mundial de la Salud y ser patrimonio de la UNESCO.

Así que si no quieres ser "Khalessi Reina de bajones" ya estás tardando en hacer tu propia lista de píldoras para la felicidad. Me encantaría que me escribieras en algún comentario qué te ha parecido la mía y si añadirías algo más que te funciona a ti. Seguro que entre todas damos con la fórmula perfecta.

Gracias por estar ahí, nos leemos la semana que viene.

Besos, 

Vanesa.

mayo 13, 2019 1 comentarios
Cierra los ojos. Ahora imagina un mundo sin normas. Un mundo en el que cada habitante puede hacer lo que quiera, cuando quiera y como quiera. Lógicamente tampoco hay obligaciones, en este mundo lo que prima es hacer lo que te pide el cuerpo sin consecuencias. Puedes coger lo que te apetezca, ir a donde imagines... pero ¡ojo! que los demás tampoco tienen normas, ¿te sentirías seguro en un mundo así? ¿Piensas que nuestra sociedad es así?.




Bienvenidas/os a esta cuarta entrada sobre el Club de la calma. Para saber por donde vamos te recuerdo el índice:
1. Principios Básicos.
2. Cómo cultivar la calma en casa.
3. Actividades que potencian la calma.
4. Normas y límites. 
5. Educación emocional.

Algo que veo imprescindible para mantener la calma en casa es tener establecidas unas normas y definir unos límites.

Las normas y los límites son importantes porque:


  • Con ellas sabemos lo que tenemos que hacer y cómo hacerlo.
  • Nos dan seguridad. 
  • Favorecen la convivencia y las relaciones con los demás.
  • Aumentan la autoestima al alcanzar objetivos.
  • Los niños aprenden hábitos, rutinas y a cómo comportarse.
  • Nos da autonomía y aprendemos  a autoregularnos ya que conocer las consecuencias de mis         actos me da el control, yo elijo, y eso señoras y señores me da tranquilidad.
  • Desvincula al padre o la madre con la figura "castigadora", como lo dice la norma y es por el bien de todos no tengo que ir improvisando ni sintiéndome "la mala de la película".

Y hablando de tranquilidad quiero dar mi opinión sobre un aspecto del que oigo mucho hablar últimamente, ¿se puede de decir NO a los niños? por dónde empiezo... No solo es necesario decirles que NO si no que es fundamental que aprendan a decirlo ellos también. Una cosa es plantear una conversación o una petición de forma positiva, pero otra muy distinta es prescindir de la palabra NO. Está claro que decir que sí a nivel emocional es más gratificante, complacer a los demás siempre es agradable pero si no ponemos los límites adecuados y dejamos de decir que No por no "traumatizar" o por no ofender al final las que tendremos que ser atendidas seremos nosotras por un ataque de nervios. Es preferible que los niños aprendan que existen los límites y que lo aprendan en casa de manera progresiva, coherente y desde el cariño. La crueldad ya la pone el mundo, que en eso no escatima.
Y en cuanto a enseñarles a decir que no, seguro que piensas que tu hijo o hija en eso es un experto y ojalá así sea por que no imaginas la cantidad de personas (sobretodo mujeres) que acuden a consultas de psicología con ansiedad debido en gran parte a sobrecargarse de trabajo por no saber decir que NO.

Dicho esto, y dejando clara mi postura de disciplina positiva sí, normas y límites también, te voy a contar algunas cosas que he ido aprendiendo desde mi experiencia como psicóloga y trabajando con niños, pero también cosas que como madre me gustaría saber.

Cómo deberían ser las normas y cómo las pondremos:


  • Claras y específicas.
  • Formularlas en positivo: "Se habla bajito" o "se trata bien al compañero" en lugar de "no grites" o "no pegues". Ni que decir tiene que si le estamos diciendo que hable bajito se lo diremos hablando bajito, si se lo decimos gritando pierde todo el sentido. Recordemos que la primera norma es educar con el ejemplo. 
  • Se les explica de manera sencilla el porqué (las primeras veces)
  • Las recordamos a menudo, si es necesario las dejamos escritas en algún sitio bien a la vista o en forma de dibujos si el niño es pequeño.
  • Deben ser fáciles de cumplir.
  • Solo pondremos las normas NECESARIAS. No nos vengamos arriba con las normas que un exceso de control también es malo (nadie dijo que fuera fácil).

Pero, ¿cuándo empiezo a poner normas?

Aquí lo que mejor funciona es el sentido común. Hay familias que no imponen normas de manera formal o escrita y otras que necesitan ponerlas desde bien temprano. Pero como guía podemos ir creando normas en función de la edad del niño, a mí es lo que me parece más coherente a la hora de respetar la evolución del peque.

- 2 a 4 años: Todo lo relacionado con hábitos y rutinas.

- 4 a 6 años: Normas de comportamiento y relación con su grupo de iguales. (Más las del tramo anterior).

- 6 - 12: En esta edad ya saben que sus acciones tienen consecuencias y es el momento de poner normas relacionadas con esos comportamientos o actitudes.

- 12 - 15: En esta edad llega el momento de negociar las normas y cambiar el chip autoritario para ser más flexibles. Ellos ya son capaces de decidir y aunque hay ciertas normas que son inamovibles debemos dejar que participen en otras decisiones para que se sientan parte y se impliquen más en su cumplimiento.

¡Manos a la obra!

Algunas consideraciones que veo importantes a la hora de poner normas y límites en casa:


  1. Prestar atención a todo lo bueno que tienen nuestros hijos, y sobretodo a todo aquello que hace bien. Lo que no hace tan bien está ahí pero no le vamos a prestar nunca más atención que a lo bueno. Os aseguro que esto es la base de todo y las conductas que más atención reciben son las que se repiten hasta el infinito y más allá.
  2. Siempre que apliquemos una consecuencia a una conducta que se salga del límite hacedlo de manera respetuosa. Siempre estamos siendo ejemplo.
  3. Reconocer el estado de ánimo de nuestros hijos y entenderlos antes de juzgar (no se comportan igual recién levantados de la siesta que el resto del día).
  4. Reconocer nosotros nuestras emociones también. Si tenemos mal día o estamos enfadados es mejor tomar las decisiones sobre las consecuencias de los actos de los niños en otro momento. Que no sea nuestro enfado el que castigue.
  5. Si nos equivocamos y nos pasamos de la raya, pediremos perdón y buscaremos juntos otra solución.
  6. Las normas se deciden entre papá y mamá (si es el caso) y las aplican los dos por igual. Es fundamental estar de acuerdo e ir todos a una.
  7. Ofrecer alternativas siempre que se pueda. Si a nuestro hijo le gusta saltar en el sofá le invitaremos a hacerlo en el suelo. Si está jugando con algo ruidoso y nos molesta le ofreceremos un juego más silencioso. 
  8. Ser muy concreto a la hora de poner normas. Por ejemplo, en lugar de decir: "Debes ser ordenado" decir: "Después de jugar recoger los juguetes". Cuando decimos "ser ordenado" estamos calificando a nuestro hijo, y si no cumple más bien descalificándolo. De lo que se trata es de incentivar buenas conductas y que esas conductas les lleven a mostrar actitudes más positivas en un futuro. Construyamos la casa por los cimientos.
Espero que estas pinceladas te hayan servido de ayuda. Está claro que cualquier pauta que nos den no es la panacea. Tampoco tenemos que estar las 24 horas del día con las normas en la mente, esto se trata de encontrar la calma. Pero si invertimos algo de tiempo en pensar un par de normas básicas para la convivencia y somos constantes en mantenerlas, os aseguro que es algo reforzador a más no poder.

Paciencia y constancia. No hay más. Bueno sí, mucho amor del bueno.

Ante todo mucha calma amigas.

Nos leemos la semana que viene, gracias por estar ahí.

Besos, 

Vanesa.





mayo 06, 2019 No comentarios
Llevo tiempo pensando algo. Supongo que a todas las madres y padres nos pasa. Nos volvemos cautos, prudentes, nos da miedo viajar, adelantar a ese camión por la carretera. Minimizamos el riesgo en nuestras vidas con un único objetivo, no faltar, porque ahora nos necesitan de verdad.

Hoy voy a escribir una carta a Luca, mi hijo Luca. Porque puede que algún día la probabilidad o estadística haga que yo no esté, no es algo imposible y sucede más de lo que nos gustaría en muchas familias. No quiero que si esto pasa mañana por un absurdo accidente, mi hijo no tenga un mensaje mío, algo que le acompañe al lado de una foto o los videos de un móvil. Quiero que me tenga cerca, me oiga y me tenga en su mente diciéndole "ves, te lo dije". 
Son tantas cosas las que me gustaría recopilar, consejos, ánimos, lecciones... Tantas cosas. 



Voy a empezar a hacer una lista, esta lista estará abierta y en ella anotaré todo lo que quiero decirte hoy pero que leerás mañana.


Empezaremos por lo importante, el amor. 

- Cuando quieras a alguien quiérelo/la bien. 
- Respeta, anima, apoya. Intenta que la persona que esté contigo se sienta bien. Motívala a realizarse y a sentirse bien a tu lado.
- Busca formas de quererte, principalmente a ti antes que a los demás. No te olvides nunca.
- En el amor no se fracasa, ni se gana o se pierde. Si algo no sale bien recuerda quién eres, reponte y vuelve a hacer cosas que ames de verdad. Todo lo demás vendrá solo.
- Siente, por favor siente!! La vida es un regalo maravilloso, encuentra algún momento a lo largo del día y solo siente que estas vivo.
- El amor no solo se encuentra en una pareja. No le pongas nombre. Rodéate de amor con buenos amigos, no hace falta que sean muchos, aprende a reconocerlos. Abraza a la naturaleza, a tu familia y a todo lo que te haga sentir bien.
- Habrá gente que no te quiera o que le des igual. El mundo es como un puzzle, y las personas somos las fichas, no encajan todas las piezas con las demás ¿a qué no?, sería imposible hacer un puzzle así. Si intentas encajar con una pieza que no es la que tiene la forma adecuada déjala pasar y deja que lleguen las que encajan contigo, lo sabrás al notar que todo fluye sin esfuerzo.
- Si disfrutas del silencio con alguien. Quédate cerquita de esa persona.
- Si eres tú el que no quiere a alguien, trátalo bien, aunque no lo quieras.
- Sé amable con la gente, si vas por la calle y ves a alguien serio, sonríele, verás como te devuelve la sonrisa. Da lo que quieras recibir, pero sé tú el primero en ofrecerlo.
- Desarrolla tu compasión, y si no sabes hacerlo pregunta a tus tíos Jou y Lola, ellos te ayudarán.

El secreto de la felicidad.

- ¿Te cuento algo sobre la felicidad?, te diré que es una palabra sin más, no es un estado, no es una meta, puedes llamarla como quieras.
- No te estará esperando cuando termines de estudiar, ni cuando ganes dinero, ni cuando tengas un hijo. La felicidad está en los pequeños detalles cotidianos que te hacen sentir bien. Así que en lugar de esperar a que llegue la felicidad, haz cosas con las que disfrutes, y hazlas a menudo.
- Ahora te veo, ahora tienes dos años y estás aquí jugando, ahora soy feliz viéndote, y te doy las gracias por este momento.
- Te deseo muchos momentos de felicidad mi amor.

Sobre Dios y esas cosas.

- No te hablaré de Dios porque yo no creo en un ser superior como algo Divino. Pero te animo a que si tienes dudas, busques información sobre todas las religiones y te quedes con la que más te convenza. Eso es algo que quiero hacer contigo pero si no estoy hazlo tú al igual que lo hice yo en su momento.
-Tener fe en una idea, creer en algo más grande, más importante que tú mismo debe ser una gran experiencia, si quieres hazlo.

Solo hay una manera de conseguir lo que quieres y es trabajando.

- Luca, no te voy a pedir que estudies algo en concreto, pero cuando llegue el momento de elegir, elige lo que a TI te guste. Y no te preocupes si te equivocas o cambias de opinión. La vida es larga para según qué cosas y para esto vas a tener tiempo para elegir lo que quieras hacer.
- Y si no te gusta estudiar, hijo, creo que te lo repetiré varias veces pero en la vida solo funciona el esfuerzo, así que hazlo, estudiar una titulación o formarte para una profesión te da herramientas que te ayudarán toda la vida.
- Trabaja duro, esfuérzate, pon tus energías y corazón en todo lo que hagas. Solo hay una manera de hacer las cosas para que funcionen, y es dándolo todo.

Cosas que no caben en ningún sitio pero que son importantes.

- Viaja, viaja, y viaja más, todo lo que puedas.
- No uses drogas.
- Eres único y especial así que no te compares, siempre encontrarás diferencias, porque no hay nadie como tú.
- Escucha a tu cuerpo, déjate guiar por esa sensación que no sabes explicar.
- Haz caso a lo que te emocione.
- En todos los aspectos de la vida no siempre uno es el que gana, aunque te esfuerces, y hay que estar preparado para estar satisfecho de lo que uno hace sin buscar el reconocimiento de los demás.
- Ve a muchos festivales de música.
- Baila bajo la lluvia.
- Sé que te gustan las emociones fuertes, pero con prudencia (eres como yo), pues prepárate porque la vida es una gran montaña rusa. No siempre vas a estar bien, lo que quiere decir que lo malo tampoco durará eternamente, acéptalo y sé paciente.
- Antes de hacer algo para y pregúntate ¿eres una buena persona?.
- Por favor, sé una buena persona.
- Cuida de la naturaleza.
- Báñate en el mar por la noche.
- Saborea el momento, para, respira y observa con los ojos del corazón.
- Duerme bajo las estrellas y recuerda cuando dormíamos así juntos.

.............................................................................................

Mi lista sigue, pero me la guardo para Luca y para mí. Quiero tenerla bien cerquita y a mano para ir apuntando poco a poco todo lo que me gustaría decirle y no quedarme con las ganas.
La guardaré en una caja, junto con nuestras primeras fotos juntos, con mi cara de niña asustada con un bebé recién nacido en brazos.

He de reconocer que la idea de hacer esto en un principio me pareció de lo más práctico, luego se convirtió en algo duro porque no quieres ni pensar en ello, y ahora se ha convertido en algo necesario y vital.

Es mi carta vital. Cómo no se me había ocurrido antes, cómo no lo había hecho antes...

Creo que todos deberíamos hacer algo así, por nosotros mismos y por los que queremos. Te animo a que lo hagas, escribe hoy lo que quieres decir, pero que puede que lean mañana.

Gracias por estar ahí.

Nos leemos la semana que viene.

Besos,
Vanesa.
abril 15, 2019 2 comentarios
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¡Hola! Soy Vanesa, una mamá novata de trentaitantos a la que le gusta disfrutar de las pequeñas cosas siguiendo un ritmo slow e intentando llevar mi maternidad con calma. Me chiflan las cosas bonicas, la fotografía, la comida, los planes en familia y andar en furgo recorriendo el mapamundi.


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