20 píldoras de felicidad.

Escrito por - mayo 13, 2019

Ayyy... la felicidad. Creo que he hablado muchas veces de la felicidad. Ese estado utópico que nos está esperando en un futuro cuando terminemos de pagar la hipoteca, nos toque la lotería, lleguen las vacaciones, etc, etc. Habrá veces que los objetivos sean alcanzables y otras no, porque no sé a ti pero a mí nunca me ha tocado la lotería, y de aquí a que termine de pagar la hipoteca Luca ya tendrá sus propios hijos... Pero en ocasiones esos puntos en los que depositas toda tu fé y energía llegan, los alcanzas. Terminas la carrera, consigues trabajo, te casas, tienes un hijo, llegan las vacaciones, te curas de aquello que te preocupaba, tu familia también... Pero, ¿la felicidad? ¿no se supone que la iba a encontrar en cuanto llegaran todas esas cosas o en cuanto se alejara lo malo?.


Creo que, en general, ese tipo de pensamiento es erróneo. El párrafo anterior está lleno de afirmaciones con sujetos pasivos, "la felicidad me va a llegar por sí sola, aquí sentadita en el sofá". Ya hemos hablado en anteriores entradas que la percepción de la felicidad aumenta cuando nuestro pensamiento se centra en el presente, en el aquí y ahora. Y eso es más fácil de conseguir si nos movemos, si hacemos cosas con las manos, con los pies o con todo el cuerpo. Es el momento de cambiar ese sujeto pasivo y llenarnos de acción, puedo afirmar y no equivocarme al decir que para encontrarse bien hay que esforzarse. 

Porque bonita, si haces lo de siempre, te encontrarás como siempre.

Si te dejas llevar por la inercia de la rutina terminarás cumpliendo con tus obligaciones y el tiempo que te queda lo invertirás consumiendo información de manera pasiva. Y enfatizo "PASIVA". Sentirse bien o la felicidad (me da igual cómo lo llamemos) empieza cuando te mueves, cuando cambias pequeños gestos cotidianos. El ser humano se acostumbra relativamente rápido a estos gestos y cuando menos te lo esperas te toca salir otra vez de tu zona de confort para incorporar cosas nuevas. Lo que te ayuda hoy quizás mañana no lo haga.

Para esto no hay secretos, el primer paso es conocerse. Y cuando digo conocerse amplío a respetarse, ser sincera y no engañarte a ti misma. Ésto hay que currárselo y sudar la gota gorda amigas.
Han tenido que pasar años para darme cuenta de que no soy la superwoman que creo que esperan de mí. En el reparto de "días bajones" por lo visto estoy en primera fila porque los siento a menudo. Estos vienen cuando menos te lo esperas y para ellos hay que tener un "kit para días bajones". Pero el bajón que no falla, el que viene seguro es el de cambio de estación. 
Soy muy sensible a los cambios de estación y suelo sentir que me falta la energía y la ilusión cuando llega el otoño, el invierno, y la primavera (curiosamente en verano no).
De hecho y revisando el blog tengo entradas que lo demuestran:

Si le quieres poner nombre pues se lo ponemos, se llama Astenia estacional y pasa por sí sola en unas dos semanas hasta que el cuerpo se aclimata al cambio. Pero, ¿durante esas dos semanas qué hacemos?. Descansar todo lo posible no funciona y terminas encontrándote peor.

No nos queda otra: 3, 2, 1...ACCIÓN. Tanto bajón me ha convertido en una experta en encontrar pequeñas cosas para sentirme mejor y por ende disfrutar de pequeños momentos de felicidad que quiero compartir contigo. 

Vamos con mi lista de píldoras anti-bajones:

1. Vitaminas. A mí me van de lujo. En esta época y en otoño me pongo fina a jalea real y me sienta divino. Pero lo mejor es que preguntes en tu farmacia de confianza.

2. Saca la agenda y organízate la semana. También hablamos en otro post sobre todo lo que ayuda la organización a sentirte mejor (me estoy dando cuenta de que esto es un tema estrella en el blog). 

3. Siéntate café en mano y empieza a bloquear huecos para tí y poder hacer todo lo que viene a continuación.

4. Releer "Cosas no aburridas para ser la mar de feliz" de Mr Wonderful. Y si no lo tienes merece la pena como autoregalo.

5.  Date un capricho. En forma de cremita para la cara, algo que lleva meses en tu "wish list", un masajito... Mi capricho ha sido la camiseta la primera foto, hacía meses que le tenía echado el ojo.
Salir a comer con amigas. Organiza una comida de esas en las que se arregla el mundo, y nacen ideas locas.
6. Ponte guapa. Un poquito de sombra aquí, barra de labios roja hace milagros.

7. Planear una escapada. Pero de verdad, siéntate frente al ordenador y marca un destino, aunque sea cerquita.

8. Salir a dar un paseo, ir por fin al gimnasio, o lo que sea pero cánsate. Yo cuando no tengo tiempo me dedico a subir y bajar las escaleras del edificio durante 15 minutos y luego una ducha exprés. Te quedas nueva y de un buen humor que es gloria.

9. Cómprate una planta (y riégala).

10. Ordenar el cajón desastre de tu mesita de noche. Pocas cosas reconfortan más que llenar una bolsa de bragas viejas. Hazme caso, ve a primark y coge un par de paquetes de braguitas monas de encaje y tira las que tienes en el cajón que llevan tiempo pidiéndote morir.

11. Velas y esencias. Unas gotitas de aceite esencial de lavanda o eucalipto en el difusor cambia radical el ambiente de tu casa.

12. Vaciar la bandeja del correo electrónico. Esto es basura electrónica y hay que tirar, tirar, tirar!!!

13. Invéntate un plato nuevo de pasta cual chef.

14. Cambia los muebles de sitio.

15. Cuelga el dichoso cuadro que tienes esperando meses.

16. Da un abrazo a alguien especial que dure como mínimo 7 segundos ;)

17. Siéntate y escribe lo que te pasa. Y si no eres de escribir manda un audio a tu mejor amiga desahogándote y llora si hace falta.

18. Pon sábanas limpias y rocíalas con un poco de colonia fresca (si es de lavanda mejor). Ya verás que gustito esta noche.

19. Piensa en algo que te dé miedo, escríbelo en un papel, ahora arrúgalo, rómpelo, tíralo al suelo y ponte a bailar encima de él la canción del punto siguiente.

20. Ponerte "Girls just want to have fun" de Cindy Lauper a todo trapo y a haz la loca por tu casa.


Sé que había dicho 20 píldoras pero añado una más, cuando puedas y el tiempo te lo permita desayuna fuera de casa. Desayunar fuera hace que te organices y estés preparada para afrontar el día desde bien temprano, si quedas con alguien mucho mejor y si te tomas un café radioactivo de bar no hace falta ni que te tomes la jalea real ese día. Los desayunos fuera de casa deberían estar recomendados por la Organización Mundial de la Salud y ser patrimonio de la UNESCO.

Así que si no quieres ser "Khalessi Reina de bajones" ya estás tardando en hacer tu propia lista de píldoras para la felicidad. Me encantaría que me escribieras en algún comentario qué te ha parecido la mía y si añadirías algo más que te funciona a ti. Seguro que entre todas damos con la fórmula perfecta.

Gracias por estar ahí, nos leemos la semana que viene.

Besos, 

Vanesa.

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